Día: 15 junio, 2011

Eclipse lunar, compartirlo…

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Quien no sabe que hoy hay un Eclipse Lunar ?…pues eso…esta noche os recomiendo buena compañia, buena cena, buena música y la luna….

Mi propuesta musical…el resto…lo dejo para vosotr@s

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Casablanca, 5 millones de habitantes…1 Museo

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Esta ciudad es un desierto. Un desierto de cinco millones de habitantes. Un desierto poblado de tiendas de lujo, restaurantes japoneses, centenares de cafés, de decenas de cabarets… y de un único museo.

Un pequeño museo  en una calle imposible de encontrar, es el Oasis. Es el Museo Judío de Casablanca, un lugar triste, arreglado sin demasiados medios y que se revela apasionante con una buena guía. Eso es todo lo que la más grande metrópolis del Magreb tiene que ofrecer culturalmente hablando

Aquí, viven algunos de los cirujanos plásticos más innovadores del mundo árabe. Pero a excepción de galerías que sólo los atraen los muy convencidos, y a los elegidos de “la ville des Arts”, no hay un único espacio permanente de arte contemporáneo en una ciudad donde la cultura se relega al underground o al elitismo.

Existe un museo de arte moderno en construcción,ahhhhh, pero está en Rabat y no en Casablanca, y el arquitecto de este búnker neo-morisco parece que quiere parecerse a un contemporáneo de Lyautey. Para la modernidad, habrá que esperar.

La modernidad en la capital económica de Marruecos, son la bolas. Cientos de bolas de geisha establecidas sobre la cornisa a 3.000 dirhams la unidad. Y de los bancos en mármol que se asemejan a lápidas. La ciudad más rica del Reino no tiene un dírham para apostar en la cultura duradera. Pero no le duele financiar equipamientos muy ostentosos y absolutamente inútiles.

De acuerdo, hay festivales. Bonitos momentos de fusión colectiva, los festivales. Sí, cuatro días al año. ¡Pero de la cultura de cada día, walou ( nada en árabe )! Excepto la muy reciente medioteca que ha tardado veinte años en abrirse al pie de la mezquita Hassan II. No hay bibliotecas públicas en Casablanca.

Los cine-clubes fueron sustituidos por un multicine que distribuye blockbusters con una acústica de garaje. Si te gusta el teatro, es necesario esperar que una comedia ligera pase por aquí los días 32 de cada mes. No hablemos ya de la danza…

Bien, de acuerdo. Pero todo no es negro. El Instituto Francés programa a unos o dos  coreógrafos prestigiosos cada año, piezas de repertorio y financia la difusión de películas de arte y ensayo en cine ABC, cada domingo por la noche. Mucho mejor.

¿O peor? ¿Por qué Marruecos debería conformarse con el mecenazgo cultural parisiense ? ¡Son los institutos marroquíes los que tienen necesidad!

¿Demasiado caro? Es una elección política. Y una elección económica. ¿El Estado no tiene dinero?

Una marca podría patrocinar un museo o una sala de espectáculo permanente, a su nombre por qué no, o tal vez un festival.

La inversión cultural no es un pozo sin fondo. Cuando Casablanca quiere atraer empresas internacionales, la ciudad debe luchar con metrópolis como Estambul, Barcelona o El Cairo. El criterio de elección no se limita solo al coste por hora de los obreros. La oferta cultural es un elemento primordial para atraer a cuadros superiores  y a directivos. Y aquí, a la espera de la creación del futuro teatro de CasaArt, el resto es próximo a cero. No hay oferta mientras que la demanda dista mucho de ser nula.

Solo hay que ver la cantidad de personas que visitan el Salón del libro de Casablanca. Más aún, cuando la asociación Darja ha propuesto períodos de prácticas de danza contemporánea a las mujeres de Hay Mohammadi, se debe rechazar a gente de la cantidad de personas que se presentan.

Ciertamente, se puede siempre alegar que es necesario erradicar en primer lugar los barrios de chabolas o construir hospitales, y que la cultura es un problema de ricos. Es la mejor manera de mantener al pueblo en el oscurantismo. Es la mejor manera para que la cultura se resuma a un único libro.

Legalizar el cannabis en Marruecos ?

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¿Y si la cultura del kif no fuera un delito? El debate, nacido desde hace unos años, había permanecido en un segundo plano… pero últimamente ha surgido de nuevo con fuerza. El tabú a hablar de este tema ha desaparecido. En la sociedad civil y también para los políticos.

