Día: 13 octubre, 2012

El hechizo de Marruecos

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Muchas veces me hago esta pregunta ¿Qué tiene Marruecos para enganchar de esta manera? Como si se tratase de una droga. Te mantiene enganchado.

Esta pregunta no me la hago yo sola, ¿Cuántas veces en comidas o cenas con amigos europeos que viven o tienen negocios aquí nos lo preguntamos? En realidad, lo que hacemos es preguntárselo al otro para tratar de saber o tal vez entendernos nosotros mismos. Como mínimo yo siempre lo pregunto para tratar, tal vez, de entenderme a mí misma.

Porque si uno analiza fríamente el modus operandi de Marruecos, te vienen ganas de huir a la frontera más cercana. Pero la realidad es que aquí sigues, que vuelves y vuelves. Que sientes añoranza de esta tierra a la que estás un poco por Europa ¿entonces? ¿Qué tiene Marruecos?

Os voy a intentar explicar que poder de atracción ejerce sobre mí y me gustaría que vosotros también pudieseis explicar el efecto que os produce a vosotros.

Casi todo el mundo que viene por vacaciones a Marruecos, acaba diciéndome que me envidia, que envidia que tenga la “suerte” de vivir aquí…como si me hubiese tocado en una lotería. Los turistas se sienten enganchados al ritmo tranquilo de la vida aquí, a la hospitalidad de la gente, a los paisajes, al desierto, al té a la menta, al contraste de una vida medieval ( la de la Medina ) versus las suyas propias en grandes ciudades de Europa. Me hablan de los olores, colores, sensaciones mágicas que encuentran aquí y entonces siempre la misma expresión…que envidia me das. Por supuesto, siempre contesto lo mismo. Este país está abierto a todos. ¿Por qué no vienes tú? Claro, las excusas están a la orden del día. Primero una sonrisa tímida. Es que yo no puedo, tengo un trabajo, una hipoteca, la familia, los amigos…claro, claro…pero no creas Anabel, este es mi sueño. Dejarlo todo y venir a un país como este a comenzar de cero. Yo creo que programas como Españoles por el Mundo han hecho crecer exponencialmente los sueños de los españoles medios, en el sentido que admiran a esos compatriotas que han emigrado en busca de su sueño. Hay admiración y envidia delante de las imágenes de sus intensas vidas en países exóticos. ¿Alguna vez ha salido un Español por el Mundo con una experiencia negativa? ¿Alguien que haya fracasado personal o profesionalmente en el extranjero? A mí no me suena que eso sea así, y por tanto el mito de la emigración, o lo que es lo mismo, la búsqueda del sueño se ha consolidado como la utopía de estos momentos. Esos españoles sí que son valientes…esos que se han ido y que han triunfado. Poseedores de empresas de buceo, propietarios de restaurantes, expertos políglotas, casados con parejas autóctonas, disfrutando de excelentes puestos de trabajo, conocedores al dedillo de los nuevos países, embajadores de nuevas culturas a las que se han adaptado sin ningún problema. Esas vidas crean envidia y lo entiendo. ¿Puede ser que me haya ido un poco del hilo? Creo que sí. Vuelvo…pero era necesario este pequeño paréntesis.

Es totalmente incierto ( al menos en mi caso ) que la vida aquí sea de color de rosa. En absoluto. El Marruecos no de turismo sino profesional, el de cada día, el de la cotidianidad es muy complejo para un extranjero. Me atrevería a decir que incluso para ellos mismos. Es también agotador y extenuante por lo complejo de la burocracia, la pequeña y gran corruptela, las diferencias culturas, sobre todo las religiosas y por la necesidad de aprender el francés y el árabe (solo faltaría que no intentásemos aprender su idioma). En Marruecos nunca estás seguro de nada, aunque creas que haces las cosas bien y legales existen muchas posibilidades que te hayas equivocado. No hay ninguna certeza. Cuando todo va bien, ten por seguro que recibirás una mala noticia. Cuando alguien llama a la puerta de tu casa, casi nunca es para algo bueno. Cuando un vecino quiere hablar contigo, no te quiere pedir sal. Cuando vas a hablar con tu abogado, nunca tengas por seguro que está pensando en tus intereses. Cuando vas al Notario nunca des por supuesto que te está diciendo toda la verdad. Estás siempre a la defensiva y eso es agotador. Ahora alguien pensará…¿y entonces? Entonces hay MIL cosas que compensan todas estas. Porque si no, sería un caso patológico de masoquista y creo que no es el caso.

Después de pensar y pensar en lo que me atrapa de este país, he llegado a la siguiente conclusión: en Marruecos, cada día es diferente. Con cada nuevo amanecer, tu día a día puede estar lleno de cualquier sorpresa. Algo que no tenías previsto, alguna cosa que te hace modificar toda tu organización para ese día. Algo que te impide seguir tu plan mental para hoy. El mundo no está pre-organizado, nada es igual que ayer. La vida está viva. Y cuando aprendes a dejarte llevar y no agobiarte porque las cosas no han salido como habías programado, es cuando comienzas a disfrutar de verdad. Plenamente. En Europa, en cualquier ciudad o pueblo, toda nuestra semana está escrita. De lunes a viernes,  horarios y más horarios. Los sábados y domingos ya sabemos lo que vamos a hacer. No hay sorpresas, las cosas salen como las programamos con pocos cambios. Además, casi todo está prohibido o marcado…poco margen para la improvisación. Eso está bien y te da cierta serenidad, pero en cambio puede resultar muy aburrido por previsible.

Marruecos es vida, en mayúsculas. Ya no hablo de este paisaje que te deja sin respiración. De este país que es más un continente en miniatura. Donde tienes un espectacular desierto de arena, un Océano Atlántico con playas desérticas, unas ciudades imperiales, unas medinas medievales, ciudades modernas y cosmopolitas, un pasado rico, una cultura plural con el amazigh y el árabe, una sociedad muy heterodoxa.

Además de estas mil cosas, en Marruecos cada día que salgo de la cama pienso…¿y hoy que va a pasar?

Desfile de caftanes en Berlin

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La estilista Zahia El Jaouhari, organizó en Berlín un desfile de caftanes  que atrajo a personalidades alemanas de distintos sectores, marroquíes establecidos en este país y artistas árabes y extranjeros.

Esta ceremonia se inscribe en el marco de las actividades culturales y artísticas celebradas por la embajada de Marruecos en Berlín, para el desarrollo del patrimonio nacional, en particular la ropa tradicional que representa el símbolo de la diversidad y la pluralidad.

La estilista Zahia El Jaouhari, ha expresado  su orgullo al contribuir a la promoción del traje tradicional que ha conocido estos últimos años un gran desarrollo, deseando que el caftán marroquí pueda conquistar nuevos espacios sobre la escena cultural internacional, en particular “la alfombra roja” del festival de Cannes. ¿Y por qué no? Es una prenda llena de exotismo, rica en colores y pasamanería, única, elegante y sienta muy bien.

A mi cada vez me gustan más los caftanes. La evolución que vive la prenda, acomodándose a las nuevas tendencias pero sin perder ni un ápice de su encanto tradicional lo plasma como pocas Zahia. Si queréis ver su  colección actual, os paso el link de su página Web. Hay algunos modelos francamente soberbios.

http://www.zaycaftan.com/