Cultura

Viajar a Marruecos en pleno Ramadán

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Publico de nuevo esta entrada porque está más vigente que nunca….

Keep Calm

Muchas veces me pregunto si yo misma vendría a Marruecos durante el periodo del Ramadán. Sobre todo si el período del ayuno coincide con el calor del verano.

No tengo una respuesta clara. Personalmente el período del Ramadán lo gestiono como puedo. Yo, como persona no musulmana, no realizo el Ramadán pero sí que intento respetar a los demás y por ello procuro no beber ni por supuesto comer delante de los marroquíes que sí realizan el Ramadán.

Eso significa que a veces, a más de 48 grados de temperatura, bebo el agua que llevo en el bolso escondida en un baño o directamente cuando entiendo que no me mira nadie. Seguramente por muy discreta que intente ser, alguien me verá porque lo del calor intenso no se lleva bien y necesito hidratarme constantemente.  Así que  a veces me incomodo si veo que alguien me mira mientras bebo. Por muy respetuosa y discreta, es inevitable ser vista mientras bebes. No estoy haciendo nada incorrecto, pero entiendo que el esfuerzo que ellos realizan para respetar el ayuno en pleno verano es muy grande y vernos a nosotros beber puede generarles cierta ansiedad. Cuando hablas con ellos, te lo niegan…te niegan que les moleste que nosotros (turistas o expatriados) bebamos delante suyo o estemos en las terrazas tomando algo…sinceramente yo creo que lo respetan por cortesía.

La vida cotidiana en Ramadán se modifica. Los restaurantes al medio día están casi todos cerrados, y los bares también. Lógico y normal si entendemos que ellos no comen ni beben hasta el F’tour. Solo se mantienen abiertos algunos que están claramente enfocados a los turistas. Aunque los horarios se resienten y tienden a abrir mucho más tarde. Aconsejo que antes de ir a cualquier restaurante se llame para consultar si está abierto. También es mucho más complicado conseguir comprar alcohol o simplemente restaurantes o bares que vendan cerveza o vino en sus cartas.

El ambiente en la calle es como si el mundo anduviese a cámara lenta. Todo se ralentiza, menos el mal humor. Ese no se ralentiza sino que se expande. Así, el tráfico se vuelve más peligroso que nunca y las reacciones de los taxistas, motoristas, autobuses…etc…se transforman en caos. Mi consejo es que aunque hayas sufrido un giro brusco a la izquierda delante tuyo en contra dirección y hayas tenido que frenar en secoprocura respirar hondo y sigue tu camino cuando hayas revisado que estás bien. No entres en discusiones de tráfico, no grites al otro, no te desahogues con insultos. No te conviene enfrentarte a nadie en Ramadán. Los ánimos se encienden con facilidad.

A medida que el día va pasando, la pesadez en el ambiente y la calma se instala en toda la ciudad. Como cuando tienes sueño y los ojos van venciendo y se van cerrando aunque intentes abrirlos. Es una sensación de pesadez y de relajación. No pretendas hacer grandes negocios, ni tener una agenda demasiado extensa, todo seguirá un curso lento. Y así ha de ser.

Cuando falta poco para el F’tour. Cuando apenas minutos separan el momento de la ruptura del ayuno…los coches y las motos vuelan literalmente por las calles. TODOS, todos corren, como si les hubiesen dado cuerda…a sus casas, a los bares, con los amigos, con la familia. Ese momento, el momento en el que la sirena comienza a sonar marca la ruptura del ayuno y a partir de aquí comienza una noche mágica.

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Los musulmanes rompen el ayuno de una forma pausada..comienzan a beber algún vaso de agua, zumos de naranja y sobre todo el zumo que adoran de aguacate. Preparan el estómago para la comida solida. Unos dátiles y hacia la mezquita para la oración“AL MAGHRIB” que anuncia el final del Día del ayuno.

Ya después de la oración, se reúnen en familia para comer en una mesa que ofrecerá de todo, las mujeres han cocinado durante toda la tarde para ofrecer a su familia todo lo que la familia pueda permitirse.

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A partir de ese momento, todo el mundo sale a la calle. Y entonces la magia de la vida se desborda por la ciudad. Los cafés en ebullición, las terrazas, las heladerías con las copas más grandes de helado que hayas visto, las tiendas abiertas hasta más allá de media noche. Si el fresco de la noche acompaña, las noches de Ramadán son únicas. Todo el mundo sonríe, todos parecen felices. Y lo están….la noche se alarga hasta mucho más allá de lo habitual.