El primero que lanzó de nuevo este debate,  en torno a la reglamentación de los cultivos de cannabis, fue el militante rifeño Chakib EL Khiyari, en 2008. Pero el militante debió posponer su discurso, su activismo, debido a una estancia de dos años en prisión.

Después de la medida de gracia del 14 de abril referente a los presos políticos, Chakib EL Khiyari sale de prisión y inicia el combate allí donde lo dejó. Poco a poco, la propuesta ha ido haciendo su camino, e incluso los políticos se sirven alegremente de ella como argumento electoral en la región del Rif.

El último ha sido Hamid Chabat, Secretario General de la Unión general de los trabajadores marroquíes (UGTM), miembro de la oficina política del partido del Istiqlal y alcalde de Fès. El 8 de mayo en Kétama, Chabat organiza una campaña para reclutar a los recolectores de kif. Sus declaraciones son rompedoras, como de costumbre.

“ El Rif militó por su independencia y hoy su región libra un combate por la libertad y la dignidad. ¡Propongo a las clases obreras que viven del cannabis de unirse a nosotros, al UGTM para defender su causa y para esta cultura no desaprezca ! ”, proclama en sus mítines.

Con el líder regional de su partido, Nouredine Mediane, Chabat continua la campaña  comparando incluso el cannabis… al café, a la cebada y a la uva. “ Todas las plantas pueden servir para producir drogas”, afirma.

 “La uva produce el vino, la cebada… la cerveza y se conocen las devastaciones del alcohol sobre la población. El café hace mucho tiempo se consideraba como una droga antes de convertirse en la bebida matinal de todos nosotrs ”, prosigue el istiqlalien.

En la clase política, Hamid Chabat no está solo al pronunciarse de este modo. El 17 de mayo de 2009, en la víspera de las elecciones a los Ayuntamientos, el muy potente iniciador del Partido “Autenticidad y Modernidad”, Fouad Ali EL Himma y su Secretario General, también habían llamado a la legalización del kif.

Es anormal que en Marruecos, se produzca el kif  y que en Europa la gente se enriquezca con ello. La cultura del kif debe ser objeto de un diálogo nacional… Marruecos no debe aceptar lecciones  de España en este sentido”, había declarado FAH.

Biadillah aún fue más claro, llamando  a la “amnistía general en favor de todas las personas proseguidas para cultivo y tráfico de cannabis”, con el fin de regular el uso de esta planta en Marruecos.

Si los políticos utilizan y abusan de este tema cuando están en el RIf, es que son conscientes de la importancia que representa la producción de cannabis para una población que vive exclusivamente de ella. Y de la importancia de esta tradición en las costumbres marroquíes.

El fellah rifeño no tiene nada que ver con el tópico del  narco que dispone de múltiples conexiones en Marruecos y en el extranjero. Se trata de pequeños y pobres latifundistas que cultivan el cáñamo de generación en generación, desde el siglo XVI, con el sello real del 1er sultán Hassan.

Este cultivo se había reforzado durante el protectorado francés con la creación “del control autónomo de los tabacos del kif ”. Al igual que el qat en Oriente Medio o la hoja de Coca en Bolivia, se admitía perfectamente cultivar y consumir kif de una forma natural.

Pero bajo la presión de los organismos internacionales, el Estado prefiere hoy arrancar el “mal ” desde la raíz, destruyendo los cultivos de cannabis. Así pues, según el informe 2010 del Órgano internacional de control de los estupefacientes (OICS), dependiente de la ONU, se observó un claro retroceso de las plantaciones de kif en los últimos seis años.

La superficie consagrada al cannabis pasó de 134. 000 hectáreas en 2003 a 56. 000 hectáreas en 2009. La producción ha pasado, de 3.070 a 820 toneladas durante este mismo período.

Lo que se analiza como un gran éxito y una victoria para Occidente es vista como una gran injusticia para los agricultores y la sociedad civil.

Para el ARDH (Asociación del Rif por los derechos del Hombre), la única manera de combatir el tráfico de cannabis es regular su cultivo, y no erradicarlo. “El enfoque tranquilizador del Estado demostró su fracaso  ”, asegura Chakib EL Khiyari. Y de proseguir  : “el Estado faltará  a su compromiso empobreciendo aún más a la población. Esta política no debilitó las redes de tráfico, al contrario, ella les impulsaron a diversificarse ”, explica.

Según la Coalición europea para políticas justas y eficaces en materia de drogas (ENCOD), 18.000 habitantes de Kétama estarían en prisión porque cultivan el cannabis y 30.000 estarian en busca y captura.

Las alternativas no son validas,  los cultivos alternativos propuestos por el Estado (olivares, cebada, etc) no son rentables al kilo para agricultores que tienen pequeñas superficies difícilmente cultivables debido al kif que empobrece el suelo.

