Cocina

¿Qué se come para romper el ayuno? Mesas Iftar.

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Al atardecer, se debe romper el ayuno, y en ese momento, las mesas de los musulmanes se llenan de platos y viandas. Es una fiesta para la vista y el olfato. Es fundamental que la comida sea halal, es decir, que siga las leyes islámicas de alimentación descritas en el Corán. La mesa acostumbra a llenarse de abundantes platos caseros. La comida acostumbra a ser rica en nutrientes y calorías para recuperar fuerzas.

Romper el ayuno en el tiempo apropiado se llama Iftar. Es recomendable comenzar con dátiles y un poco de agua, leche o té. Sin prisas.  Además, los dátiles son una fuente excelente de azúcar, fibra, carbohidratos, potasio y magnesio lo que les ayuda a controlar los largos períodos de ayuno. No olvidar que se debe tomar un número impar de dátiles.

A partir de ese momento, NO HAY RAMADÁN SIN LA SOPA HARIRA. Una sopa que es una institución en Marruecos. Contiene carnes, verduras, garbanzos y muchas especies. Para que quede más cremosa, se suelen triturar las verduras y se añade harina o sémola de cebada. Un plato de cuchara, un plato caliente que prepara el organismo para el festín después de muchas horas de ayuno de comida y líquido.

Os recomiendo preparar una sopa Harira en casa, si no tenéis tiempo hay algunas marcas que venden la base para una sopa exprés. Pero si tenéis tiempo libre este fin de semana, os recomiendo la recete que nos envió nuestra amiga Georgina, SOPA HARIRA. Yo hoy voy a hacerme una buena sopa Harira. Todavía no hace calor y apetece mucho en cualquier ocasión.

Después de la Harira, la comida casera que las familias musulmanas han preparado durante todo el día, tendrá un poco de todo. Los panes riquísimos que acompañan la sopa como el Mlawi: una masa de hojaldre (redonda o cuadrada) hecha con sémola fina y harina de trigo. También la Harcha, muy típica del norte de Marruecos, elaborada a base de sémola de maíz. A la Sfijas, también se les conoce como Fatay. Se trata de una especie de empanadas árabes rellenas de vegetales y carne con un sabor particular por la mezcla de pimienta y jugo de limón. El famoso y riquísimo Baghrir, es un postre muy típico de Ramadán. Se trata de una crepe árabe que se prepara de la misma forma que el Mlawi, con la diferencia que se le añade levadura para conseguir una consistencia esponjosa. Por lo general, se acompaña de mantequilla o miel y se consume al momento. Los postres del Ramadán son realmente maravillosos, como el Gatayef, que se prepara con una masa muy parecida a las de las panquecas, rellena con nueces, azúcar, canela o quesos. Éstos se fríen y posteriormente son bañados en un almíbar que se perfuma con agua de rosas. ¿Pero qué decir del Briwat? Si te gustan las almendras, este postre de forma triangular es el tuyo (y el mío). La masa de hojaldre se rellena con almendras y se fríe para luego ser cubierta con agua de azahar, canela, azúcar y mantequilla.

Tal vez, algunos decidan comer un plato de verduras hervidas o al vapor al finalizar este festival gastronómico.

El iftar suele terminar de madrugada. Los creyentes volverán a levantarse antes de la salida del sol para tomar el desayuno o suhoory y así prepararse para un nuevo día de ayuno.

Sencillamente, Najat

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Conocí la historia de Najat a través de un conocido que me envió enlaces de entrevistas en revistas y diarios, de programas de radio, de todo. Estaba como fascinado por la historia de esta mujer y su interés despertó mi curiosidad. Revisé todo lo que encontré de ella y pensé en hacer un post para que la podáis conocer más. No solo su historia empresarial de éxito sino tal vez otros aspectos de ella que puedan resultarnos más cercanos y para descubrir su faceta más humana.

Ella tiene un voz hermosa y potente, puedes sentir su fuerza y energía a través de su voz. A veces están cosas suceden, que la energía fluye a través del teléfono y parece como si de repente la corriente pasara de un lado a otro. Eso me sucedió con ella.