Si querías una respuesta a la pregunta de si yo viajaría en Ramadán, no os la daré porque no soy capaz. Solo puedo decir que el viaje es distinto, ni mejor ni peor.

People of Marrakech…para mirar, escuchar y disfrutar

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Os recomiendo este video de FKY…ME HA ENAMORADO !!! y la música de Peter Gabriel.

El comienzo de una relación de amor, por Tahar Ben Jelloun

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Una delícia, un sorbo de una relación amorosa incipiente en Marruecos.

Fragmento de Amores Brujos.

Tahar Ben Jelloun, Amours sorcières, Points, París, 2004

Amores brujos

Najat me pidió que contara esta historia en voz baja y si se podía con una luz tenue. Además dijo que sería mejor que agregáramos un poco de humor y fantasía, precisamente porque los hechos ca recían de estos elementos. ¿Por qué en voz baja? Porque en Marruecos tenemos la mala costumbre de que nos gusta el ruido, al menos lo hacemos sin preocupar nos por las molestias que éste pueda causar entre nosotros; nos burlamos del vecino que reclama un poco de silencio para descansar después de un largo día de tra bajo, o bien, después de un altercado ocasionado por un disgusto con su mujer, la cual le pide tomar partido en las diferencias con su prima, quien tomó prestado su caf tán ocre rojo, lo ensució y lo devolvió sin llevarlo a la tintorería.

La abuela de Najat pasó su juventud en un entorno español en Melilla y se percató de que los marroquíes gritan más que los españoles, lo cual es un gran logro. Esta manía de hacer ruido es signo de un desequilibrio, una debilidad. Como no pensamos, gritamos. Nos agitamos en lugar de actuar.

Para Najat, demasiada luz es como demasiado ruido. ¿Pero cómo contar su historia con dulzura, sin alterarse, sin gritar? Me dijo: “A falta de tu cama, inclúyeme en una de tus no velas.”

Después, se arrepintió

“No, quiero decir, estaría contenta de que cubras mi cuerpo con tus palabras, quiero que me envuelvas con tus frases largas y alambicadas, volverme el motivo de tu imaginación; ya que no estás libre, que no quieres un niño y que busco un hombre disponible que sea un buen marido y un buen padre de familia, no un artista.”

Ella se sentó en aquel café donde las únicas mujeres que entran son prostitutas, abrió una cajetilla de ci garros: “¿Puedo fumar? Estoy contigo, no me van a tomar por una puta, porque sabes, ya no puede distinguirse a las niñas que venden su cuerpo de aquellas que son serias. Ni siquiera estoy segura de que lo que esas niñas tan bonitas hacen sea prostitución. Se acuestan con hombres que les dan regalos. Hay que comprarse trapos a la moda, ponerse un perfume de calidad… Espero que se protejan, si no sería una catástrofe. Bueno, no estoy aquí para eso; como te había dicho, tengo una historia para ti.”

Najat tiene treinta años, cabello negro, la piel mate y los ojos verdes. Nació en un día de gran crecida. Su padre le puso ese nombre para recordar que su llegada al mundo salvó la ciudad que las fuertes lluvias amenazaban con destruir. Najat significa “aquella que fue salvada”. Es la mayor de cinco hijos. El padre joyero, la madre costurera. Najat es profesora de francés en una preparatoria de Casablanca. No está casada y le ha sido difícil encontrar un departamento para rentar. Las agencias de bienes raíces le suplican que no insista: “¿Sabe qué tipo de mujer se muda sola a un departamento? A los propietarios no les gustan las solteras.”

Mientras tanto, vive con sus padres.

¿Cómo puede ser que una bella mujer como Najat esté sola?

Cuando conoció a Hamza, tenía veintinueve años. Acababa de terminar su compromiso con un joven ejecutivo, hijo de una gran familia, que le había pedido renunciar a su trabajo para ocuparse del hogar. A decir verdad, su rechazo sólo era un pretexto; no quería a ese hombre, le parecía fatuo y pretencioso.

“¡Un error —decía ella—, pero desde que vi a Hamza, supe que era el hombre que me hacía falta!”

