Djebel Toubkal

Mi pequeño homenaje a un amigo, a un bereber

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Huyendo del calor no solo está el mar. También me voy a las montañas. A poco menos de una hora de Marrakech hay un lugar precioso, a los pies del Jbel Toubkal. El pueblo de Imlil que se llena hasta los topes por marrakechíes que huyen de la canícula de la ciudad. Casi 20 grados menos en solo 1 hora de viaje se agradece. Esta pueblo es el final de la carretera y además la base de operaciones para la ascensión a la segunda montaña más alta de África.

Además de todo eso, y no en Imlil sino en Ait Souka se encuentra la casa de un amigo. De un magnífico guía de montaña. Lahcen.

Él es un tipo sencillo, un hombre de montaña, amigo de sus amigos, un padre de familia enamorado de sus cinco hijos, un poliglota a su manera, un trabajador, un bereber de Ait Souka

Yo le conocí hace 8 años, en una escapada que hice a Imlil… me lo encontré por la calle, iba caminando y empezamos a hablar….sin más. Me explicaba la ascensión al Djebel Toubkal y todos los secretos de la zona, la fauna, la flora….se le veía enamorado de su montaña. Me cayó muy bien desde el principio y se estableció una corriente afectiva entre los dos….desde el primer momento nos caímos bien y así seguimos. El me llama su hermana y yo no pretendo desmentirlo….es de los poco marroquíes que te dicen que formas parte de su familia y te lo crees. Nos llamamos cada semana para ver como estamos, no es que nos digamos gran cosa…pero sabemos que todo va bien. No hace falta mucho más.

Conocí su casa rural. Su voluntad de hierro y su fuerza para tirar adelante, hacen que en este tiempo, haya conseguido crear un pequeño hotel de montaña en su misma casa. En el piso de abajo vive la familia y en el de arriba, han habilitado 5 habitaciones y un baño para los montañeros que se acercan a la zona. Ningún lujo, no es necesario en este lugar. Lahcen es guía de montaña y conoce como nadie las montañas del Alto Atlas, el Toubkal…el Ouikameden. No tienen secretos para él. Acompaña a los montañeros en su ascensión a la cumbre..a pié, en mulas…hasta el refugio, hasta el pico. Pero si el trabajo en la montaña escasea, también hace de guía en el desierto…organiza Tours en Merzouga o en M’Hammid. Lo que sea necesario.

Lahcen es un bereber de Ait Souka, hoy tiene 42 años pero aparenta más….no es nada fácil la vida cerca del Toubkal. Conoció a su mujer en un matrimonio concertado, ella tenía 15 años y se casaron el día que se conocieron. Desconozco si se enamoraron o no, si se quieren o no, pero debo decir que en su casa reina la harmonía. Creo que el amor tal como lo conocemos en el mundo occidental, no coincide con el que existe en Marruecos. Nosotros tenemos una visión más romántica, sentimental y me atrevería a decir, que más naïf que la suya, para ellos el amor es un fenómeno más prescindible y aplican criterios pragmáticos y reales. Hay cosas que no se pueden permitir…En cualquier caso, forman los siete, una familia muy unida y alegre…siempre están riendo. Entras en su casa, y reina una atmosfera de felicidad.

Lahcen tiene un primer hijo que se llama Hamza….tiene ya 15 años. Es un niño inquieto y simpatiquísimo. Con una gran vitalidad, es capaz de subir y bajar de los arboles a una velocidad increíble. Sube a las mulas, baja al pueblo, ayuda a su padre, calla cuando se lo ordenan….siempre me ha parecido un buen hijo. Lahcen quiso que estudiara, y en Imlil no había posibilidades. En la escuela del pueblo no podían continuar más allá de los 9 años y bajar a Asni cada día era complicado (a veces, en invierno, la nieve bloquea la carretera). Así que Lahcen haciendo un grandioso esfuerzo económico y sobre todo sentimental, lo envió a Rabat. A casa de su hermano…allí lo dejaba en Septiembre y lo recogía en Junio. En todos esos largos meses, no se veían…diez meses separados. Todo para que Hamza tuviera las oportunidades que Lahcen no tuvo. Cuando a veces hablábamos de ello, se me partía el corazón con sus comentarios. No os penséis que se quejaba, ni que me explicase sus sentimientos ( jamás )…solo me decía, Hamza no puede vivir sin la montaña. Y eso significaba mucho, era por lo que callaba y no por lo que hablaba, que entendía su dolor. Pero este año, la crisis ha azotado hasta las aldeas rurales del Atlas…menos turismo, menos excursiones, menos dinero. Este año Hamza no ha ido a Rabat y como mínimo, la familia está pasando el invierno juntos. Hamza quiere dedicarse a lo mismo que su padre y él le está formando a pesar de su corta edad…en Marruecos las cosas van a veces más deprisa que lo que nos gustaría.