Najat nace en un pequeño pueblo del País Vasco, en Orio. De origen marroquí. En su casa y de sus padres, aprende valores y una moral inmensa y enseguida comprende que era diferente y que lo iba a ser toda la vida. Comprende que solo a través de la bondad podría llegar a todas aquellas personas que la veían diferente por su color de piel, o por las diferencias culturales. También descubre de su tierra de nacimiento el concepto de las fiestas, la gastronomía y sobre todo que la vida es dura y que para sobrevivir hay que ser más dura que la vida. Najat es fuerte, salvaje y su sinceridad asusta, porque muchas veces la verdad cuando se muestra crudamente, da miedo.

Najat es, sobre todo, una mujer libre, que entiende el concepto de emigrante como un concepto administrativo, pero ajeno al ser humano. Una mujer que vive y ha vivido en diferentes lugares y que, teniendo su nacionalidad española por nacimiento, entiende que no hay fronteras más allá de las que tu misma te marques. El emigrante no siempre es por necesidad, también por cultura, por negocios, por amor, por curiosidad.

Najat tiene una profesión que le hace muy feliz. Una profesión creada y controlada por hombres. Como dice ella…creada por hombres en la tierra y en el cielo como eufemismo de POR TODAS PARTES. Pregunto a Najat si se siente cómoda como mujer y empresaria en Marruecos y ella me recuerda lo obvio y que muchas veces nos olvidamos. No hace tanto que España era un mundo retrógrado, nuestro país ha evolucionado muy rápido y los últimos 60 años ha dado un cambio tremendo. Seguramente Marruecos va a evolucionar, a su ritmo.

Najat no solo es empresaria, es mucho más. Quiere hacer “política” a través de la cocina. Quiere unir seres humanos. Motivar y ayudar a las mujeres para que tengan la fuerza necesaria para luchar por sus sueños.

¿Sabéis como imagina su futuro?  Se lo imagina escribiendo, contando historias, entreteniendo, sacando una sonrisa al frutero, al carnicero, a la señora que se encuentra cada día cuando sale a la calle.  Su filosofía de vida se basa en la simplicidad de hacer feliz y ser amable con las personas que le rodean. También quiere tender puentes entre Marruecos y España.  A través del respeto por las diferencias culturales, religiosas o de tradiciones. Fijar la vista también en aquello que nos une. Comenzando por el Mar Mediterráneo, y por las olivas, el aceite, las especies, los polvorones, la ensaimada, el turrón, la historia compartida. Compartimos magia ambas ribas del Mar Mediterráneo. Y esa magia nos debe acercar y no alejar.

Najat no quiere ser famosa, quiere ser importante, pero en un sentido de trascendencia. Si alguien a quien ha conocido, ha aprendido alguna cosa a través de ella, ya se siente importante y ese hecho ha dado sentido a su vida.

Najat pasaba los veranos de su infancia en Fez. Realizaban el viaje en coche desde Donosti a Fez para visitar a la familia y disfrutar los meses de calor. En esos veranos, Najat vivía intensamente sus orígenes. Tomando leche fermentada, buscando la menta en los mercados de la mañana, viendo los artesanos trabajando la madera, sintiendo los perfumes y los olores auténticos de las cosas sencillas. Disfrutando del agua fresca que bajaba de la montaña como aquel que degusta un refrescante helado de vainilla a 40 grados. Los arboles de granadina de su abuelo, los tíos fabricando instrumentos musicales. En esos veranos, Najat entendía que formaba parte de una doble cultura, y que ese sentimiento ampliaba su mente, la liberaba de perjuicios y la hacía más libre aún.

Pregunto a Najat sobre la soledad, sobre si su camino de viajes y éxito acarrea mucha soledad. Como bien dice Najat, la soledad te enseña quién eres tú cuando te miras al espejo. Hay que saber vivir solo para saber vivir en comunidad. Estar sola le ha ayudado a entenderse y saber que busca y que quiere en la vida.  A la gente le da miedo la soledad y por eso se rodea de personas, para no enfrentarse a la verdad. Ella se siente querida por mucha gente y busca la soledad cuando la necesita para escucharse a sí misma.

