Sensaciones antes del Aïd el Kebir

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Pasado mañana es el Aid el Kebir, todos son noticias alrededor de la fiesta. Yo suelo decir que esta fiesta es como nuestra Navidad en el sentido de que tal vez es la más importante del año. Todo se para, todo el mundo intenta estar en casa con la familia. Los regalos son obligados, y aunque no se pueda, se debe comprar el cordero vivo. Aunque tengan que hipotecarse en el sentido de asumir un crédito, pero el cordero debe estar en casa. Un hijo que se precie, tiene que comprar un cordero (como mínimo) para que la familia festeje en condiciones el Aïd.

De un tiempo a esta parte, la compra de corderos se ha diversificado. Es decir que antes era muy sencillo, los corderos se compraban directamente a los pastores, después ya los podías comprar en los grandes supermercados que habilitan en el exterior una pequeña cerca y allí mismo los venden. Desde hace dos años, algunos empresarios avanzados venden el cordero por Internet. Un cordero al alcance de dos clics, una nueva tendencia que revoluciona la venta por Internet.

Da igual como los compres, los corderos deben llegar a la casa. Por lo que he hablado estos días con amigos, conocidos, mi abogado…los precios están entre los 2.000 y los 4.000 Dh por cordero. Que no es poca cosa, si tenemos en cuenta que el salario medio de un marroquí es de aproximadamente 200 Euros. Supongo que así nos damos cuenta del esfuerzo que significa comprar un cordero para muchas personas. Y no solo eso, también sucede un poco como en Navidad. Quien por el motivo que sea no tiene familia o no tiene buena relación con ella se siente un poco marginado, aislado de todo. Esa parte de las fiestas nunca me ha gustado.

En fin, que hace casi 4 días que solo veo pasar corderos y corderos de las maneras más increíbles. A pié, al lado de sus compradores, paseando como si se tratara de un animal de compañía. En motocarro, detrás apretado entre los compradores, en burro, obviamente en el remolque de atrás. Un animal llevando a otro animal. En un ¡taxi!…esta ha sido tal vez la manera más original de la semana. Porque la de la moto ya la vi el pasado año, los equilibrios imposibles en el vehículo con las patas del cordero en los hombros del conductor…creo que esa imagen perdurará mucho tiempo en mi memoria.

Yo no voy a celebrar el Aïd a la manera marroquí, voy a pasar el fin de semana fuera de Marrakech, cerca del mar. En estos días, me siento más mediterránea que nunca y aunque el Atlántico no se parece a mis recuerdos de infancia (como diría Serrat) allí me dirijo para soñar con el Mar que hay entre Algeciras y Estambul.

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