Marruecos

Granero Id Aissa, en Amtoudi

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Este post nos lo envía José Javier Lanzarot y forma parte de su investigación de los graneros que se encuentran en la zona del Anti Atlas. Si queréis conocer de primera mano esta expresión ancestral de los bereberes, no dudéis en contactar con él para programar un viaje inolvidable.

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En el desierto al sur de Marruecos, entre las poblaciones de Akka y Bouzakarne, encontramos una carreterita que se interna por el Anti Atlas para llegar al oasis de de Amtoudi. Precisamente aquí, existe uno de los graneros más bonitos y mejor conservados del magrib aunque hay unos cuantos más por la zona. Se encuentra situado justo en la salida de un estrecho cañón, en una pequeña llanura entre las abruptas y erosionadas mesetas que componen esta región del anti Atlas.

Lo primero que divisamos conforme nos acercamos a este pequeño pueblo, es la imponente silueta del granero Id Aissa coronando la cumbre achatada de una alta colina rocosa, que se eleva un par de centenares de metros por encima del oasis. Es una pequeña construcción amurallada, concebida con una clara vocación de inexpugnabilidad, formando un conjunto impresionante y de gran belleza, que recuerda a las fortalezas medievales. 

Se accede al granero de Id Aissa a través de cualquiera de los dos caminos muleros que ascienden la empinada subida por ambos flancos de la montaña y se tarda unos veinte minutos en su ascenso pero cuando llegas arriba, el ver  la silueta recortada contra el cielo, merece la pena. Para entrar hay que pagar una pequeña cantidad de 40 dh por persona y luego se le da una propina al amín, el cual, aunque no habla español y a penas francés, se hace entender para explicar algunas cosas durante la visita.

Inutilizado desde hace algunos años al acabar la época de las razzias y las guerras tribales, el ighrem de Id Aissa, como la mayoría o su vecino el granero de Aguelluy, estaba abocado a una ruina lenta e inexorable. Afortunadamente, la iniciativa de los habitantes de restaurar su patrimonio artístico y cultural encontró el respaldo de las autoridades, tanto regionales como del Ministerio de Cultura, y bajo la dirección de la arquitecta marroquí Salima Naji, defensora de la arquitectura del sur marroquí. Se procedió a la restauración, tanto del granero de Id Aissa como del cercano Aguelluy, aprovechando los conocimientos de los artesanos locales, utilizando los mismos materiales originales y siguiendo las técnicas tradicionales.

Numerosas fuentes  datan su origen sobre los primeros siglos del primer milenio para fechar la construcción de la fortaleza original, que posteriormente fue objeto de múltiples añadidos y extensiones con el paso del tiempo.

Hace siglos y debido a la hidrografía del territorio, del clima y de las luchas tribales, las tribus locales bereberes se vieron forzadas a guardar sus provisiones en graneros que construían y cuidaban entre todo el pueblo. Aunque generalmente se les llama graneros colectivos o comunitarios, en realidad no se trata de que las familias pongan en común las cosechas o los bienes que tengan guardados, si no de una serie de compartimentos o pequeños almacenes individuales en el interior de un edificio que se guardan colectivamente.

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Los compartimentos fueron construidos por las familias que se quedan con la propiedad y se ocupan de la conservación aportando a la comunidad su parte proporcional para el mantenimiento de los equipamientos comunitarios. Además del guarda, llamado Amín, y que es seleccionado por los propietarios, asegurándole la subsistencia, a veces montaban guardia ellos mismos por turnos durante el día y la noche. También eran las despensas y las mujeres subían prácticamente cada día para tomar o dejar cosas. No solo los alimentos u objetos eran guardados en las dependencias, sino cualquier cosa que fuera importante como los contratos de matrimonio, compras, sentencias, etc, que eran escritas en tablillas de madera y que cada cual custodiaba.