Para Najat su trabajo es alegría y a través de la gastronomía quiere contar una historia, no cualquier historia, SU HISTORIA. Quiere que cuando nos sentemos en su restaurante, nos olvidemos de todo y nos centremos en el plato que tenemos delante. Quiere que sintamos, que nos dejemos llevar y que disfrutemos. Que seamos felices también a través de ella y de su obra.

Espero que la pandemia pase rápido y podamos encontramos en Fez, en su restaurante NUR de la Medina. Su energía y determinación me han conquistado, amo a las personas fuertes y libres, y ella es de esas personas que no olvidas.

No sé si os he dicho que dicen de Najat, que es la mejor Chef de África.

Najat Kaanache, al frente del mejor restaurante de África. Najat ha vivido, aprendido y trabajado en muchos restaurantes de Estrellas Michelín: Noma, Alinea, The French Laundry o El Bulli.

Restaurante NUR, 7 Zkak Rouah, Medina of Fes 30110 Morocco.

Contacto: +212 6 94 27 78 49

Viajar a Marruecos en pleno Ramadán

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Publico de nuevo esta entrada porque está más vigente que nunca….

Keep Calm

Muchas veces me pregunto si yo misma vendría a Marruecos durante el periodo del Ramadán. Sobre todo si el período del ayuno coincide con el calor del verano.

No tengo una respuesta clara. Personalmente el período del Ramadán lo gestiono como puedo. Yo, como persona no musulmana, no realizo el Ramadán pero sí que intento respetar a los demás y por ello procuro no beber ni por supuesto comer delante de los marroquíes que sí realizan el Ramadán.

Eso significa que a veces, a más de 48 grados de temperatura, bebo el agua que llevo en el bolso escondida en un baño o directamente cuando entiendo que no me mira nadie. Seguramente por muy discreta que intente ser, alguien me verá porque lo del calor intenso no se lleva bien y necesito hidratarme constantemente.  Así que  a veces me incomodo si veo que alguien me mira mientras bebo. Por muy respetuosa y discreta, es inevitable ser vista mientras bebes. No estoy haciendo nada incorrecto, pero entiendo que el esfuerzo que ellos realizan para respetar el ayuno en pleno verano es muy grande y vernos a nosotros beber puede generarles cierta ansiedad. Cuando hablas con ellos, te lo niegan…te niegan que les moleste que nosotros (turistas o expatriados) bebamos delante suyo o estemos en las terrazas tomando algo…sinceramente yo creo que lo respetan por cortesía.

La vida cotidiana en Ramadán se modifica. Los restaurantes al medio día están casi todos cerrados, y los bares también. Lógico y normal si entendemos que ellos no comen ni beben hasta el F’tour. Solo se mantienen abiertos algunos que están claramente enfocados a los turistas. Aunque los horarios se resienten y tienden a abrir mucho más tarde. Aconsejo que antes de ir a cualquier restaurante se llame para consultar si está abierto. También es mucho más complicado conseguir comprar alcohol o simplemente restaurantes o bares que vendan cerveza o vino en sus cartas.

El ambiente en la calle es como si el mundo anduviese a cámara lenta. Todo se ralentiza, menos el mal humor. Ese no se ralentiza sino que se expande. Así, el tráfico se vuelve más peligroso que nunca y las reacciones de los taxistas, motoristas, autobuses…etc…se transforman en caos. Mi consejo es que aunque hayas sufrido un giro brusco a la izquierda delante tuyo en contra dirección y hayas tenido que frenar en secoprocura respirar hondo y sigue tu camino cuando hayas revisado que estás bien. No entres en discusiones de tráfico, no grites al otro, no te desahogues con insultos. No te conviene enfrentarte a nadie en Ramadán. Los ánimos se encienden con facilidad.

A medida que el día va pasando, la pesadez en el ambiente y la calma se instala en toda la ciudad. Como cuando tienes sueño y los ojos van venciendo y se van cerrando aunque intentes abrirlos. Es una sensación de pesadez y de relajación. No pretendas hacer grandes negocios, ni tener una agenda demasiado extensa, todo seguirá un curso lento. Y así ha de ser.

