Día: 15 mayo, 2010

Gigolós en Marruecos

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Es un fenómeno urbano que siempre va a más, la prostitución masculina se vive en las principales ciudades de Marruecos, sean turísticas o no. Casablanca, Marrakech, Tánger, Essaouira y Agadir, ninguna se salva.

Jóvenes, menos jóvenes, homosexuales convencidos o candidatos heterosexuales; se encuentran sobre la alfombra nocturna de las grandes arterias ciudadanas o en los lugares de mayor frecuencia turística. Es la lucha cotidiana de una parte de la juventud marroquí que, sin valores, asocia el “je m’en fout” absoluto a la triste certeza de no tener futuro. Para todos el común denominador es el dinero fácil,  para algunos un medio de tener suerte y tal vez a través de un buen encuentro, salir al extranjero. Muchos creen fervientemente que encontraran al turista simpático que sucumbirá a la charme de los hombres marroquíes y que decidirá llevárselo bajo sus alas, para ofrecerle el Paraíso con vistas a una calle de París, Madrid o Milán.

Pero a veces lo cotidiano no se conjuga con la suerte. Muchos jóvenes viven la noche en las calles esperando a los clientes por cualquier dírham. Cambian de calle para evitar a la policía, el frio, el hambre en el cuerpo o la soledad.  Porque el mundo de la prostitución masculina es un universo donde los fronteras están poco definidas. Se encuentra de todo; homosexuales, heterosexuales y desgraciadamente menores. Said tiene 19 años y sin rubor se considera una “puta”: “es mejor ser una puta que un hombre que si tuviera mucho dinero cambiaria de sexo, se convertiría en una mujer, pero sobre todo seria rico”. Y también: “No creeros que sean solo las personas modestas que vengan aquí para pagarse una “diversión” en la calle, detrás de una puerta o en cualquier rincón. Es verdad, hay gente que paga 20 Dh (menos de dos Euros) pero también hay muchos otros clientes que me pagan 200 Dh (20 Euros ). He estado con hombres que trabajan en grandes empresas, en bancos, hombres casados, turistas, ancianos y a veces mujeres que vienen a buscarme para acabar la noche dulcemente”. En cambio, Hassan ha conseguido su objetivo. Después de haber trabajado seis años en la calle, un día encontró un turista con el que pasó un fin de semana en Casablanca. El extranjero se enamoró locamente de él, y una vez hubo regresado a casa hizo todo lo posible para conseguirle un visado. Hoy, Hassan vive en Italia, tiene un bonito coche, dinero y nunca más será un gigoló.

Sin familia

La mayor parte de estos chicos ya no vive con la familia y han cortado los lazos con sus padres. La edad media está en torno a los 18/25 años y viven con algún amigo, alquilando una habitación en una terraza o a veces viven en las calles. ”Hace ya casi tres años que no veo a mis padres ni a mis hermanos. Ellos saben a qué me dedico y no quieren verme”. El rechazo familiar es la primera consecuencia a tener en cuenta. De la noche a la mañana estos chicos se encuentras solos, sin ayuda, sin poder contar con nadie ni nadie a quien confiar. “Mi padre ha prometido que si vuelvo a presentarme en casa, llamará a la policía. Puede hacerlo, se avergüenza de mi “ explica Zaccaria, que tiene 22 años y ojos negros y tristes.

Otros admiten que han sido pegados, insultados por parte de sus hermanos, y amenazados de muerte. No hay vuelta atrás, la familia ya no existe. Permanecen en el mundo de la calle, con falsos amigos, mcuhos golpes bajos y en espera continua de la realidad que antes o después llegará…la muerte o la cárcel. O tal vez, algunos pocos tendrán un golpe de suerte y cumpliran su sueño de un visado para Europa.

Un experto responde.

Othmane Mellouk es el Presidente de la ALCS, la Asociación contra el SIDA en Marruecos, tiene las ideas claras y conoce perfectamente  que el fenómeno no es nuevo, ha existido siempre, pero la novedad es que ahora es visible, cuando hasta hace algunos años era un hecho escondido, privado, debido a una serie de razones sociales, de moral. Los tiempos, según Mellouk han cambiado, así como la mentalidad, y los hombres no tienen tantos reparos en mostrarse. En este sentido el Presidente habla de visibilidad y explica que “el fenómeno se ha extendido en las grandes ciudades y para la Asociación es fundamental el trabajo que se está desarrollando conjuntamente con el Ministerio de Sanidad y con el Fondo Mundial de la lucha contra el SIDA para la prevención en ciudades como Casablanca, Marrakech, Tánger, Agadir, Essaouira, El Jadida y otras”. Precisa que el ALCS tiene conciencia de la importancia del fenómeno y de los riesgos que están asociados. Precisa que NO  se habla de “prostitución masculina”, si no de “laboratorio del sexo” para evitar todas las connotaciones negativas. El fenómeno es distinto respecto a la prostitución femenina. Para los hombres no hay intermediarios, por tanto el beneficio es siempre más consistente. Para las mujeres, en las zonas rurales, las tarifas sobre el terreno pueden descender hasta 15 Dh (un euro), en la zona del Atlas, pero para los hombres el mínimo es generalmente 50 Dh ( 5 Euros ) que puede llegar también hasta 200/300 Dh ( 20/30 Euros ). En el caso de los hombres existen dos tipos de razonamiento, el primero… chicos homosexuales que para justificar sus actos declaran que “no soy gay, es solos una cuestión de dinero” y los que en cambio, no tienen rubor en declarar que “para ellos es simplemente un trabajo con el que ganar dinero”. Para la primera tipología seguramente es más fácil  salir de este tema y esto suele suceder cuando encuentran una persona que puede ayudarles. Los jóvenes de la segunda tipología alquilan apartamentos, como en el caso de Marrakech donde el fenómeno es más importante, abandonando a sus familias y trabajan cotidianamente y de forma regular, programándose un futuro cercano, pensando en el matrimonio y en la familia, con una bonita casa, un coche y seguridad….esa es la finalidad de este trabajo.

