Día: 21 febrero, 2010

Just a photo !

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La hermosa Koutobia ....

Rincones mágicos de Marrakech (I)

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Hay algunos rincones de la ciudad que te gustan desde el primer día que los ves…en muchos casos, no son ni de una belleza espectacular ni tienen ningún monumento que fotografiar, simplemente son rincones que te han “robado el corazón”. Por toda la ciudad hay pequeños rincones que son especiales para mí, concretamente en el zoco de Marrakech hay uno de ellos que me gusta mucho. Se trata de un ángulo pequeño, de no más de  20 metros lineales, y lo encontráis muy cerca de la Place Djema El Fnaa.

Si vais por el zoco Smarine, el más largo y conocido de toda la galería de zocos, en dirección a la Place, debéis coger la última bifurcación a la izquierda y de repente os encontrareis con un pequeño ángulo de tiendecitas que venden olivas…todo el espacio es de una viveza colorista precioso, los seis o siete puestos  seguidos de venta de olivas, exhiben grandes cantidades de ellas de todos los colores y combinaciones, creando un efecto cromático maravilloso. Aceitunas negras, picantes, verdes en sal, verdes picantes, verdes y negras con especies….una variedad ilimitada. En los laterales de los puestos, encontraréis, infinidad de potes de cristal rellenos de limones en conserva, pimientos rojos y verdes, naranjas amargas en conserva…todo lo necesario para elaborar la cocina típica marroquí (cous-cous, tajines…) y como colofón a esta “orgia” de colores y olores, veréis dos paradas de menta en donde la ingente de cantidad de verde hace que este ángulo sea un oasis de color dentro del ya colorista zoco de Marrakech.

Los Marrakchís y la lluvia

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Los Marrakchís ( habitantes de Marrakech ) son frívolos…eso se sabe. Es el único lugar en el mundo que puedes encontrarte personas en anorak en pleno mes de agosto a más de 40º a la sombra. De verdad, no me invento nada…los veo continuamente. Cierto, debajo de sus múltiples capas de ropa, imagino que llegan a desarrollar su propio microclima y se marinan personalmente, de una forma intima y refrigerante.

Los Marrakchís sufren mucho en otoño y invierno, no están adaptados a estas temperaturas y menos a las jornadas de lluvia como la de estos días. El mínimo temporal siembra el caso en la ciudad. Como todos los marroquís, los Marrakchís, están tan acostumbrados a la habitual sequia, que adoran la lluvia. Las primeras lluvias de otoño son recibidas con mucho entusiasmo. Todos se felicitan y alzan las manos al cielo como para agradecer al señor…pero después también las alzan al mismo señor para pedirle ayuda para poder entrar a sus propias casas.

Marrakech (como todas las ciudades viejas ) no está preparada para lluvias torrenciales. Las tapas de las alcantarillas saltan con las primeras aguas y desbordan todo hacia el exterior inundando bajos y calles…regalando imágenes de naufragio titánico allá hacia donde mires. Cuando todo acaba, las calles quedan llenas de barro. En un par de semanas, el barro queda  absorbido por el terreno, gracias en parte, porque las Autoridades de la ciudad son ecologistas y nunca interfieren en el curso de la madre naturaleza, que necesita su tiempo para el trabajo en la evaporación y en una nueva lluvia para la limpieza del barro.

En estos días, existe un consenso tácito entre los ciudadanos de la Medina, que de alguna manera están transmitiendo un estado de emergencia. El código de circulación y comportamiento cívico queda abolido ( ¡como si alguna vez fuese respetado! ) y los nuevos códigos “de limpieza” entran en vigor…tipo, “perdón por cortar la calle sin previo aviso y de imposibilitar quitar los coches aparcados, estoy achicando agua porque a mí me conviene” u otra…”ups, perdone…por haber inundado su entrada al Riad de agua (completamente sucia), es que ayer era de noche y no veía hacia donde enviaba el agua” o esta otra “ gracias por permitirme aparcar delante de la puerta de su Riad (imposibilitando la apertura de la puerta de casa), es que así mi mujer no tiene que caminar por la calle llena de barro”…y así más. En los días de lluvia y post lluvia, la Medina es una “zona sin ley”… completamente caótica. La preferencia peatonal por las calles queda suspendida por tiempo indeterminado y todos los elementos con dos piernas que circulan por las calles son considerados “enemigos acérrimos”. Si además, por desgracia, a la lluvia se unen rayos y truenos, entonces la ciudad parece un escenario de histeria colectiva. Muchos comerciantes cierran las puertas de sus negocios, las oficinas cierran antes del horario previsto porque aterrorizados por los rayos, los empleados no trabajan pensando en lo que puede suceder.

Las primeras lluvias del año, revisten un carácter pintoresco, casi Naif. Los largos meses de sequia dejan en el asfalto un espeso estrato formado también por grasa y que la lluvia transforma en un liquido oleoso, como grasoso y particularmente cruel para las dos ruedas. No es raro ver como las motos y bicicletas de los Marrakchís resbalan entre medio de adelantamientos a buses y camiones. Podría parecer ser un espectáculo “Holiday on ice”, gigante, improvisado y al aire libre. Un espectáculo que podría ser divertido si no quitase la vida, cada año, a decenas de motoristas y ciclistas.

Sinceramente, he llegado a la conclusión que cuando llueve en la Medina, como toda esta semana, lo mejor es quedarse en el Riad, en el Hotel, en casa y esperar a que amaine. Viendo como el agua cae en el patio, escuchando mientras te relajas las gotas en la piscina o escuchando música,  leyendo, o filosofando sobre la importancia de la lluvia, en un país árido como Marruecos.

Meknes, derrumbe y muerte

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Al menos 36 personas han muerto y otras 71 han resultado heridas este viernes al derrumbarse el minarete de una mezquita en la localidad de Meknes, en el centro de Marruecos.

El suceso tuvo lugar durante la oración del viernes, la más importante de la semana para los musulmanes.

Medios marroquíes indicaron que el derrumbe se produjo en medio de un fuerte temporal de viento y lluvia que azota en las últimas horas la parte central y oriental de la nación africana.

Según la periodista de la BBC Fiona Werge, los cuerpos de algunos de los fallecidos todavía se encuentran entre los escombros de la torre derrumbada y las autoridades temen que el número de víctimas mortales pueda aumentar.

Drrumbe de minarete en Marruecos

El derrumbe se produjo en medio de un fuerte temporal de viento y lluvia.

El minarete que se derrumbó era el de una mezquita situada en el barrio viejo de Meknes que, según Werge, tiene 400 años de antigüedad y forma parte de un conjunto designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

“Cerca de 300 fieles se reunieron adentro de la mezquita para las oraciones masivas del viernes. Cuando el imán estaba próximo a iniciar el sermón, el minarete se derrumbó”, le explicó el residente local Khaled Rahmouni a la agencia de noticias Reuters.

La televisión marroquí informó que los ministros de Interior y de Asuntos Religiosos de Marruecos acudieron al lugar de la tragedia para supervisar la operaciones de rescate.

Los funcionarios también visitaron a los heridos, que han sido trasladados a hospitales de Meknes y Fez.

Fuente: BBC