Después de Hamza llegó la niña, ZainebPocahontas….yo la llamo así, porque son iguales. Siempre le llevo todos los regalos de la Barbie, de Cenicienta, de todas las princesas Disney. Hay cosas que son iguales en todo el mundo. Y después el pequeño Hassan…un niño tranquilo y regordete que aporta a la familia, esa paz de los niños pausados. Hace cuatro años, Lahcen me dijo…estamos esperando otro niño….yo le dije, sería fantástico una niña, ¿verdad? Y él me dijo: si nace una niña vamos a parar, porque significará que tenemos BARAKA ( fortuna) … y nació la preciosa Fátima. Niño, niña, niño…niña…se cerró el circulo. Eso creí…pero llegó Walid. Y tal vez, esta vez sí,  el círculo se ha cerrado.

Lahcen, tienes Baraka…siempre la has tenido. Y espero que siempre la tengas, y que yo pueda ir a verte a ti y a toda tu familia con asiduidad…para pasear por tus montañas, para comer un buen Tajine cocinado por tu hermano Ibrahim, para charlar de nada y de todo…para seguir con nuestra bonita amistad.

Seguramente, la vida de Lahcen es la misma que la de miles de bereberes…pero os puedo asegurar que conocerlo es quererlo.

Imlil y soñar con una casa de piedra…

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Este pueblo situado a los pies del  Parque Nacional del Toubkal es uno de mis lugares favoritos de Marruecos, desde el cruce en la carretera de Asni…nada más que coges a la izquierda el camino que te lleva a Imlil, todo el valle se convierte en un paseo por una zona rural deslumbrante. Con su intensa tierra roja, el rio que bordea la carretera, los pueblos de tejados planos, mulas, niños por todas partes, mujeres bereberes cargando paja, hierbas, miel,   los almendros en flor, los nogales, los manzanos y luego la roca y el silencio…un universo de vida y alegría en harmonía con su naturaleza resplandeciente. Y todo ello a los pies del monte Toubkal con sus 4.167 metros. Se trata de una zona de difícil relieve, a la que sólo se tiene acceso por una carretera que llega hasta el centro del valle y  de la que salen las pistas a los distintos douares, unos tranquilos pueblos de montaña  totalmente adaptados en la naturaleza que les rodea,.

La cercanía del valle al monte Toubkal, que es la segunda cima más alta del continente africano, hace de la zona un sitio particularmente atractivo para el turismo medioambiental y una zona de gran interés paisajístico y ecológico.

Los Aït Mizane son los  habitantes del Valle de Imlil, instalados en la vertiente Norte del Alto Atlas Occidental. Su terreno se extiende hasta la llanura de Marrakech y su número es hoy de aproximadamente de 2000 personas. Se distribuyen en distintos pueblos, llamados douares, dispersados sobre las vertientes de la montaña Adrar n’Dern y de las fantásticas murallas de granito, entre 1600 y 2900 metros de altitud ( los douares se llaman Aït Souka, Armed, M´zzik ,Targa Imoula y Taghadirt ).

Los Aït Mizane constituyen un grupo solidario que mantiene un lazo privilegiado con Sidi Chamharouch, un santo local considerado como el Rey de los Genios. Es eternamente vivo, y la cueva donde se encuentra es un lugar de peregrinaje, cuidado por los Aït Mizane. Los peregrinos vienen allí para curar en particular la esterilidad o los reumatismos. 

Desde el douar de Ait Souka se llega al Valle de Imnan, a 1800 m de altitud. Armed es el douar más grande y más alto del Valle de Imlil. Casi todos los habitantes del valle viven en las faldas de la montaña, en unas altitudes superiores a los 1950 metros

 

Me gustaría tener una casa de piedra en Aït Souka, levantarme cada día, abrir la ventana y notar el aire fresco en mi cara mientras contemplo el reflejo del amanecer en el perfil de la montaña, del Djebel Toubkal…