Pero Hamza es un seductor, un mujeriego como dicen. Casado, luego divorciado, este académico retirado vive solo y se juró nunca jamás ceder a la tentación conyugal. Se resolvió a dejar a su mujer porque decidió pasar la aspiradora en el momento que él escuchaba religiosamente, por tercera vez consecutiva, su disco de Night in Tunisia de Charlie Parker. Odiaba el jazz. A ella le gustaba Dum Kalsoum y las películas de Claude Lelouch. Estas pequeñas contrariedades a veces son las desencadenadoras de guerras a domicilio. Como ya no podía hablar con su mujer ni de música ni de cine, decidió terminar con todo y abandonó la casa dejándole todo. El divorcio se llevó a cabo sin grandes complicaciones. Se dio el fallo por “incompatibilidad cultural y necesidad vital de libertad”. Hamza se mudó a un pequeño estudio donde acondicionó una recámara insonorizada para poder escuchar música y ver las películas clásicas que le encantaban. Le hubiera gustado instalar una sala de cine con proyector, pero ya no llegaban películas clásicas a Marruecos. Le gustaba esta soledad escogida. Algunas mujeres lo visitaban sabiendo a qué atenerse. Les decía: “¡Ligeras! ¡Sean ligeras!”

Sin embargo, la vida de viejo soltero le pesaba un poco. Trató de ponerse en contacto con su esposa, pero ya no lo quería y disfrutó enormemente desquitarse diciéndole cosas hirientes. Buen perdedor, él se rió y le deseó una larga vida. En esta época, conoció a Najat en el tren “Aouita” entre Casablanca y Rabat. Ella leía El acróbata de Paulo Cohelo. Soltó una carcajada y no pudo evitar dirigirse a ella:

—¿Cómo es posible que una mujer aparentemente inteligente como usted pierda su tiempo en una sarta de estupideces?
—No pierdo mi tiempo. Este libro me interesa. ¿Ya lo leyó?
—¡Desgraciadamente, sí! Me propusieron traducirlo al árabe, pero me parece tan malo y provocativo que preferí traducir un libro sobre la sexualidad de los caracoles. Por lo menos ahí no hay ninguna pretensión.
—No es muy tolerante.
—Tolero todo, todo, excepto las tonterías, la mala fe y el engaño.
—Tiene razón, este libro que me prestó mi hermana es pésimo, pero lo leo para saber por qué a mi hermana le encantó, es un enigma…
—No es la única, parece que se vendieron millones de ejemplares en todo el mundo. Tuvo éxito en todos lados excepto en un país, Dinamarca. Creo saber que los daneses son más sutiles que muchos otros pueblos.
—Digamos que los daneses, como son grandes lectores, no cayeron en la trampa.
La charla continuó sobre el tema de la mediocridad, lo atractivo de la facilidad y los falsos valores bastante difundidos en el ámbito de la cultura. Después de un silencio le dijo: “Esta noche cenamos juntos.”

No era una proposición, sino una afirmación, una orden. Najat se dijo a sí misma: “Sabe lo que quiere, pero debo resistir.”
—No puedo. Si quiere mañana, y yo invito, iremos a un restaurante vegetariano que acaba de abrir.
—¡Vegetariano! ¡Qué horror!
—Eso o nada.
—¡Está bien! ¿Pero por qué vegetariano?
—Simplemente porque no me gusta la carne.

En el andén intercambiaron sus números de teléfono y se citaron al día siguiente en la entrada de la estación.
Hamza estaba deslumbrado. Le fue difícil dormir. Najat estaba contenta y cerró los ojos mientras pensaba en este encuentro. Sentía que este hombre no era como los otros, le parecía un poco banal la forma en la que había comenzado esta historia. No se trataba de entregar se. Aprendió a no confiar en sus impulsos. Sobre todo al principio, una relación entre un hombre y una mujer requiere prudencia. La historia con su prometido se vio afectada por una cierta precipitación e intromisiones familiares.

Mientras se preparaba para esta primera cena, se hacía muchas preguntas: “¿Debo tomar vino si me lo propone?, ¿debo dejarme tomar de la mano?, ¿debo aceptar ir a tomar un trago a su casa? No, querrá acostarse conmigo. Ni pensarlo la primera noche. La seducción es un arte, un juego sutil. Hija mía, tienes que actuar delicadamente, porque si quieres a ese hombre, tienes que ir con cuidado e inteligencia.”

Se disponía a salir de su casa, cuando Hamza la llamó: “Llevo como quince minutos de retraso, estoy haciendo la limpieza en mi casa, me gustaría enseñarte algo.”