No se llega hasta aquí tan solo para ver unos edificios bonitos que nos sorprenden al entrar, sino para descubrir que estos son la expresión de una sociedad, costumbres y leyes plasmadas en piedra y adobe, hay que entender que es una forma de vida ancestral que, aunque se va perdiendo, todavía perdura en valles y cañones del Atlas occidental. Los pocos viajeros que acceden a estos lugares podrán contemplar una forma de vida bereber desconocida en el resto del país que tarde o temprano, se extinguirá y ni siquiera quedarán los graneros para recordarla.

Pero los graneros no son el único motivo para viajar hasta este lugar lleno de belleza e historia. Pasando el pueblo de Aguelluy en un corto paseo, penetramos en un estrecho cañón donde un frondoso palmeral tapizado de huertos y frutales ocupa la estrecha franja del seco lecho del río, encajonado entre paredes verticales, a cuyos pies se establecen algunas casas de piedra, el material de construcción tradicional en la zona. Los huertos se riegan por una red de acequias que, pegadas a los muros rocosos, trasladan el agua desde las fuentes situadas cañón arriba, y la distribuyen por todo el oasis.

Continuamos por el río siguiendo los caminos que van bordeando los huertos cañón arriba y tras una hora de andar, traspasando un cerrado recodo del cañón, llegaremos a las estrechas y profundas pozas de aguas verdosas o azules según la luz, comunicadas entre si por pequeñas cascadas y toboganes angostos de apenas un par de metros. El susurro del agua en el cañón es una constante.

Otro de los atractivos que nos ofrece el lugar, son los yacimientos de grabados rupestres que se esparcen por diversos puntos en las inmediaciones de Amtoudi. Se trata principalmente de representaciones de animales propios de la sabana como leones, jirafas elefantes y antílopes, utilizando en la mayoría de los casos la técnica del punteo.

Cuando llegas hasta Amtoudi, lo mejor es aparcar en la puerta del albergue “L´ombre d´argan” donde Abdoul, el propietario os atenderá encantado Podéis hospedaros allí pues tiene dos habitaciones dobles con baño y un par más sin baño dentro. Las comidas locales que prepara, son realmente deliciosas. Recomiendo pasar una noche por lo menos para que de tiempo de verlo todo. Además, os dará la información necesaria para que lleguéis al granero y avisará al amín para que esté allí para abriros la puerta. También os conseguirá alguien que os muestre los grabados u os pueda acompañar por el lecho del río hasta las pozas.

Legzhira o crónica de una muerte anunciada

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Lo habéis conseguido. Habéis destrozado la hermosa playa de Leghzira.

En un de mis posts antiguos ya advertía que las obras de la urbanización que se veía en lo alto de la playa eran una amenaza para este lugar. Pero inocentemente, pensé, que tal vez iban a construir algo que se integrara en el ambiente, que fuese turístico, pero a la vez bonito.

La verdad que la fealdad del lugar, merece un premio.

Más abajo, en la misma playa, el horror va en aumento. Los bares a pie de arena, con sus terrazas encima de ella, son absolutamente horrendos. Parece que compiten por un premio a la fealdad. Os prometo, que intenté pasear por la playa y probé de apartar mi mirada de todo ese mobiliario de sillas, parasoles, haimas, carteles, mesas y otros objetos absurdos que iba viendo por el paseo. Intentaba no mirar para concentrarme en la playa. Además, llegué casi con la luz del ocaso y ese momento es el más mágico en Leghzria. Lamentablemente, la fealdad es tan ostentosa que no puedes dejar de mirarla.

¿Porqué no podía dejar de mirarla? Porque recordaba Leghzira y recordaba muchos momentos maravillosos que viví en ella y sentí indignación por el estado actual de la playa. ¿Quién ha autorizado ese destrozo? ¿Quién ha permitido ese semichabolismo de bares y restaurantes?

Un perfecto festival del horror en Leghzira. Una pena.

