Gigolós en Marruecos

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Es un fenómeno urbano que siempre va a más, la prostitución masculina se vive en las principales ciudades de Marruecos, sean turísticas o no. Casablanca, Marrakech, Tánger, Essaouira y Agadir, ninguna se salva.

Jóvenes, menos jóvenes, homosexuales convencidos o candidatos heterosexuales; se encuentran sobre la alfombra nocturna de las grandes arterias ciudadanas o en los lugares de mayor frecuencia turística. Es la lucha cotidiana de una parte de la juventud marroquí que, sin valores, asocia el “je m’en fout” absoluto a la triste certeza de no tener futuro. Para todos el común denominador es el dinero fácil,  para algunos un medio de tener suerte y tal vez a través de un buen encuentro, salir al extranjero. Muchos creen fervientemente que encontraran al turista simpático que sucumbirá a la charme de los hombres marroquíes y que decidirá llevárselo bajo sus alas, para ofrecerle el Paraíso con vistas a una calle de París, Madrid o Milán.

Pero a veces lo cotidiano no se conjuga con la suerte. Muchos jóvenes viven la noche en las calles esperando a los clientes por cualquier dírham. Cambian de calle para evitar a la policía, el frio, el hambre en el cuerpo o la soledad.  Porque el mundo de la prostitución masculina es un universo donde los fronteras están poco definidas. Se encuentra de todo; homosexuales, heterosexuales y desgraciadamente menores. Said tiene 19 años y sin rubor se considera una “puta”: “es mejor ser una puta que un hombre que si tuviera mucho dinero cambiaria de sexo, se convertiría en una mujer, pero sobre todo seria rico”. Y también: “No creeros que sean solo las personas modestas que vengan aquí para pagarse una “diversión” en la calle, detrás de una puerta o en cualquier rincón. Es verdad, hay gente que paga 20 Dh (menos de dos Euros) pero también hay muchos otros clientes que me pagan 200 Dh (20 Euros ). He estado con hombres que trabajan en grandes empresas, en bancos, hombres casados, turistas, ancianos y a veces mujeres que vienen a buscarme para acabar la noche dulcemente”. En cambio, Hassan ha conseguido su objetivo. Después de haber trabajado seis años en la calle, un día encontró un turista con el que pasó un fin de semana en Casablanca. El extranjero se enamoró locamente de él, y una vez hubo regresado a casa hizo todo lo posible para conseguirle un visado. Hoy, Hassan vive en Italia, tiene un bonito coche, dinero y nunca más será un gigoló.

Sin familia

La mayor parte de estos chicos ya no vive con la familia y han cortado los lazos con sus padres. La edad media está en torno a los 18/25 años y viven con algún amigo, alquilando una habitación en una terraza o a veces viven en las calles. ”Hace ya casi tres años que no veo a mis padres ni a mis hermanos. Ellos saben a qué me dedico y no quieren verme”. El rechazo familiar es la primera consecuencia a tener en cuenta. De la noche a la mañana estos chicos se encuentras solos, sin ayuda, sin poder contar con nadie ni nadie a quien confiar. “Mi padre ha prometido que si vuelvo a presentarme en casa, llamará a la policía. Puede hacerlo, se avergüenza de mi “ explica Zaccaria, que tiene 22 años y ojos negros y tristes.

Otros admiten que han sido pegados, insultados por parte de sus hermanos, y amenazados de muerte. No hay vuelta atrás, la familia ya no existe. Permanecen en el mundo de la calle, con falsos amigos, mcuhos golpes bajos y en espera continua de la realidad que antes o después llegará…la muerte o la cárcel. O tal vez, algunos pocos tendrán un golpe de suerte y cumpliran su sueño de un visado para Europa.

Un experto responde.