La llevó a su casa y abrió una botella de champagne.
—El Champagne me da dolor de cabeza. ¡No debería tomar, pero haré una excepción! No me gusta la manera de consumir alcohol de algunos compatriotas nuestros; olvidan que es un placer y no un desquite con la sociedad. Tomo de vez en cuando y nunca pierdo la cabeza.
—Bevemos para estar un poco alegres, no para perder la conciencia.
—¡Por supuesto, permanecer elegantes!

Se puso a observar los muebles, la biblioteca, la videoteca, la clasificación de los discos… Orden, orden por todos lados. Los libros así como los discos estaban ordenados por temas y en orden alfabético. Los videos estaban en un armario. Se dijo a sí misma: “¡Estoy en casa de un maniático del orden, eso quiere decir mucho! Es la casa de un soltero empedernido, ni el más mínimo lugar para alguien más.”

—¿Buscas indicios femeninos? Tranquilízate, vivo solo, me gusta la soledad, una soledad que yo decidí y no impuesta por los demás. Creo que es el mejor medio para establecer relaciones inteligentes entre los adultos. En todo caso, a mi edad, no puedo permitirme que los demás me devoren.
—¿Qué es eso de relaciones inteligentes?

—Evitar la promiscuidad, la dependencia, las obligaciones. En realidad, se aprende a vivir en pareja, se establecen reglas y tratamos de respetarlas, es el mejor medio para evitar la mediocridad, la mezquindad, los pequeños detalles desagradables de la vida cotidiana. Cada quien tiene sus pequeñas malas costumbres, de las cuales no nos gusta que nadie más sea testigo, es natural, nos protegemos. No digo que sea la mejor forma de estar juntos, pero podemos evitar algunos malos entendidos y daños…
—¿Has logrado vivir inteligentemente con alguien?
—¡Es otra historia! ¡Para ser sincero, respondo que no!
—Eso me tranquiliza, no porque sea candidata para gastar mi inteligencia con un hombre encantador, sino porque me parece que la vida es un poco más compleja.
—¿Sabes? En Marruecos el individuo no existe, te invaden, te toman todo, te empujan, no te dejan ningún espacio de libertad. Estaba casado, sé de qué hablo, mi familia política me devoró, ves, ya no tengo manos, ni brazos, ni orejas…

Apenas exagero, nunca estuve solo con mi mujer, siempre había un hermano, una hermana, un primo, un tío, una tía que se aparecía; ¡los días de fiesta toda la tribu llegaba!, ¡ah!, ¡los días de fiesta!; ¡mi tormento, mi pesadilla! Me enfermaba, llegaban de todos lados; no tenía derecho a protestar y además había que estar de buen humor y recibirlos con saludos de costumbre, ¡era una tortura! Desde mi divorcio me siento mucho mejor. Poco a poco he reconstituido mis brazos, mis manos, volví a pegar mis orejas, volví a ser yo mismo, un hombre listo para luchar por su espacio, su soledad, su libertad.

Querida amiga, así es como uno se vuelve misántropo, sin embargo, queda uno abierto a las relaciones inteligentes.

—Eres un poco complicado, no es que me desagrade, vamos a cenar.
Esa noche Najat durmió en su casa pensando que Hamza era un caso interesante. Hamza hizo un esfuerzo para no tomarle la mano ni hacerle alguna declaración, pero sobre todo la deseó. A él le gustaba mucho ella, sobre todo, le intrigaba porque era diferente de esas mujeres jóvenes que pasaban por su casa y que nunca se negaban a ir a la cama.

La madre de Najat no escondía su inquietud. Quería ver a su hija mayor casada, “colocada”, como dicen. Temía los comentarios de la familia: “Casi treinta años y todavía no se casa. ¿El hombre ideal? ¡Pobre, no existe! ¡Tiene que renunciar a la búsqueda de la perla rara! ¡Hay que decirle, si no será un heboura, una mercancía pasada de moda que nadie quiere!”

¡Najat, una heboura! Ya lo ha pensado, incluso lo ha escuchado de la boca de su tía y ha hecho como si no le importara.

En el colegio, sus colegas están todas casadas y con hijos. Algunos la evitan porque dicen que debe tener una vida secreta, una doble vida. Todo eso le pesa, pero sabe que no puede luchar sola contra una sociedad.