Guardaré en mi memoria, aquellas tardes de felicidad y paseos por una de las playas más hermosas que he visto nunca. Pero Leghzira ya no es ese lugar mágico de mis recuerdos.

Los graneros del Anti Atlas-los Agadirs

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Marruecos no es solo ciudades imperiales.

Marruecos no es solo el circuito de Marrakech, Ourzazate, Merzouga, Erg Chebbi.

Marruecos no es solo Tanger y Chefchaouen.

Marruecos tiene mil opciones, mil paisajes y mil cosas a ver.

Es verdad que como decía mi amigo Dani, ahora el mundo va tan deprisa que los turistas quieren conocer todo en 4 días. Y que no hay más tiempo. O simplemente, que vivimos adictos a la velocidad. Vivimos acelerados, todo debe ser ahora e inmediato. ¿Visitar Marruecos? Venga, 4 días y quiero verlo todo. Y claro, eso es imposible. Luego ya quieren otro destino porque creen que ya conocen el país. Pero Marruecos es inabarcable.

Este post se comenzó a escribir en la terraza del Café de la Post, una tarde de noviembre mientras tomabamos una cerveza con mi amigo, José Javier Lanzarot. (En realidad, no fue una cerveza porque como no comíamos nada y con la nueva normativa Covid no te pueden servir alcohol-pero eso si acaso, me da para otro post). En ese encuentro, José Javier nos explicó que llevaba meses en una especie de cruzada personal. Él se dedica a los viajes a medida en Marruecos y durante largos años ha hecho la ruta estándar y que todo el mundo que sueña con los paisajes del sur del país quiere hacer. Llegar a las dunas del Erg Chebbi. Esa tarde, nos explicaba que esa ruta circular y todo lo que hay alrededor está demasiado explotado y por tanto masificado y demasiado turístico (masificado en condiciones normales). Compartí su comentario, pero también comprendo el hechizo que produce visitar esa zona para los ojos del que lo ve por primera vez. Fue entonces cuando nos explicó que se está dedicando a elaborar una especie de catálogo de todos los graneros del sur de Marruecos. ¿Graneros? Y eso que es, le pregunté.

Y con su respuesta, mi visita a uno de de ellos, uno que se encuentra entre Tata y Guelmim, en el precioso pueblo de Amtoudi. Definitivamente debéis ir a verlos, uno, dos o una buena ruta. Ha sido uno de los descubrimientos del viaje (y ha habido muchos).

Los graneros o Agadirs son un rico patrimonio arquitectónico y cultural. Un Agadir es un granero colectivo fortificado. Muchos de ellos se encuentran en la zona del Anti Atlas, dispersos por toda la cordillera, principalmente en el noroeste de la región. Algunos de estos graneros fueron abandonados y reutilizados con otras funciones, sin embargo, muchos de ellos se mantienen en buenas condiciones, incluso, conservan una parte de su funcionalidad. Tienen vocación defensiva y de almacenamiento de los bienes (cosechas familiares, manuscritos, actas …) de una comunidad. Básicamente, es el “banco” de las tribus de Souss Massa pero sobre todo el símbolo de una organización tribal armoniosa. Cada família disponia de una pequeña habitación cerrada bajo llave que se heredaba de padres a hijos. Destaca la figura del Amin, que era el guardián del granero que abría y cerraba el granero colectivo y que accedía a los habitáculos en altura.

Gracias a José Javier visité en Amtoudi el agadir Agelluy, que está perfectamente reformado por una Organización internacional, pero bajo tutela de una arquitecta marroquí. Me quedé con ganas de visitar el otro Agadir de Amtoudi, el llamado de Id Aysa, pero ya no teníamos más tiempo. Los días de noviembre son muy cortos y la luz solar escasa. Demasiadas cosas a ver y hacer.

Durante el camino de acceso, las vistas del pueblo y del cañón son espectaculares.

En ese cañón, encontraréis piscinas naturales aptas para el baño. Un complemento ideal en verano.