Othmane Mellouk es el Presidente de la ALCS, la Asociación contra el SIDA en Marruecos, tiene las ideas claras y conoce perfectamente  que el fenómeno no es nuevo, ha existido siempre, pero la novedad es que ahora es visible, cuando hasta hace algunos años era un hecho escondido, privado, debido a una serie de razones sociales, de moral. Los tiempos, según Mellouk han cambiado, así como la mentalidad, y los hombres no tienen tantos reparos en mostrarse. En este sentido el Presidente habla de visibilidad y explica que “el fenómeno se ha extendido en las grandes ciudades y para la Asociación es fundamental el trabajo que se está desarrollando conjuntamente con el Ministerio de Sanidad y con el Fondo Mundial de la lucha contra el SIDA para la prevención en ciudades como Casablanca, Marrakech, Tánger, Agadir, Essaouira, El Jadida y otras”. Precisa que el ALCS tiene conciencia de la importancia del fenómeno y de los riesgos que están asociados. Precisa que NO  se habla de “prostitución masculina”, si no de “laboratorio del sexo” para evitar todas las connotaciones negativas. El fenómeno es distinto respecto a la prostitución femenina. Para los hombres no hay intermediarios, por tanto el beneficio es siempre más consistente. Para las mujeres, en las zonas rurales, las tarifas sobre el terreno pueden descender hasta 15 Dh (un euro), en la zona del Atlas, pero para los hombres el mínimo es generalmente 50 Dh ( 5 Euros ) que puede llegar también hasta 200/300 Dh ( 20/30 Euros ). En el caso de los hombres existen dos tipos de razonamiento, el primero… chicos homosexuales que para justificar sus actos declaran que “no soy gay, es solos una cuestión de dinero” y los que en cambio, no tienen rubor en declarar que “para ellos es simplemente un trabajo con el que ganar dinero”. Para la primera tipología seguramente es más fácil  salir de este tema y esto suele suceder cuando encuentran una persona que puede ayudarles. Los jóvenes de la segunda tipología alquilan apartamentos, como en el caso de Marrakech donde el fenómeno es más importante, abandonando a sus familias y trabajan cotidianamente y de forma regular, programándose un futuro cercano, pensando en el matrimonio y en la familia, con una bonita casa, un coche y seguridad….esa es la finalidad de este trabajo.

Fuente: La Gazette du Maroc/ Telquel

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5 comentarios sobre “Gigolós en Marruecos

    Manel escribió:
    17 mayo, 2010 en 21:45

    Me ha parecido un tema muy interesante el que has escrito, sigo tu Blog con cierta periodicidad y creo que este post es el más “valiente” que has escrito. Me ha parecido que era más actual que nunca…yo acabo de regresar de un más de mis viajes a Marruecos y he visto la evolución de este tema.
    Te animo a que sigas por esta via y quiero que sepas que me encantaria conocerte…te contacto en tu mail del Riad. Quiero plantearme mi vida en Marruecos y dejar Europa…no puedo más.

    Anabel escribió:
    18 mayo, 2010 en 8:34

    Hola Manel…gracias por tus palabras. No entiendo la palabra “valiente”, si te fijas casi nunca emito opiniones muy personales de temas importantes. Intento exponer situaciones, hechos, costumbres sin juzgar absolutamente nada. No soy quien para hacerlo, tal vez desde Europa hay cosas que no se entienden, pero no soy quien para juzgar si las cosas son justas, correctas o no lo son.
    Espero que contactes conmigo, y si necesitas saber alguna cosa sobre Marruecos más concretamente, puedes hacerlo a través de mi mail: anabel@riadamazighen.com
    Espero tus noticias.

    mariana escribió:
    30 enero, 2013 en 2:54

    pense que en un pais de religion no pasaban esas cosas, pero ya se que no importa de donde eres o quien eres la vida te ensena grandes lecciones……….

    Lolita escribió:
    17 febrero, 2014 en 14:52

    Anabel te felicito por todos tus reportajes y por este especialmete, me parece super interesante el tema. Nosotros llevamos viviendo aquí casi cuatro años y me identifico perfectamente en cada una de tus reflexiones, a veces me rio mucho y pienso, ” ostias si es que pensamos igual ” jeje… enhorabuena otra vez y sigue dándonos esas noticias que nos hacen reflexionar y reir muchas veces.
    Un saludo
    Lolita

    Joan Rodriguez Lluis escribió:
    31 marzo, 2014 en 16:43

    Hola, yo vivi en Marruecos, en Sidi Ifni de niño en los años sesenta y ya existia este tipo de prostitucion, tanto de hombre como de mujeres. Lo mas impactante, y lo se porque soy hijo de militar, es que la homosexualidad en ese tiempo era algo muy perseguido y muy mal visto por parte de los militares hacia los soldados. Si descubrian que algun soldado lo era el pobre lo pasaba muy mal entre insultos y mal tratos. pero esos mismo oficiales eran los que pagaban para abusar de moritos jovenes y guapos. Yo era muy crio pero en la situacion que se vivia en aquel tiempo con escuhcar un poco te enterabas de muchas cosas. Es muy triste el abuso que se hace de la miseria en estos paises, pero ahora se habla de ello cuando ha existido siempre. A cada cual su conciencia…Joan

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