Fouad, profesor de diseño, la aprecia, también a él lo ven mal. No está casado. Es homosexual. Sobre todo frecuenta a europeos. En el colegio, hace esfuerzos para no revelar nada de sus inclinaciones. De tanto verlos juntos, los rumores sobre la sexualidad de Najat comenzaron a circular, del tipo “dime con quién andas y te diré quién eres…” Un día Fouad, exasperado por las insinuaciones de sus colegas, dijo lo que pensaba: “En este país, hay un deber de hipocresía, o quizás la intolerancia los une. O bien hacen las cosas por ‘debajo’, como decimos en árabe, es decir, a escondidas, o bien eres señalado con el dedo como desecho de la sociedad. ¡Si tuviéramos una pequeña cámara que filmara todo lo que ustedes hacen, tendríamos varias sorpresas, veríamos hombres masturbándose, mujeres metiéndose cosas increíbles en el sexo! ¿Eso es pudor?”

Najat intervino para calmarlo y para recordarle que cada quien es libre de disponer de su cuerpo como prefiera.

Le contó este incidente a Hamza, quien no estaba asombrado:
—Es normal que la gente con la sexualidad inquieta tenga miedo de la diferencia.
—¿Hablas de mis colegas?
—Evidentemente. Faoud no es quien les da miedo, es su propia duda que los aterroriza. Estoy seguro de que entre los muchachos que desprecian a los homosexuales, algunos tienen tendencias, las reprimen y cuando se presenta una oportunidad, corren. También habrá quie nes te den una gran lección de moral y renten departa mentos de soltero donde llevan a jovencitas, colegialas, a quienes se cogen y dan un billete de cien dírhams. Conozco a algunas que me rodean, pero ni siquiera podemos llamarle prostitución, les llamo “casos sociales”; jovencitas obligadas a ir con cualquiera para tener con qué comprarse un vestido, un par de zapatos y a veces para comer cuando tienen hambre. Los hombres son unos monstruos. Lo que más me inquieta es que esta prostitución es cada vez menos salvaje, está organizada. El celular, después del celular, el culo se ha vuelto accesible a todo mundo. Sólo basta con llamar a Nadia (frecuentemente las matronas se ponen un nombre que sirve para todo) y te entrega lo que quieras porque todas estas niñas están equipadas con un móvil, es la llave de los tiempos turbios y modernos.

—Lo sé, está en boca de todos. Incluso algunos tratan de justificar esta plaga generalizada. Antes del celular, que ha facilitado los contactos, hay que recordar que la gente de los países del Golfo ha echado a perder esta juventud, sobre todo en los años ochenta.
—Pero no vamos a dejar todo sobre la espalda de esos turistas de género particular. Los dejamos hacer, cerramos los ojos, la corrupción tuvo un lugar importante en este fenómeno. Ahora no necesitamos de otros para podrirnos; ¡estamos todos podridos!
—Tienes razón, pero tienes que saber que no es una cuestión moral, sino de rigor y exigencia. La corrupción no es solamente los sobornos que damos para obtener favores ilícitos o simplemente para obtener lo que el derecho nos garantiza. La corrupción también es la falta de dignidad, la falta de escrúpulos, la explotación de gente indefensa… Es la condición de la mujer tal cual se mantiene en los textos y ampliamente tolerada en la vida diaria.

A Najat le gustaba charlar con Hamza, lo que le había hecho falta terriblemente con su ex novio.

La primera vez que hicieron el amor fue una tarde cuando pasó a dejarle un libro que le había prestado, Pedro Páramo, de Juan Rulfo, una magnífica novela que le abrió el camino a Gabriel García Márquez para escribir Cien años de soledad. Ni siquiera se hablaron, su deseo era violento.

Esa semana hicieron el amor todos los días. Ella llegaba, dejaba su carpeta y desnudaba a Hamza, que estaba contento de esta iniciativa. A veces sucedía que le hablaba en árabe durante el amor, lo cual la divertía y hacía reír. Él decía que su risa lo excitaba; la lengua árabe es romántica; cuando se vuelve erótica, rompe todos los tabús y hace cantar al cuerpo. A sus cincuenta años, todavía estaba en forma. Najat despertaba en él una potencia sexual que no sospechaba. Tenía imaginación, sabía alargar el placer y se divertía dándole un nombre a cada posición. Como decía Hamza, es el lado intelectual de Najat. Así, la posición del “Sol y carne”, poema de Arthur Rimbaud donde El sol, hogar de ternura y vida / vierte el amor ardiente a la tierra seducida. Ella se comparaba con aquel sol que inundaba la vida de Hamza. Se acurrucaba en sus brazos, rodeaba la cintura de él con sus piernas y le pedía que la tomara mientras estaban sentados.