Cuando falta poco para el F’tour. Cuando apenas minutos separan el momento de la ruptura del ayuno…los coches y las motos vuelan literalmente por las calles. TODOS, todos corren, como si les hubiesen dado cuerda…a sus casas, a los bares, con los amigos, con la familia. Ese momento, el momento en el que la sirena comienza a sonar marca la ruptura del ayuno y a partir de aquí comienza una noche mágica.

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Los musulmanes rompen el ayuno de una forma pausada..comienzan a beber algún vaso de agua, zumos de naranja y sobre todo el zumo que adoran de aguacate. Preparan el estómago para la comida solida. Unos dátiles y hacia la mezquita para la oración“AL MAGHRIB” que anuncia el final del Día del ayuno.

Ya después de la oración, se reúnen en familia para comer en una mesa que ofrecerá de todo, las mujeres han cocinado durante toda la tarde para ofrecer a su familia todo lo que la familia pueda permitirse.

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A partir de ese momento, todo el mundo sale a la calle. Y entonces la magia de la vida se desborda por la ciudad. Los cafés en ebullición, las terrazas, las heladerías con las copas más grandes de helado que hayas visto, las tiendas abiertas hasta más allá de media noche. Si el fresco de la noche acompaña, las noches de Ramadán son únicas. Todo el mundo sonríe, todos parecen felices. Y lo están….la noche se alarga hasta mucho más allá de lo habitual.

Si querías una respuesta a la pregunta de si yo viajaría en Ramadán, no os la daré porque no soy capaz. Solo puedo decir que el viaje es distinto, ni mejor ni peor.

Tajine de colifor o el tajine de a diario

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Una vez más, Georgina nos ofrece uno de los platos tradicionales de la cocina marroquí. En este caso, uno de aquellos que puedes encontrar en la mesa de casa en cualquier momento.

Tajine coliflor

El tajine de coliflor es uno de los tajines de a diario de la cocina marroquí. Las premisas de su receta son las mismas en las que se sustenta la gastronomía marroquí: productos cercanos y de temporada, frescos, económicos, cocción simple y directa, y por supuesto, lo más característico: una dosis perfecta de especias que convierten a estos humildes ingredientes en una fiesta para el paladar.

El plato se puede hacer igualmente con ternera alargando los tiempos de cocción. Y para hacer de este tajine un plato totalmente redondo, tenéis que degustarlo con pan marroquí recién hecho… próxima receta, ¡prometido!

Ingredientes para dos personas:
2 trozos de pollo al gusto
Media coliflor pequeña
1 patata grande
1 cebolla pequeña picada
1/4 de limón confitado
Unas ramitas de cilantro o perejil picado
1/2 cucharilla de café de jengibre molido
1/2 cucharilla de café de cúrcuma
1/2 cucharilla de café de Ras-el-Hanout (mezcla de especies marroquís)
Una pizca de pimienta negra
Sal
Aceite de oliva o girasol

Preparación

En un tajine o cazuela, calentamos un poco de aceite y doramos el pollo. Cuando empiece a tomar algo de color, añadimos la cebolla picada. Lo dejamos hasta que la cebolla empiece a transparentar. Añadimos la sal y las especies, removemos bien, y añadimos medio vaso de agua. Tapamos y dejamos cocer unos 20 minutos.

Pelamos la patata y la partimos en cuatro trozos a lo largo. Separamos la coliflor en ramilletes y los lavamos bien. Al cabo de los veinte minutos, añadimos la patata y la coliflor en el tajine. Espolvoreamos con el cilantro o perejil picado y ponemos también el cuarto de limón confitado, que habremos pasado bajo el agua del grifo para quitar el exceso de sal. Dejamos cocer otros 20 minutos. La salsa deberá haber reducido, sinó, en los últimos minutos de cocción, destapamos y reducirá rápidamente.

Besaha wa raha, buen provecho!

Bolitas de coco con amor

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Bolas de coco1

Nuestra amiga Georgina tiene nueva ayudante. Para su plato más dulce tiene a su lado a la personita más dulce que puedas imaginar.

Las bolitas o copos de nieve son uno de los dulces más tradicionales de Marruecos. Sí, ya lo sé, ¿coco?, y ¿típicos de Marruecos? Suena extraño, pero si recordamos, el archifamoso té a la menta marroquí sólo se implantó a partir de 1854, y por su popularidad, parecería que lleva desde la prehistoria con ellos… igual que los copos de nieve marroquís, un dulce que no falta en ningún hogar que se precie. Vamos a la receta, ¡fácil y deliciosa!

