Día: 15 mayo, 2012

El dato de hoy…

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Cerca del 30% de los jóvenes entre 15 y 29 años están desempleados en Marruecos, según un informe del Banco Mundial (BM) hecho público el lunes en Rabat.

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Judíos marroquíes

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El domingo 13 de mayo finalizó la hiloula. La hiloula es una tradición muy arraigada en la comunidad judía puesto que se trata del peregrinaje anual de millares de judíos venidos del mundo entero ( cuya mayoría son de origen marroquí ) para rendir homenaje a los 1200 Santos judíos (Tsaddikim) que reposan en las tierras del reino alauita. Estos santos fueron hombres importantes de la comunidad como grandes rabinos o profesores. Este peregrinaje no es obligatorio pero recomendable. Postrase al menos una vez sobre las tumbas de los santos, que fueron venerados antes por los abuelos de esta comunidad.

En Marruecos, donde los islamistas están en el poder, los judíos de Israel no han tenido miedo a venir  esta semana a venerar a sus santos en paz”, según destacó un artículo del Nouvel Observateur. “No debemos olvidar que una buena parte de estos judíos son ciudadanos marroquíes por encima de todo y que la única cosa que los diferencia es la religión”, comenta Maguy Kakon, escritora y política marroquí de confesión judía,.“Existen Marroquíes  que viven en todo del mundo y entre ellos hay Marroquíes judíos. Si estos judíos vuelven hoy a Marruecos, es porque estamos en período de moussem exactamente como los que tienen los Marroquíes musulmanes cuando viajan por ejemplo a Moulay Brahim en Fès”.

Es en la ciudad de Salé donde Maguy ha hecho su peregrinaje estos cuatro últimos días. Pero explica que algunos judíos eligen recogerse sobre una tumba en concreto porque se encuentra en la región donde vivieron sus antepasados. Sin embargo la tumba  más importante es la del Santo Amram Ben Diwam, un rabino muerto en 1781. Su tumba se sitúa a Ouezzane en el norte del país. Como lo muestra un reportaje de la AFP en Ouezzane, los fieles rogaron, pidieron sus bendiciones, encendieron fuego sobre la tumba del santo mientras formulaban rezos. El peregrinaje es también un símbolo de fiesta, de cantos y de danzas. Por la noche, se organizaban subastas en los lugares de peregrinaje. El dinero recogido se dedicará al mantenimiento de los santuarios.

Pero más allá del lado espiritual, Maguy Kakon destaca que el hiloula es un período también que anima a los judíos a hacer turismo en Marruecos y a gastar sin pensar. “Hoy he estado en  Meknès y puedo decirles que los comerciantes de los souks están locos de alegría. Cada judío que ha venido a Marruecos está dispuesto a gastar al menos 2.000 dólares. Desvalijan los almacenes comprando alfombras, caftanes o teteras. Tras el peregrinaje, algunos judíos permanecen 10-15 días y viajan por todo Marruecos de norte a sur, de este a oeste para descubrir el país. “No les importan los kilómetros ”, afirma la política. “Están sorprendidos por la amabilidad de los Marroquíes, por su hospitalidad y algunos se preguntan por qué sus padres han dejado esta tierra”.

Tres mil quinientos. Es la cifra aproximada de judíos residentes en Marruecos. Apenas una sombra de lo que fue, hace medio siglo, esta influyente comunidad. Cada año, decenas de familias abandonan el país de forma definitiva. Pero nadie quiere imaginar un Marruecos sin judíos.

Pero la vida de las jóvenes generaciones está orientada hacia Francia, y ningún chaval judío acude a un colegio público.

La igualdad jurídica de judíos y los musulmanes es total desde que Mohammed V ( el abuelo del actual rey ) abolió la tradición secular que consideraba a los hebreos como ciudadanos de segunda, casi “propiedad” del sultán. Pero este gesto no fue el único que ha colocado el retrato de este rey en muchas oficinas judías y una estatua suya incluso en una plaza en Israel. Ya en los años cuarenta, cuando Marruecos era protectorado francés y Francia, a través del gobierno de Vichy, un país subordinado a la Alemania nazi, Mohammed V se enfrentó a la comisión alemana que pretendió identificar y deportar a los israelitas marroquíes. “En mi país no hay judíos —declaró— , sólo hay marroquíes”.