La posición de “René Char”, que decía Nuestra deseo despojaba a la mar de su cálido vestido antes de nadar en su corazón, consistía en una acrobacia en la que ella despertaba el deseo por medio de muchas caricias inconclusas. Hamza debía mantener su erección hasta el final del juego, esto lo consideraba como una verdadera proeza. Después, estaba la posición de “Cheikh Nafzaoui”, del nombre de quien había escrito un manual de erotología musulmana para enseñarle a un príncipe cómo hacerle el amor a una mujer. Najat conocía perfectamente esta obra. Se sentaba suavemente sobre el sexo en erección de su amante, giraba lentamente, atraía los hombros de él hacia ella hasta poder poner ahí sus pies. Lograba levantar a Hamza mientras permanecía penetrada por él. Durante ese tiempo, recitaba pasajes del Jardín perfumado del célebre Cheikh Nafzaoui. Imitando a su maestro, nombraba a su manera el pene de su amante: “el grandioso, el arrogante, el cruel, la serpiente maldita, el acróbata, el funámbulo, el hueso de Satán, el amo de la casa, el astro de fuego, el fulminante, el indomable, el curioso, el malabarista, el esclavo con turbante, el corsario enjaulado, la mano sutil, el tuerto hablador, la flauta que llora, el patán, el aduanero, el bribón, el café frappé…”
Hamza pidió explicaciones:
—¿Qué hace “el café frappé” en esta lista?
—Por su crema untuosa, espesa, rica para tragarse vorazmente, rica para probarse con la punta de la lengua en el borde de la taza o mejor de una gran copa…
—¿“El aduanero”?
—Porque rebusca y revuelve con sus manos enguantadas…
—¿“El funámbulo”?
—El que se mantiene derecho, rígido y flexible al mismo tiempo, el que nunca se cae.
—¿“La serpiente maldita”?
—Es maldita porque pierde su flexibilidad, se endurece y no puede voltear.
—Explícame “el corsario enjaulado”.
—Una de mis invenciones: una vez que entra tiene la costumbre de agitarse sin preocuparse por lo que pueda pasar en el interior; entonces, tengo mis mañas para detenerlo, ¡se enoja y se siente enjaulado!
—¿Pero dónde aprendiste todo eso?
—Tú, tu deseo, tu cuerpo, me lo dictan.

Amores brujos1

Traducción y fragmento: José Manuel López

Facultad de Filosofía y Letras UNAM

México

Marrakech tiene Flow…

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Fusión árabe latinaTwo Tone, un rapero Marroquí y Ñengo Flow, un rapero Puerto Riqueño. En este tema se mezclan acordes entre merengue y reggaetón, con letras en inglés y en español, la letra es fresca y atractiva y la composición visual atractiva.

A mí me ha gustado el tema, es fresco y alegre. El video clip filmado en Marrakech me parece muy acertado para plasmar este tema. Sin querer te pones a mover los pies.

¿La letra? No seáis demasiado exigentes. Dos culturas tan geográficamente alejadas como la árabe y la latina han encontrado un punto de encuentro sin perder el ritmo.

Disfrutad del tema sin demasiadas preguntas y también soñar con Marrakech con imágenes de su Medina muy fotogénicas.

Recuerdos de rosas y libros. Feliç Sant Jordi !!!

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Feliç Sant Jordi !!

¡¡¡ Feliz día del libro !!!

Feliz día en el que se regalan libros y rosas. Las calles se llenan de luz, de letras, de gente, de perfume de rosas, de color, de alegría y también de amor. Mucho amor, muchas rosas de todos los colores. De repente, alguien te regala una rosa inesperada. O tal vez, esperas alguna y nunca llega, esa es la más dura notícia del día. Y ese libro que buscabas, aparece en tu mesa del despacho con una nota. Y ese escritor que idolatras, te firma una dedicatoria. Y sales a pasear y respiras hondo mezclada entre tanta gente con una sonrisa dibujada en su cara. Ese día, en las calles de Barcelona ( y me imagino que en toda Catalunya )… la felicidad nos inunda sin saber muy bien porqué. Es uno de los días más bonitos del año a nivel colectivo. Espero que acompañe el sol y que se disfrute como siempre.