Ingredientes
500 gramos de harina
225 gramos de azúcar
1 sobre de azúcar avainillado
200 ml de aceite de girasol
3 huevos
1 sobre de levadura química
Unos 400 gramos de mermelada al gusto (algo más de un bote)
Dos cucharadas soperas de agua de azahar
Unos 350 gramos de coco rallado

Preparación
Mezclamos los ingredientes secos: la harina, el azúcar, el azúcar avainillado y la levadura química. Añadimos los huevos batidos y el aceite de girasol. Debe quedarnos una masa maleable pero suficientemente compacta para formar las bolitas de masa, si todavía estuviera demasiado líquida, añadiríamos algo más de harina hasta lograr la textura deseada.

Una vez hecha la masa, formamos bolitas iguales (yo las peso para no equivocarme, las podéis hacer entre 10 y 15 gramos cada una). Las depositamos en una bandeja de horno con papel sulfurizado.

Mosaico bolas nieve

Una vez llena la bandeja (con 500 gramos de harina da para dos turnos justos), cocemos en el horno precalentado a unos 170/190º unos diez minutos. Retiramos cuando apenas están doradas.

Mezclamos la mermelada con el agua de azahar. Preparamos también el coco en un bol. Mojamos las pastas en la mermelada, unimos de dos en dos y rebozamos en el coco. Las pastas, al mojarlas con la mermelada, pasarán de tener una textura crujiente a estar muy blanditas.

Buenísimas con un buen té… besaha wa raha, buen provecho!!

Raibi Jamila o soñar Marruecos en verano

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Raibi Jamila

Primavera, verano, invierno, otoño…no importa la estación, ni siquiera que su hija la tenga permanentemente en la piscina, no sé cómo lo hace pero Georgina tiene su receta cada mes para que podamos hacer nuestros pinitos en la gastronomía marroquí….hoy es fácil…nadie tiene excusa para no intentarlo…ni siquiera yo.

Gràcies Georgina !!

Con este calor, no hay nada más refrescante que un buen zumo de frutas o… un raibi Jamila! Este batido forma parte del imaginario marroquí, todos los marroquís lo conocen y han crecido con él. Es un yogur líquido, dulce, muy dulce, con sabor a granadina, que tanto se consume como batido como se le clava una cuchara y se congela. Desde luego, si estamos en Marruecos sólo tendremos que acercarnos a la tienda de la esquina para degustarlo, pero si estamos en el extranjero la cosa se complica. Por ello os traigo esta receta que aunque no sea la auténtica 100% sí nos puede servir para recordarnos un poco el Marruecos en verano.

Las cantidades son variables en función de nuestros gustos y los ingredientes que tenemos a mano. Por ejemplo, el lben que yo compro es bastante ácido, por lo que le pongo bastante azúcar para corregirlo, al igual que con el yogur, si utilizamos uno “griego” con fresas podremos rebajar la leche en polvo a sólo una cucharada.

Raibi1

Ingredientes

500 ml de lben (en carnicerías marroquís)
4 cucharadas soperas de granadina
1 yogur sabor fresa
5 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de leche en polvo
Unas gotas de extracto de vainilla o un poco de azúcar avainillado
Una pizca de colorante rojo (facultativo)

Preparación

Nada más sencillo, batir todos los ingredientes con unas varillas o con un minipimer. Reservamos en el frigorífico y servimos.
Y si el calor aprieta y tenemos alguna princesa en casa, lo ponemos en moldes para hacer helados, congelamos, y degustamos!

Besaha wa raha, buen provecho!

¿Comenzó el Ramadán? Necesito la Harira….

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La Harira, el Ramadán….la cuchara de madera…el olor de la taza de harira…no consigo separar el Ramadán de la Harira. Son dos conceptos que viven juntos. ¿Que sería el Ramadán sin la Harira? Georgina nos facilita la receta de la mítica sopa marroquí.

