Día: 19 julio, 2013

¿Prohibir el Burka y el Niqab?

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Niqabbcn

Catalunya se plantea la prohibición del uso del Burka y el Niqab.

Leo la noticia, la pienso. Como mujer, me parece denigrante que haya mujeres contemporáneas mías que sigan ocultando su rostro y todo su cuerpo al salir a la calle. Como ciudadana, no comprendo que alguien por la calle pueda ir ocultándose y eso pueda llegar a afectar a la seguridad. Pero como ser humano, intento mirar más allá e intentar comprender las cosas.

Y las “cosas” son complejas. Porque detrás de estos “velos” hay una complejidad enorme.

¿se sienten obligadas por sus padres/maridos o es una decisión personal? ¿ellas se sienten más cómodas de esta manera al estar en la calle alejadas de miradas de hombres? ¿debemos aceptar en nuestra sociedad occidental este tipo de acciones? ¿va en contra de la libertad de la mujer? ¿tenemos derecho a negar su religión? ¿deben adaptarse cuando llegan aquí? ¿deben renunciar a sus principios?

Nada fácil la respuesta. Insisto, mi mirada de mujer reprueba TOTALMENTE esta práctica. Y de lo que estamos hablando aquí es de su prohibición en nuestro país no en el suyo, así que la discusión se limita a…¿Dónde está el límite entre el respeto a sus tradiciones religiosas y nuestro sistema de vida? Porque claramente aquí eso es aberrante, que una mujer se tape totalmente el cuerpo para dejar ver solo los ojos (niqab) o ni siquiera eso (burka). Eso es inadmisible para una mujer occidental, para un ser humano occidental. Principio de igualdad dixit.

burka-niqab

Dicho todo eso, cuesta mucho imponer una ley que en muchos casos irá en contra de principios personales irrenunciables. La religión es un concepto que tiene una fuerza inmensa en las personas, así que no es un tema fácil.

Pero dejarme decir, que pasear por las calles de nuestras ciudades, ir a comprar al mercado, sentarse en un banco público, llevar a los niños al colegio, hacer nuestras obligaciones cotidianas con alguien a nuestro lado del que no podemos ver nada, ni sus ojos, ni sus manos, ni su nariz, ni saber de su mirada. Esas miradas que lo dicen o lo callan todo, es duro. Duro porque intentas ponerte en su lugar, duro porque tenemos empatía, duro porque las mujeres hemos luchado mucho por avanzar en nuestros derechos, duro porque están negando su propia personalidad, duro porque no entiendes si detrás de ese traje hay más negaciones personales. Duro, duro.  Cuesta aceptar esas mujeres negadas a ser vistas y también a mirar la vida desde otra perspectiva, mucho más insignificante.

Niqab en bcn

Y entonces me pregunto ¿lo prohibimos? ¿podemos hacerlo? ¿es justo que lo hagamos? Creo que nadie acertará del todo. Pero hay que tomar una decisión definitiva. Hablar con los consejos islámicos de aquí y con los partidos políticos, con las Asociaciones, con los Servicios Sociales. Entre todos, se debe buscar una solución a este problema. Venir a un país nuevo, instalarse en una nueva comunidad con reglas distintas requiere algunas renuncias si los planteamientos son tan alejados en algunas cosas. Hemos de intentar no prohibir o imponer, intentar consensuar.  En la medida de lo posible.

Niqab bcn

Al final, también me queda una pregunta en el aire….¿estas dudas en el mundo occidental sobre si prohibir el niqab y el burka existirían igual en el caso que fuesen los hombres y no las mujeres las que van tapadas, negadas de su personalidad? Como imagináis, la respuesta es clara.