El Amin nos acompañó y nos enseñó todo el Agadir explicando multitud de detalles. Sinceramente, vale mucho la pena la visita. Es uno de esos secretos que guarda la cordillera del Anti Atlas y Marruecos. No dejéis de visitar, como mínimo uno.

Si queréis saber más, contactad con José Javier Lanzarot.

jota@atarexperience.com

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Sidi Ifni y la vida pequeña

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Una vez más, os voy a hablar de Ifni, de este rincón del sur de Marruecos.

A veces la felicidad es solo una suma de pequeñeces, de momentos, de risas, de miradas, de anécdotas. No grandes cosas, solo eso, detalles. Muchas veces ni sabes en ese instante que eres feliz, simplemente estás viviendo todo eso y nada más. Momentos en los que no puedes dejar de sonreir.

Sidi Ifni es mi particular lugar de la felicidad. Ese rincón del mundo, un poco aislado de todo, que no tiene casi nada, pero que me parece uno de los lugares perfectos en el planeta.

La vida en Ifni va a poco a poco, sin grandes aspavientos. Tampoco no puede ir deprisa porque no hay mucho que hacer. Esta pequeña población de pasado netamente español, es un refugio de felicidad para mí.

Como sabéis, el lugar para alojarse es la casa de Patrick, Maison Xanadú. Una casa parecida a los Riads de las ciudades imperiales, pero aquí no se llaman Riads. Solo, una casa. Esa casa, es mi casa en Ifni.

Desde aquí, vas andando a todas partes. Vas andando a la «Plaza España», o al paseo encima del mar, o a la playa, o al mercado, a los cafés, o a las terrazas donde asan sardinas.

Sidi Ifni está lleno de edificios art-deco, pero lleno. Algo inusual en esas latitudes. Pero nadie los mantiene ni los conserva. Puedes dar una vuelta por el centro admirando esas fachadas que algún día fueron y hoy solo son una sombra de ello. En Ifni, es tu imaginación la que trabaja. Tu capacidad para trasladarte a ese pasado colonial. Me imagino a los españoles de los años 40 y 50 paseando por la plaza España, pisando los azulejos andaluces en el centro y sentados en los bancos mientras la fuente borbotea agua y viven la sensación de frescor. O yendo al Cine, o al Club Twist o a los cafés. viviendo a la española cuando a escasos 10 kms de la ciudad, el mundo era totalmente distinto.

Cierro los ojos mientras me encuentro en la terraza mirando al mar desde el comienzo del paseo y puedo sentir como Ifni respira historia y olvido. Recordad que Ifni fue la provincia 51 española hasta el año 1969. Ifni es esa decadencia hermosa, como Trieste en Italia. Yo soy una enamorada de la decadencia arquitectónica y de esa “tristeza” que arrastran algunos lugares.

Si visitáis Ifni, no dejéis de ir al mercado. La zona de pescadería es una fiesta visual. Muchos de los pescados que veis ahí, son completamente desconocidos para nosotros. Pero si preguntáis, con la típica amabilidad de Ifni, os dirán exactamente como se llaman. Y con un poco de suerte, os lo dirán en castellano ya que muchos de los actuales ciudadanos tienen cierto pasado español. Muchas calles siguen estando rotuladas en español.

La zona del mercado donde puedes comer sardinas a la brasa es una delicia. De una forma sencilla degustas una docena de sardinas a la brasa con una ensalada marroquí y una hogaza de pan por solo 3 euros. Si además tu bolsillo permite un dispendio, te acercas al mercado y compras el pescado que prefieras y ahí mismo te lo asan. Tres terrazas en donde se mezcla toda la sociedad de Ifni que en algún momento del día pasa por ahí. Tenéis el parquing muy cerca y la parada de los taxis. Si tienes los ojos abiertos, desde ahí podrás darte cuenta de todos los detalles importantes del día, las transacciones de los pescadores con los dueños del restaurante, los pequeños camiones que llegan para entregar mercancía, la venta de pan…esos momentos que te sitúan realmente en Ifni.