Harira bidaouia ramadan

Ya estamos en ramadán… el sagrado mes musulmán de ayuno que paradójicamente es el mes en que más se consume y en el que podemos encontrar la mayor oferta gastronómica. Uno de los platos imprescindibles de Marruecos en ramadán es la harira, la característica sopa que encuentraremos en cualquier esquina. En si misma es un plato completo, ya que combina las proteínas de la carne con la de las legumbres e hidratos de carbono, tan necesarios para recuperarse de la larga jornada de ayuno.

Aunque “harira” significa literalmente “sopa”, habiendo por lo tanto múltiples tipos de “harira”, si no especificamos nos referimos a ésta, receta que es bastante uniforme a lo largo y ancho del país. Esta harira es característica de ramadán, pero también se sirve en ocasiones como el desayuno del día siguiente de una boda o del Aid el Kebir. La receta es la de “harira bidaouia”, sopa de Casablanca, que es la que hacemos en casa. He utilizado la receta de la cocinera marroquí más famosa, Choumicha, que podéis seguir en vídeo aquí.

Ingredientes y preparación para 8 personas

Primera parte
150 gramos de carne de ternera o cordero limpia de grasa, a trozos pequeños y algún hueso para dar sabor
150 gramos de garbanzos en remojo desde el día anterior pelados
50 gramos de lentejas
3 ramas de apio
Un buen puñado de cilantro picado
1 cebolla picada
1 palito de canela en rama
Una cucharadita de postre de jenjibre molido
Una cucharadita de postre de cúrcuma
Una cucharadita de café de smen (mantequilla rancia marroquí, en su defecto, aceite de oliva o mantequilla)
2 litros de agua

Ponemos en una olla todos los ingredientes cortados muy pequeños (podemos triturar en la picadora el apio, cebolla y cilantro, a vuestro gusto) junto con las especias. La sal la pondremos más tarde. Añadimos los dos litros de agua y tapamos hasta que la carne y los garbanzos estén tiernos. El tiempo variará desde una hora y media en cazuela normal a treinta minutos en olla exprés.

Seguimos cocinando
750 gramos de tomates maduros (o un bote de medio kilo de tomate triturado natural)
2 cucharadas soperas de tomate concentrado o frito
1/2 cucharada de postre de pimienta negra
Sal
Un litro de agua hirviendo

Mientras la carne está cociendo, cortamos los tomates a trozos y los hervimos aparte durante un cuarto de hora. Escurrimos, los trituramos con la picadora y los pasamos por el colador chino para retirar pieles y semillas.

Cuando la carne ya esté hecha, añadimos los tomates, el tomate concentrado, la pimienta, sal y el agua. Dejamos hervir cinco minutos para que los ingredientes queden bien integrados.

Para terminar…
Un puñado de fideos cabello de ángel
Un puñado de cilantro picado
5 cucharadas soperas de harina disueltas en medio vaso de agua (esto es la conocida tedouira)

Añadimos a la sopa los fideos y la harina disuelta en el agua, removiendo contínuamente para que no se nos pegue al fondo. Cocemos diez minutos, que coincidirá con el momento en que desaparecerá la espuma que la harina habrá provocado en la superfície de la sopa. En los últimos cinco minutos, echar el cilantro picado para que no pierda su llamativo color verde.

Y para acabar definitivamente…
Batimos un huevo y con el fuego apagado, lo echamos a la sopa. Removemos para que se formen los filamentos, tapamos y dejamos reposar cinco minutos.

Y para servir…
Servimos la harira con dátiles, los dulces chebakkia y un cuarto de limón (que también se puede añadir antes a la sopa).

Besaha wa raha, buen provecho!

Refrescante ensalada marroquí

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No es fácil escribir un Blog, sobre todo no es fácil hacerlo durante años. Al principio todo es ilusión, y la ilusión puede con todo. Con el trabajo, con los hijos, con el cansancio…pero al cabo de los meses te cuesta mucho activarte. Te cuesta infinito mantener la ilusión que requiere escribir un texto, revisar gramática y ortografía, hacer fotos, colgarlo en el Blog. Encontrar la energía para parar todo lo demás y preparar una receta. Por eso, hoy más que nunca le agradezco a Georgina su colaboración con el Blog. Gràcies de tot cor !!
Hoy nos ofrece una refrescante ensalada variada. Típica de los días de fiesta en los hogares marroquíes y perfecta para los calurosos días que se avecinan.