Dulces de Ramadán

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Sellou ramadan

Georgina nos muestra platos de las mesas del F’tour. La gastronomía es cultura, la gastronomía nos ayuda a entender mejor  su cultura.  Nos acerca a su intimidad, a esos momentos en familia en los que los marroquíes no son solo un individuo sino que se convierten en un grupo. En Marruecos nunca están solos mientras esté la familia. Y en las noches de Ramadán es cuando el concepto tribal se siente más fuerte que nunca. Cualquiera que haya cenado en família durante el F’Tour puede apreciarlo.

Gracias Georgina por ayudarnos a conocer mejor este maravilloso país y sus gentes.

El sellou es uno de los dulces más característicos de Marruecos. Llamado también sfouf o zammita, comparte con las famosas chebakkias el honor de ser las dos delicias más representativas de ramadán. Aunque el sellou se prepara también para grandes ocasiones, como el nacimiento de un niño.

Hay incontables recetas de sellou -tantas que por esto hay tres denominaciones diferentes-, pero la base es siempre la harina tostada, las almendras, la miel y el aceite. A partir de aqui se le añaden gran variedad de frutos secos y especias, como el anís verde, canela, hinojo, cardamomo o nuez moscada. En todo caso, todas las variedades son tanto o más deliciosas unas que otras.

Es una receta muy fácil de hacer y con la ventaja de que no depende de cantidades fijas, poniendo un poco más o menos de algun ingrediente sale igualmente delicioso. Y se conserva bien durante mucho tiempo (excepto si añadís nueces, ya que se enrancian pronto).

Ingredientes

 500 gramos de harina

250 gramos de sésamo tostado

250 gramos de almendras enteras y peladas

250 gramos de azúcar glacé

250 gramos de mantequilla

Unos 150 mililitros de miel

1 cucharada sopera de anís verde molido

1 cucharada sopera rasa de canela molida

Unas perlas de goma arábiga (meska horra en darija, facultativo)

1 pellizo de sal

Preparación

El día anterior, tostamos la harina en el horno a temperatura media o en una sartén en seco, revolviendo constantemente para que no se nos queme. Nos tomará una media hora. Debe quedar con un tono de café con leche, y debemos tener en cuenta que cuando le unamos el resto de ingredientes, el color se oscurecerá mucho.

También pelaremos las almendras si es el caso. Las ponemos en un cazo con agua, las llevamos a ebullición y apagamos el fuego. La piel se habrá reblandecido y saldrá fácilmente. Se remojarán un poco, pero dejándolas en un plato al aire se secarán solas.

Al día siguiente, freíremos las almendras en una sartén con aceite de girasol o bien las tostaremos al horno o en una sartén en seco, esto es a nuestro gusto. Una vez fritas o tostadas, les añadiremos el sésamo, reservando aproximadamente un cuarto del total. Picamos finamente. Añadimos el anís, la canela, el pellizco de sal y la meska horra y seguimos triturando.

Ponemos la mezcla en un gran plato y le añadimos el azúcar glacé. Aparte, de las almendras y sésamo reservado, guardamos unas cuantas almendras enteras para la decoración y trituramos el resto con el sésamo unos segundos, dejándolo con textura gruesa. Lo añadimos a la mezcla anterior de almendras, sésamo y azúcar.

Tamizamos la harina tostada y la añadimos a la mezcla de almendras y sésamo.

Fundimos la mantequilla y la añadimos a la mezcla junto con la miel. Mezclamos con las manos, deshaciendo los grumos. Ponemos la mantequilla poco a poco, pues según la cantidad que pongamos, nos quedará una mezcla más o menos compacta. En Marruecos se encuentra tanto la versión más compacta como la versión más granulada, con textura parecida a la arena de playa mojada.

Dejamos reposar al menos doce horas para que los sabores se asienten bien.

Podemos servirlo a la manera tradicional, en forma de pirámide decorada con almendras, o bien como cuando se sirve para las grandes ocasiones, en raciones individuales en una cápsula pequeña de papel o envuelto como si fueran pequeños caramelos… en cualquier presentación es igual de irresistible!

 Sellou marroqui1

Besaha wa raha, buen provecho y muy feliz mes de ramadán!