No vengas a Ifni con prisas. Intenta pasar mínimo 2 noches. Las vas a necesitar para tomar el pulso a la ciudad. Toma un café en las terrazas, mira el lento devenir de las cosas, degusta las sardinas, quédate hipnotizado con las telas de las mujeres, con la agitación de algunos, con lo intenso del sol. Si tienes suerte, comparte con ellos una noche de Champions o solo de fútbol, en la terraza de sus bares. Las risas, las anécdotas y la vida pequeña se apoderan de ti…para siempre.

Vida pequeña=felicidad

Nota al margen: Nos cuenta Patrick, que la incidencia de la Covid en Ifni es cero. Que se ha vivido con cierta tranquilidad la pandemia. Que ha sido mucho peor la afectación de la cochinilla en las chumberas de la zona. Eso ha sido una tragedia. Desde hacía unos años, la explotación para fines comerciales de las chumberas había hecho que muchos ifneños hubiesen dedicado enormes esfuerzos económicos y personales en esas explotaciones, pero la llegada de esta plaga que ha matado casi la totalidad de las chumberas ha dejado auténticos dramas personales y colectivos. Ahora mismo, la pesca y la administración publica (hace pocos años que se creó la provincia de Ifni) son la fuente principal de ingresos de la zona.

Sidi Ifni.

Nota mental: Sidi Ifni, volveré pronto. Lo prometo. De camino a Dahkla o de camino a Sidi Ifni.

Volver

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Acabo de regresar de un viaje a Marruecos. Apenas 48 horas antes que se cerrara totalmente el espacio aéreo marroquí. Apenas 48 horas antes que todo fuese un caos. Aún quedan muchos ciudadanos europeos buscando vuelos de regreso, pues la noticia se comunicó y en menos de 12 horas se materializó. Esta vez, ha sido por el miedo a la cepa Ómicron de Sudáfrica. Pero la realidad, es que una vez más, Marruecos queda aislado. No tengo muy claro si el sistema de cerrar fronteras es el más eficaz para detener un virus. Pero, en cualquier caso, el cierre es una realidad.

El título del post, es VOLVER. Porque eso he hecho, volver al lugar del que estaba enamorada. Y ese volver después de algunos años, era una sensación encontrada. No sabía si iba a ser un reencuentro feliz o no. Si mi vuelta iba a desvanecer mis sueños.

En los próximos posts os hablaré de como he visto Marrakech y Marruecos en estos 10 días de viaje.

Adelantaros que ha sido un viaje muy feliz, de esos que dejan huella. Marruecos siempre te deja huella en el alma. A veces pienso en los recuerdos como algo que guardas en tu cabeza, en algún lugar de ella y que cuando los necesitas, los vas a buscar y los recuperas. Como cuando en Cinema Paradiso, Alfredo ponía en marcha la película. Pues eso hago con los recuerdos preciosos. Los guardo en mi cabeza y los voy a buscar para una emisión privada que solo puedo ver yo y que me traslada a esos momentos, paisajes y vivencias especiales. Como píldoras de felicidad.

ya sabes…gracias por este viaje.

Mi post más personal

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Llevo un buen rato pensando en una conversación que he tenido con Mamen por whatsapp, muchos la conocéis por Afrikia, no hace falta que os diga que su “apodo” indica su pasión por el continente, pero sobre todo por Marruecos.

De hecho, Marruecos nos “unió”, y no solo a Mamen, me ha “unido” a muchísimas personas. Decenas de ellas, durante años.