Ensalada variada

Siempre nos han dicho que la comida entra por los ojos, por lo que hay que esmerarse en la presentación. En Marruecos esto lo tienen por norma, aunque sólo te ofrezcan un trozo de pan y un quesito, ambos te los traen en su platito correspondiente, por lo que la comida más simple se revaloriza con esta cuidada presentación.

Este tipo de composición de ensalada es típica de las ocasiones de fiesta, en los días de diario se disponen cada una con un plato separado, que desde luego no es menos espectacular a la vista, pues la mesa se llena de numerosos cuencos y platitos de colores y sabores bien variados. Solamente hay que tener en cuenta que debemos repetir la disposición de las ensaladas a lado y lado, para todos los comensales lleguen a las mismas variedades.

Ingredientes

No doy medidas porque irá en función de la cantidad. Podéis variar las especias del aliño a vuestro gusto, las de esta receta son las que normalmente se utilizan.

Para el arroz
Arroz hervido
Guisantes hervidos
Maíz de lata
Atún
Mayonesa (opcional)

Para la ensalada de remolacha
Remolacha cocida
Comino molido
Perejil o cilantro picado
Un diente de ajo muy picado (opcional)
Aceite de oliva
Unas gotas de vinagre suave
Un pellizco de sal

Para la ensalada de patata
Patata hervida
Mayonesa
Comino molido
Perejil o cilantro picado

Para la ensalada de judías verdes
Judías verdes hervidas
Comino molido
Pimentón dulce
Perejil o cilantro picado
Un diente de ajo muy picado (opcional)
Aceite de oliva
Unas gotas de vinagre suave
Un pellizco de sal

Para la ensalada de zanahoria
Zanahoria hervida
Comino molido
Pimentón dulce
Perejil o coriandro picado
Un diente de ajo muy picado (opcional)
Aceite de oliva
Unas gotas de vinagre suave
Un pellizco de sal

Para decorar
Tiras de pimiento, tomate, huevos duros, hojas de lechuga, queso, mortadela… a vuestro gusto e imaginación.

 

Bessaha wa raha, buen provecho!

El Tajine de pescado te transporta a “otro Marruecos”

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Hoy Georgina nos ofrece una receta de pescado. Tiene razón, Marruecos no es solo desierto y montaña. La pesca tiene una importancia capital en un país con más de 3.500 Kms de litoral.

Sueño con las noches de Essaouira, Safí, Sidi Ifni, Tan Tan, Tarfaya y otros lugares mientras el mar balancea mis sueños y mi mesa está llena de maravillosos pescados.

Tajine pescado

El tajine de pescado es uno de los tajines más apreciados de Marruecos. A veces los tópicos hacen que recordemos sólo el desierto, las altas montañas del Atlas, o los inigualables zumos de naranja, pero Marruecos es además de una potencia agrícola, un país con larga tradición pesquera, tanto en la costa mediterránea como atlántica.

Tanto si el pescado se hace en tajine cómo simplemente frito, se prepara siempre una chermoula para marinarlo. La chermoula es una mezcla de cilantro, perejil, ajo, sal y especias amalgamada con aceite de oliva y unas gotas de vinagre o zumo de limón. La cantidad y variedad de especias no está fijada y va al gusto de cada uno, incluso hay mezclas de especias ya preparadas para platos determinados, como en éste caso, la “tjleta el hut”, mezcla para pescado. Por lo tanto, no hay que tener miedo a cambiar y enriquecer la receta de base de la chermoula hasta encontrar la más acorde a nuestro gusto.

Ingredientes para 3 ó 4 personas

Un pescado a vuestro gusto limpio para hacer al horno (en mi caso, dorada)

3 ó 4 patatas grandes

3 ó 4 zanahorias

2 tomates

Una rodaja de limón

Para la chermoula

3 dientes de ajo picados

Un par de cucharadas soperas de cilantro picado

Una cucharada sopera de perejil picado

Una cucharadita de café de sal

Una cucharadita de café de pimentón dulce

Una cucharadita de café de mezcla de especias para pescado “tjleta el hut” (opcional, se compra en Marruecos)

Un pellizco de pimienta negra

Un pellizco de colorante o bien unas hebras de azafrán

Unas gotas de vinagre suave o de zumo de limón

Aceite de oliva suficiente para amalgamar todos los ingredientes

Preparación

Chermoula

Mezclamos en un bol todos los ingredientes de la chermoula.