Fuente: La Gazette du Maroc/ Telquel

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Alí Bey, el espia aventurero

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Alí Bey, o mejor dicho Domènech Badía, fue un catalán que pudo esconderse durante muchos años en la piel de un musulmán viajando a través de varios países, entre ellos Marruecos.

La verdadera identidad de este viajero espía, así como el auténtico objetivo de su viaje a Marruecos se pudo revelar gracias a sus propios manuscritos, preservados en la Biblioteca de Cataluña.

Domènech Badía nació en Barcelona en el año 1767 y desde muy joven “se manifestó como un pobre ilustrado. Domènech Badía en su juventud vendió todas sus pertenencias para fabricar y hacer volar un globo aerostático, un experimento que duró cinco meses y que fracasó tras la denuncia de su propio padre, quien temió por su vida.

La vida de este aventurero catalán cambió radicalmente cuando creó un proyecto que denominó ‘Viaje a África’ y que presentó a Manuel Godoy, entonces ministro del rey Carlos IV y así consiguió la autorización y la financiación del viaje por la corona española, pero con la condición de cambiar el objeto del viaje científico a una conquista del imperio de Marruecos.

Antes de emprender el viaje a Tánger, Domènech se sometió a una operación de circuncisión, se dejó crecer la barba, se disfrazó y envió una carta al cónsul de España en Tánger, Antonio Rodríguez Salmón aclarando textualmente y tal como figura en sus manuscritos la estrategia de su conquista.

“Para esas gentes yo seré un siríaco musulmán, educado en Europa desde muy niño, habiendo pasado mi tiempo en el estudio de las ciencias en Italia, Francia, España e Inglaterra, y retirándome ahora a los países de mi religión. La nobleza de mi familia y mi aplicación a las ciencias, me han adquirido amigos en todas partes… casi he olvidado el idioma patrio, pero conservo las oraciones del Corán aprendidas de niño y siempre practicadas, y poseo las lenguas europeas. Tal es el romance que deberemos vender para lograr el gran objetivo de mi misión y nadie podrá identificar cosa contraria, pues desde Londres tomé el traje musulmán y en Cádiz nadie me conoce sino como tal”.

Alí Bey llegó a Tánger el 29 de julio de 1803, fecha del comienzo de su primer viaje que durará 6 años. Su estancia en la Ciudad del Estrecho le causó varias impresiones, por eso le dedicó tres capítulos de su libro, posteriormente publicado.

Como todos los viajeros de su época, Alí describe la cuidad como un científico: “El terreno, que forma la base de la costa de Tánger, se compone de diferentes capas de granito secundario de textura compacta granulosa fina. Dichas capas, inclinadas hacia el oriente, forman con él un ángulo de 50 a 70 grados; su espesor es ordinariamente de pie y medio a dos pies; su dirección en sentido este-oeste y su inclinación para formar el ángulo es del lado del norte”.

Asimismo, el espía consiguió mantener privilegiadas relaciones con el Sultán Muley Soulaiman que le regaló una casa en Mogador (actual Essaouira) y Marrakech, un trato que levantó las sospechas del rey español Carlos IV y ordenó el fin de su viaje y su regreso a España.

Parece que cuando Carlos IV se enteró del trato de preferencia-cortesía incluso amistad y regalo de propiedades, no quiso abusar de la confianza del marroquí y decidió detener el proyecto… Sin embargo, casi con toda seguridad la razón que obligó a frenar el proyecto fue la certeza de que el plan de Godoy había ido demasiado lejos y cuestionaba el equilibrio político europeo.

Pero el retorno de Alí Bey no se lleva a cabo porque Manuel Godoy decide que la operación no tiene que terminar y pasa a ser ultra secreta, es decir no dicen nada a Carlos IV. Alí Bey y Manuel Godoy siguen su proyecto de conquista, un proyecto que da muchas vueltas, en cierta manera débil, y quizá torpe en algunos momentos, pero se intenta concretar intentando hablar y reunirse con determinadas tribus precisamente rifeñas que eran rebeldes contra el imperio.

Durante su estancia en Marruecos, Alí Bey pudo transmitir a Godoy todas las informaciones sobre el país y los futuros herederos del trono, así como las diferentes tribus rebeldes que según él estarían dispuestas a colaborar con su plan de conquista.

La estancia de Alí en Marruecos se termina cuando comenzó a levantar las sospechas del sultán quien le ‘invitó’ a abandonar el país, y le embarcó fuera del Estado.

Los manuscritos de Badía confirman que durante su estancia en Marruecos tuvo un hijo (Otman), fruto de un matrimonio en la ciudad de Fez, lugar donde la madre y el niño vivieron bajo la protección de un amigo suyo llamado Idriss Rami.

Tras su expulsión, Alí Bey no quiso parar su viaje y decidió viajar a La Meca, donde pudo realizar los primeros grabados y dibujos legando a Occidente la primera descripción detallada del lugar santo de los musulmanes.

La verdadera identidad de Ali Bey se mantuvo en secreto hasta 1814, cuando se publicó la primera edición de su viaje en francés, y hasta 1836 se editó la traducción de su obra al español.

Domènech Badía murió en Damasco cuando estaba iniciando su nueva misión y adoptó una tercera personalidad, pasando a llamarse Hajji Ali Abu Utman, que significa, ‘el peregrino Alí padre de Utman”, su hjo marroquí. Sobre su muerte quedan más conjeturas que certidumbres.