Me estoy tomando una cerveza desde la terraza de mi casa. Miro al mar, más allá está África y por supuesto Marruecos. Todo está tranquilo. Un cielo plomizo con polvo en suspensión del Sahara, una humedad insoportable y una calima que funde el horizonte con el mar. Esos días calurosos del verano mediterráneo que tanto conozco. De esos días de bicicleta y amigos en Castelldefels. De tardes y días de baños y risas. De la infancia feliz y despreocupada. ¿La pandemia no os ha hecho más sensibles? ¿O solo me pasa a mí? ¿O que a medida que te haces mayor, la emotividad te alcanza en las cosas más absurdas?

Reinicié mi Blog hace unos meses por un comentario de una de esas personas que me ha “unido” este Blog. Pero bien bien, no sabía porque seguía escribiendo, pero lo hacía. Y creo que hoy, charlando con Mamen lo he descubierto. Lo hago para sentirme en contacto con todos vosotros. Porque os añoro, porque añoro saberos cerca y que nuestro lazo sea este Blog y Marruecos.

Hace poco, imaginé las relaciones como un hilo invisible que une a las personas. Creo que este Blog, es decir yo misma, estoy en una parte de ese hilo. Y en el otro estáis cada uno de vosotros que amáis Marruecos y Marrakech como yo. Y que os sentís, a través del Blog, que formáis parte de una especie de comunidad. Y os he añorado estos años. Y espero que vosotros también a mí.

Así que os garantizo que estoy en esta punta del hilo, sujetando fuerte y tensándolo, para que encontréis el hilo y lo sujetéis del otro lado.

Marruecos: vendré pronto. Lo prometo.

La noche del Destino

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Laylat al-Qadr

Lo hemos revelado en la Noche del Destino.

y, ¿cómo sabrás que es la Noche del Destino?

La Noche del Destino vale más que mil meses.

Los ángeles y el Espíritu descienden de ella, con permiso de su Señor, para fijarlo todo.

¡Es una noche de paz, hasta rayar el alba!

Los versos anteriores consideran que la Noche del destino vale más que mil meses. El mes entero de Ramadán no es solo de ayuno, es un periodo de entrenamiento espiritual en el que los creyentes se dedican a ayunar, rezar, recitar el Corán, recordar a Dios y a hacer caridad. Además, debido a la importancia de esta noche, los musulmanes se esfuerzan al máximo en los últimos diez días del Ramadán, ya que la Laylat al-Qadr puede ser cualquiera de estos últimos días (el primero, el tercero, el quinto o el séptimo).

En la noche del destino (Laylat al-Qadr) se celebra que Alá reveló el libro del Corán al profeta Mahoma, La revelación del Corán se prolongó durante 23 años y también se cree que esta noche fue en la que se completó el libro.

Los musulmanes a menudo rezan de manera más ferviente en este día, y en particular durante el rezo nocturno. Se levantan, oran y esperan que  Alá les conceda sus peticiones durante esta noche sagrada. Mayormente, realizan el “talawat” (la lectura del Corán).

Según la creencia popular esta noche se decide el destino de todo el año, es por eso que se llama noche del destino (aunque también se la conoce como noche del poder). Los musulmanes confían en que en esa noche se perdonan todos los pecados a los creyentes (los pasados y los futuros) y se les conceden los deseos que pidan en sus plegarias, que inician desde la caída del sol hasta el alba, cuando comienzan un nuevo día de ayuno total hasta el anochecer.

Mahoma era bastante estricto en este tema. Se dice que cuando empezaban los últimos diez días de Ramadán, permanecía despierto toda la noche y realizaba su culto con mayor diligencia.

Todos los musulmanes creen que el incidente ocurrió durante el último tercio del mes de Ramadán, pero hay desacuerdo en la fecha exacta. Los  suníes generalmente consideran que fue el 21, el 23, el 25, el 27, o el 29  del mes de Ramadán, mientras que los chiíes creen que fue el 19, el 21 o el 23. Estos últimos confieren más importancia al 23 y creen que el de menor relevancia de los tres es el 21. Los marroquíes son en su inmensa mayoría musulmanes sunitas de rito de la llamada escuela de Maleki (del teólogo Malik Ibn Anas).

