Vender alcohol en Ramadán o no venderlo

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la foto 2

Antes que digáis nada…sobre todo algunos lectores que siempre me hacen ver que escribo cada año sobre esto…estoy indignada. He intentado evitar este tema, os lo prometo…pero no lo consigo. Lucho en mi interior por no repetirme, pero es que parece tan fácil de resolver y no lo consiguen que me hierve la sangre.

Vamos a ver, os pongo en situación. Dos días antes del inicio del Ramadán…DOS DÍAS ANTES…bien. Centro Comercial Carré Edén en Guéliz. Supermercado Carrefour que hay en la planta baja.

carrefour carre eden

Anabel comprando…pasando por los pasillos del súper…todo ok, tomates, pan, champú…una botellita de vino para un amigo que venía a casa. Nada anormal, ¿no? Voy a la Cava y claro…a las cuatro de la tarde cerrada. Todas las rejas bajadas a cal y canto. De repente, una duda…¿ha comenzado el Ramadán? No, claro que no…pues voy a preguntar qué pasa. Le pregunto a un amable trabajador del supermercado. Me dice…sí, está abierta. La llave la tiene el encargado que está ahí. Y me señala un hombre reposando su espalda en la columna de fuera de las cajas que departía amablemente con otro con la misma pinta de ganas de trabajar que el susodicho. Viendo el perfil del asunto, ya intuí que tenía un problema y que el agua presidiría mi cena de esa noche. Pero me dije para mis adentros…tú puedes…adelante.

Decidida y animada, me dirijo a la zona de “trabajo” del supervisor. Salam Alekouim, Alekouim Salam…bueno…que mire…que soy una borracha alcohólica, y que esta noche un amigo viene a cenar y nos vamos a tomar en casa (sin que nadie nos vea) una botella de vino entre los dos. Sí, media botella cada uno aproximadamente. Todo eso con una cena más o menos buena que acompaña a la ingesta de alcohol con lo cual entiendo no nos va a subir a la cabeza y no haremos luego tonterías por la calle. No os asusteís, es la conversación imaginaria, la real fue otra completamente distinta:

Anabel: Quiero comprar una botella de vino, su compañero me ha dicho que si no soy musulmana y llevo el pasaporte, Ud. me va a abrir la cava.

El hombre se sujeta el cinturón y me mira de soslayo, como cansinamente. Hace un silencio de casi 3 segundos y me dice:

Encargado: Yo no tengo la llave, quien tiene la llave (igual el encargado del butano) se ha ido y se la ha llevado.

BRAVOOOOOO

Yo también hago un silencio…unos 10 segundos (necesitaba mínimo contar hasta 50) y le digo:

Anabel: Ah, o sea que un trabajador del supermercado se ha ido y se ha llevado nada menos que la llave de la zona de alcohol y el encargado no puede hacer nada.

Encargado: efectivamente.

Anabel: no sé, igual se piensa Ud. que yo soy un poco justa mentalmente…pero no. Están Udes. en su derecho de vender alcohol o no hacerlo. Es una decisión empresarial, estratégica, política, económica, religiosa…del orden que Ud. le parezca…si no quieren vender alcohol en Ramádan, dos días antes o NUNCA lo respeto y acepto, lo que me parece incomprensible es que la venta de alcohol a los no musulmanes sea una gracia que dependa del humor, discreción o lo que quiera Ud. llamar del supervisor de un supermercado. Tener que venir aquí, como suplicando que me abra la zona de alcohol y depender de su estado de ánimo me provoca un enorme enfado. Acaban Udes. antes poniendo un cartel en la puerta de la cava diciendo…

A LOS SRES. CLIENTES borrachos, alcohólicos y demás interesados en adquirir algún tipo de botella en esta sección, se ruega pasen con su pasaporte en la boca a visitar en la primera columna después de las cajas al encargado del supermercado que tendrá la amabilidad de observarles con cierta cara de asco y decidir discrecionalmente si le deja comprar (que no regalar) unos vinos, cervezas o similar. No garantizamos en ningún caso que el encargado les atienda y tampoco que les trate como personas adultas y maduras. Las excusas pueden ser de lo más variopinto y ridículo.

Atentamente, la dirección del Carrefour.

Sres.…todo esto se soluciona muy fácil. Si no quieren vender alcohol…pues nada. Se cierra la zona hasta después del Ramadán y ya está, así todos sabemos a qué atenernos. Si deciden abrir, abran con un horario claro…es que …¿es tan difícil de entender?

Pasan los años y seguramente me hago mayor. Sigo sin entender, sigo sin aceptar esta poca claridad. No es una crítica a la venta o no de alcohol en Ramadán (que cada empresa haga lo que quiera), es una crítica a este sistema poco claro, poco transparente, poco práctico que incomoda, que produce frustración.

Es que parece tan fácil la solución…aunque está claro que aquí nada es fácil.

2 comentarios sobre “Vender alcohol en Ramadán o no venderlo

    Eva escribió:
    2 julio, 2014 en 12:37

    A Tetuan és molt més clar: una setmana (com a mínim) abans del ramadà l’únic lloc on es ven alcohol (Marjane) ja no se’n ven. Ni clau ni clauer.
    I als únics llocs on se’n pot beure (2) quan s’acaba ja s’ha acabat. I el diumenge, 1r dia de ramadà, els quedaven 15 cerveses…
    Més clar, aigua (mai millor dit).

    tabkhucht escribió:
    11 julio, 2014 en 8:16

    Totalmente de acuerdo! o lo vendes o no lo vendes… pero las cosas claras.
    En el desierto sí se está vendiendo, a extrangeros y locales (con la excusa, o la verdad de que lo compran para sus turistas) pero ahí, en la puerta de uno de los pocos lugares donde se pueden comprar bebidas alcoholicas (vino y cerveza) acechan los dedos acusadores de las gentes del pueblo…
    Un saludo!

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