Impregnamos por todos lados el pescado con la chermoula y dejamos marinar al menos una hora en la nevera (si no tenemos tiempo o nos hemos olvidado, lo hacemos directamente, también sale bueno).

Pelamos y cortamos las patatas en rodajas finas y las ponemos en la base el tajine. Cortamos también las zanahorias y los tomates. Ponemos encima el pescado marinado con la chermoula con la rodaja de limón. Llenamos el mismo bol donde había la chermoula con medio vaso de agua y lo añadimos al tajine, así aprovechamos todos los restos de la mezcla.

Tapamos y dejamos cocer a fuego medio unos cuarenta minutos. Si lo preferimos, también podemos hacerlo al horno. En este caso, poned atención si la base y la tapa de vuestro tajine pueden ir al horno. Si no tenemos tajine adecuado, una simple cazuela (de barro a poder ser) tapada con un papel de aluminio cumplirá bien su función.

Degustamos con un buen pan casero.

 Tajine de pescado

Besaha wa raha, buen provecho!

Para la fiesta de Achoura, preparamos krichlates

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Krichlates

Esta semana por todo Marruecos hay una emoción infantil…como los días previos a Reyes en España. Las paradas de derboukas por todas partes y los incesantes ruidos de esos tamborcitos nos fusilan los tímpanos. No hay duda, llega la fiesta de Achoura. Y Georgina nos propone preparar unas galletitas ligeramente anisadas que están presentes en este día de fiesta.

¡¡¡ Moltes gràcies Georgina !!!

La semana que viene se celebrará la fiesta de Achoura, festividad musulmana que toma diferentes significados según el país del que hablemos. En los países de tradición chiíta, como Irán o Irak, es un día de duelo. En Marruecos la celebración es muy diferente: es un día de alegría, el día de los niños, la familia, los juguetes, los taârija, bandir y derbouka (especies de panderetas y tam-tams) para celebrar la fiesta tocando y cantando.

Es una jornada largamente esperada por los niños, puesto que les regalan juguetes y ropa nueva. Los adolescentes lo pasan incluso mejor, lo celebran haciendo grandes hogueras y tirando petardos. También juegan a tirarse agua los unos a los otros, aunque últimamente encuentran más divertido tirarse huevos.

Gastronómicamente se celebra preparando un plato de fiesta, como podría ser un cuscús, rfissa o un cordero asado. Pero lo que caracteriza esta fiesta son los frutos secos, en todas las casas se prepara una gran bandeja con almendras, nueces, pasas, higos o dátiles junto con unas pequeñas galletitas anisadas llamadas krichlates. La mezcla de frutos secos con los krichlates se llama fekkia.

Los krichlates son muy fáciles de hacer y muy agradecidos, si os gusta tener siempre algo a mano para picar, ésta es vuestra receta.

Ingredientes 

250 gramos de harina

Un huevo

1 vaso de té de azúcar (medida del vaso: 120 ml)

1/3 de vaso de té de agua de flor de azahar

1/4 de vaso de té de aceite de girasol

Una cucharada de postres de levadura química

Dos cucharadas soperas de anís en grano

Preparación

Mezclamos todos los ingredientes en una amasadora o a mano (es fácil hacerlo a mano).

Dividimos la masa en seis bolas y las estiramos en finos rollitos de la medida de un rotulador grueso. Espolvoreamos un poco de harina para que no se nos pegue a las manos.

Forramos la bandeja de horno con papel sulfurizado y cortamos las tiras en pequeñas piezas, con un cuchillo o directamente con tijeras.

Krichlates 1

Cocemos en el horno precalentado a unos 170º durante unos quince minutos aproximadamente. Vigilamos de cerca la cocción, los krichlates estarán listos cuando empiecen a dorarse.

Dejamos enfriar y servimos los krichlates con frutos secos variados.