Convencionalmente, la mayoría de los suníes (por tanto los marroquíes ) celebra esta fecha durante la noche del 26 al 27. Sin embargo, y debido a la inexactitud de la fecha, se recomienda a los musulmanes que guarden todas las últimas 10 noches como precaución.

Queda poco para el fin del Ramadán…estemos atentos a la Noche del Destino.

FELICIDAD EN ESTADO PURO

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Un poco de música de Cheb ( joven en árabe ) Khaled, ahora solo Khaled, el rey de la música raï de origen argelino…autor de la famosa Aicha.

Escúchala y estoy segura, que aunque no quieras, una sonrisa se dibujará en tu rostro. No puedes evitarlo. Estás sonriendo. Te estoy viendo. Lo sé, es imposible evitarlo, no lo hagas. SONRÍE, la vida es maravillosa.

En esta canción mezcla de nuevo el francés y el árabe dándole un ritmo a la música muy jovial y alegre.

On va s’aimer,
on va danser,
oui c’est la vie !!!

FELICIDAD EN ESTADO PURO, una maravilla para animaros el día.

 

La Mano de Fátima

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La mano de Fátima o Khamsa ( la cifra 5, Khamsa en árabe ) es una especie de muro invisible que observa y que es observado. Es el símbolo de la Providencia para los musulmanes y está en línea con la Ley del Profeta Mahoma (5 son los pilares del Islam). En efecto contiene los 5 dogmas que corresponden a los 5 dedos. A su vez los 5 dedos forman 14 falanges, 28 para las dos manos, sobre las cuales se reparten las 28 letras del alfabeto. El lugar 14 de la mano derecha es la llamada “luminosa” y indica el Sur, y la 14 «oscura» de la mano izquierda indica el Norte. En el mismo sentido en el que los dedos están sometidos a la unidad de la mano que le sirve de base, los cinco preceptos fundamentales, están ligados a la Khamsa cogiendo su fuerza de la unidad de Dios. Poseedora del poder, la mano de Fátima es para los musulmanes una protección contra el mal de ojo. Según la idea que existe una oscura ley de la naturaleza, en ese orden de las cosas, y para reequilibrar ciertos fenómenos positivos de la misma naturaleza ( como la belleza, salud, fortuna, etc….), se permite ,como un genero de corrección de lo negativo y se concreta con la intervención de una persona malvada que con un simple gesto, una palabra o más concretamente con una mirada celosa puede generar una acción negativa sobre nuestro estado de bienestar psico-físico. En este punto, interviene la mano de Fátima que, según las creencias populares, frena literalmente las influencias negativas.

Es la simbología de la mano derecha levantada, de cara, que transmite la potencia, la protección, la bendición. Símbolo antiguo es una de las representaciones mitológicas más conocidas del mundo árabe que juega todavía hoy un papel de protección contra la mala suerte. Los asirios la asimilan a los 5 personajes sagrados del Libro: Mohamed, Alí, Fátima, Hassen y Hussein. Existía, en la antigua Babilonia, una torre soportada de una mano derecha consagrada a Anú, la torre Zida, que simbolizaba el “giro de la mano derecha”. En Marruecos todos creen y por eso llevan la mano de Fátima encima, una creencia popular muy interiorizada y llena de simbolismo precioso que casi raya lo profano, trascendiendo el lado puramente religioso de la imagen.

En las puertas de las casas, tatuada con Henna en las manos, colgada como collar en el cuello, pintada en las paredes, es un símbolo que acompaña cotidianamente a las personas que confían en su protección sincera y leal de la Hija del Profeta Mahoma, Fátima.

Marruecos suspende vuelos con Francia y España desde hoy

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Nota de prensa del Ministerio de Turismo

En el marco de las medidas de emergencia adoptadas para frenar la propagación de la pandemia, Marruecos suspende sus vuelos con Francia y España a partir del Martes 30 de marzo a 23h59 y hasta nueva orden.