Recuerdos del día de Sant Jordi…

Ecos del desierto

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hindi-zahra

Acariciadora e hipnotizante voz del alma, clara, sensual e intensa, matizada de sus orígenes orientales y occidentales, ella es la cantante franco-marroquí Hindi Zahra. Gracias a Ali El Amrani, un seguidor de mi Blog que hizo interesarme por esta maravillosa cantante.

Aunque su música se puede catalogar dentro de la llamada “Música del Mundo”, Hindi fusiona libremente la auténtica cultura musical que trae en la sangre con influencias del blues, jazz y la música folclórica y balcánica, entretejiéndolas para crear su propio sonido delicado y armónico con elegante sencillez. Provoca en quien la escucha “una sensación de estar perdido en algún lugar o flotando con el viento”, como describe su voz la periodista cultural Samriddhi Tanti para el diario Easternfare News International de la India.

De madre marroquí, ama de casa, cantante, percusionista y actriz ocasional, fanática de los Beatles, y padre francés, ex militar, preocupado por buscar formas de ayudar a la gente, Hindi Zahra (quien simplemente invirtió el orden de su nombre y apellido para crearse su nombre artístico) nació en 1979 en Khourigba, un pueblo cercano a Casablanca, Marruecos. A los 14 años se mudó a París con su padre y, sintiéndose muy desadaptada, dejó la escuela y entró a trabajar de vigilante en el Museo del Louvre.

Marcada por la música africana, egipcia, tradicional bereber y el rock n’rol local de uno de sus tíos que tocaba la guitarra y escribía canciones, a los 18 años empezó a componer sus primeras letras y melodías y a experimentar con diferentes instrumentos musicales.

Para el año 2005 había compuesto cerca de 50 canciones en inglés y bereber, de las cuales sobresalió la canción Oursoul, que quiere decir “Nunca Más” en su lengua materna, palabra que además coincidentalmente se parece a los vocablos en inglés que significarían “nuestra alma”. Esta canción explora con gran sensibilidad el tema de un matrimonio impuesto (basándose en el de sus padres), tradición cultural no islámica que aún se practica en Marruecos.

Se dice que la cultura poética bereber o “amazigh” es parecida a los haikus japoneses. “Hay muchas metáforas. La naturaleza es una buena transfiguración de las emociones”, explica la cantante.
Esta canción marcó el comienzo de su carrera musical y fue el eje de sus primeros conciertos en los que incluyó lo que serían sus futuros éxitos como “Beautiful Tango”, que en 2011 alcanzó el número dos en los índices de ventas europeos. Explica la artista que esta cálida y contagiosa canción es muy especial para ella porque le surgió de repente, rápido y sin esfuerzo, y cambió su música. La primera parte la escribió y la segunda la fue improvisando sobre la marcha.

Tanto “Beautiful Tango” como “Try”, “Stand Up” e “Imik Si Mik” (que quiere decir “Poco a Poco” en bereber) se dieron a conocer en 2009 y en 2010 fueron incluidas en su primer disco llamado “Handmade” (Hecho a Mano”), que consta de 11 temas. En noviembre del 2010, Hindi ganó el Premio Constantin por Mejor Álbum y en febrero del 2011 se le premió con el galardón “Victoires de la Musique” por el mejor álbum de Música del Mundo.
Moviéndose lentamente (como su gato, que para ella es un animal –al igual que todos los gatos- del cual tiene mucho que aprender) en medio de la vorágine de una reciente gira europea de más de 70 conciertos, Hindi expresa que ama su soledad y que por suerte entre concierto y concierto suele tener algunos días de descanso y codiciado silencio. “Para hacer música hay que partir de la pureza del silencio que permite que todos los sonidos que uno le agrega se vuelven esenciales”, sostiene en entrevista con el español Federico Franceschi para la revista Ritmos del Mundo. Compara ese silencio con la pureza de un lienzo vacío antes de pintar en él. La meditación y la música han sido su salvación, confiesa, y para ella pintar es una “fuente de meditación activa”.