Resultado; las ONG proponen salvaguardar esta cultura pero orientarla hacia usos medicinales e industriales.  Además, esta reglamentación perjudicaria a los traficantes que no se podrían aprovechar y se podría llegar a reducir el consumo, como lo explica Mounir Kejji, militante amazigh  : “ en los Países Bajos, donde la venta de cannabis es autorizada pero limitada, el consumo es bajo respecto a otros países europeos”.  Por tanto, el debate existe…. Pero hay verdadera voluntad política para que se debata de ello, sin considerar los motivos puramente electorales de cada momento?

Emergencia, Marrakech !!!

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Su notoriedad es quizá tan fuerte como la del propio país. Marrakech es una marca espléndida que ha costado décadas en construirse. Se reforzó a lo largo de los años gracias a las estrellas que venían al Festival de Cine y también gracias a los hoteles de ensueño que se encuentran en esta ciudad. Marrakech, es también y por si misma…una STAR. Una ciudad que simboliza las Mil y unas Noches a menos de tres horas de avión para los Europeos que decidieron convertirla en su sucursal soleada.

Pero su éxito, es también su fragilidad. La marca-glamour que personifica Marruecos a los ojos del mundo vive una crisis sin precedentes.  Sufre el  desafecto de los europeos afectados por las revoluciones árabes que se desarrollan a más de 2.000   kilómetros de la Koutoubia,  y se agrava por el efecto del atentado del café Argana que albergaba a los turistas que son los que hacen latir a  la ciudad. Marrakech está hoy de nuevo bajo los focos de la actualidad internacional, esta vez por un asunto sórdido y desagradable.

La polémica sobre el Ministro francés pederasta que habría compartido una orgia con niños en la ciudad ocre aleja una Francia que se asemeja cada vez más a un tabloide británico. Indirectamente, este escándalo es un nuevo golpe a esta ciudad que se compara hoy con Pattaya o Manila. Primero, objetivo de los terroristas, luego capital de los pederastas. Marrakech sufre una continua corriente de información corrosiva.

La ciudad de los jardines sin fin, se convierte hoy en una especie de lamentable patio para la República Francesa. Aquí se firman pactos secretos en los Riads de personajes franceses como Dominique Strauss-Kahn, un Marrakechí de adopción que valorizan la imagen de la ciudad,  y a su vez, también se viene a apaciguar los vicios para volver a salir impune con la complicidad avergonzada de las autoridades locales

Hoy, la marca Marrakech se está ensuciando. Si una empresa hubiese sufrido estos ataques, ya habría reaccionado. Se habría establecido una célula de crisis y se activaría una campaña de marketing adecuada. Es lo que hacen empresas como Coca Cola, Toyota, Boeing después de cada incidente o accidente. Es lo que realiza, el número uno de la nuclear Areva, después de la catástrofe de Fukushima, o lo que justificó la decisión alemana e Italiana de alejar las nucleares de sus países. Tengamos en cuenta que en el caso de Areva, ésta no es de ninguna manera responsable de la crisis sino que sufre los efectos de la misma. Como nuestra ciudad, como Marrakech.

Marruecos debería acelerar un plan de emergencia, una buena campaña de marketing  antes de que su gran atracción se hunda. Una marca puede tardar un siglo en construirse y solo necesita de unos pocos meses para destruirse.

Un caso parecido, podría ser el de Brasil. En su día, los grandes hoteles de Río comenzaron a avisar a sus clientes en la misma recepción, que los pederastas arriesgaban décadas de prisión. Marrakech tiene un plan para reactivar sus reservas, pero no para proteger su marca.  Las últimas iniciativas como el concierto “ las voces de la paz ” o el Festival “Marrakech du rire”,  son excelentes apoyos para promocionar la ciudad.

Pero es necesario también ser más agresivo  y replicar golpe a golpe todos los ataques. Por ejemplo, en este momento en el metro de Paris, pueden verse carteles donde muestran a  un turista que llega relajado a la playa con un gran slogan con el mensaje  “ parece que en Túnez, la tensión ya no existe ”. Una verdadera respuesta que divierte y que es sutil y sirve  para tranquilizar a los turistas aprensivos después de las imágenes de las rebeliones.

Es necesario encontrar hoy una respuesta comparable y rápida para preservar la imagen de la ciudad. Si no, los que venían buscando el sol, los souks, los bares, la belleza de sus murallas, la magia de la luz, los olores de las especias, su maravillosa hospitalidad se desviaran a otras zonas del mundo.

S.O.S, Marrakech !!!