A Hindi las canciones “le llegan de golpe y las atrapa en el vuelo”, que es su metáfora de lo que es la inspiración, “que dura un instante en el cual expresas verdaderamente lo que quieres y necesitas decir”.
Los arreglos y las voces surgen en sus sueños y las melodías le llegan por sí mismas sin mucho esfuerzo de su parte. “Trabajo instintivamente, sin poner nada por escrito”, dice. O sólo escribe unas pocas palabras sobre papel, las deja durante uno o dos años y regresa a ellas para completarlas cuando le nace. “He entendido que hay que dejar las cosas, sentirlas, viajar, conocer gente… y después la música y la letra llegan.”

Aunque se resiste a darle una definición precisa a su música, Hindi expresa que es el resultado de su mestizaje, “una africana bereber que ha crecido en un mundo árabe, bereber, francés”. Su amor a la música le llega de sus orígenes marroquíes, “un país que ama todas las notas, toda la música, desde la oriental, egipcia, india, africana, española, mediterránea u occidental”.

Reconociendo al jazz como un estilo que abarca muchos otros, éste género le permite la constante búsqueda de nuevos caminos y de poder expresar su parte oriental, africana, blanca y negra. “El jazz es una música de mestizaje, de los conquistadores, de los que buscan algo nuevo…”

Teniendo la necesidad de unir el blues africano con el americano, Hindi siente que ella forma parte de una nueva generación africana que quiere recuperar algo, como la han hecho músicos como Robert Plant, Led Zeppelin o Jimi Hendrix, a quienes admira.

Comenta que un entrevistador americano le señaló que para él, dos de las composiciones de su álbum Handmade –Set me free y Kisses & Thrills- son “muy, muy americanas”, a lo cual Hindi respondió que para ella, en cambio, son “muy, muy africanas”. Los riffs (en música, una frase que se repite a menudo, generalmente ejecutada por la sección de acompañamiento) de esas dos canciones, son riffs tuaregs (pueblo bereber nómada del desierto del Sahara). Ella los ha creado a partir de su cultura y le parece muy bien que otros sientan que son de la suya, ya que para ella en eso consiste el verdadero intercambio. Hace referencia a cómo los gitanos introdujeron su música autóctona a Europa del Este y España que fueron capaces de asimilarla. “Es la alquimia, es el verdadero laboratorio humano, porque el lenguaje humano es un lenguaje musical; es lo que nos une.”

La cantante añade que también París ha sido una influencia para ella en el sentido de que es una ciudad cosmopolita, al igual que Marruecos. “No es una nación la que me inspira, es el pueblo; no es una cultura lo que me inspira, son las culturas…” En París encuentra malienses, senegaleses, cameruneses, argelinos, marroquíes, franceses… “gente que hace música, que comparte un lenguaje universal y que tiene necesidad de pertenecer a esas músicas diferentes que les llegan. Sentirse únicos, pero como parte de algo más grande.” Para ella, su música se puede denominar como “desert blues” o “rock of the desert”.

Fuente: Lorraine Krohnengold, La Jornada Morelos

Rodajes de cine en Marruecos

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El actor y productor estadounidense Clint Eastwood rodará su próxima película en Marruecos. El rodaje de esta película se hará entre Rabat y Salé y comenzará en el mes de abril.

Mientras tanto Nicole Kidman se encuentra en el desierto marroquí en compañía de Robert Pattinson  para el rodaje de la película “The Queen of the desert” del cineasta alemán Werner Herzog.

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La cinta narra la increíble y extraordinaria vida de Gertrude Bell  que fue escritora, viajera, politóloga, arqueóloga, administradora colonial británica y espía  a finales del siglo XIX.

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El gobierno inglés contrató a la aventurera conocedora del mundo árabe gracias a sus constantes expediciones al desierto y a su constante contacto con las tribus árabes. Su papel más importante se encontraría en la conformación de Irak. Como secretaria para Oriente, Gertrude pudo tomar sus propias decisiones en materia política y tomo las riendas de la construcción de Irak, un largo camino que culminó con la coronación del emir Faisal como rey iraquí.

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Gertrude Bell fue una mujer de carácter cuya inteligencia y valentía no encajaron con la sociedad victoriana que le tocó vivir. Así, a pesar de que para la gran historia contemporánea jugó un papel determinante en la construcción de Oriente Próximo, al final su vida fue un continuo huir hacia delante, buscando su verdadero lugar en el mundo. Quizás fueron sus estancias en el desierto, con las gentes nómadas que habitaban en él, el único consuelo que tuvo en su vida.

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Esperamos atentos la película de la vida increïble de Gertrude Bell y también de la cinta de Clint Eastwood.

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