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La Mano de Fátima

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La mano de Fátima o Khamsa ( la cifra 5, Khamsa en árabe ) es una especie de muro invisible que observa y que es observado. Es el símbolo de la Providencia para los musulmanes y está en línea con la Ley del Profeta Mahoma (5 son los pilares del Islam). En efecto contiene los 5 dogmas que corresponden a los 5 dedos. A su vez los 5 dedos forman 14 falanges, 28 para las dos manos, sobre las cuales se reparten las 28 letras del alfabeto. El lugar 14 de la mano derecha es la llamada “luminosa” y indica el Sur, y la 14oscura” de la mano izquierda indica el Norte. En el mismo sentido en el que los dedos están sometidos a la unidad de la mano que le sirve de base, los cinco preceptos fundamentales, están ligados a la Khamsa cogiendo su fuerza de la unidad de Dios. Poseedora del poder, la mano de Fátima es para los musulmanes una protección contra el mal de ojo. Según la idea que existe una oscura ley de la naturaleza, en ese orden de las cosas, y para reequilibrar ciertos fenómenos positivos de la misma naturaleza ( como la belleza, salud, fortuna, etc….), se permite ,como un genero de corrección de lo negativo y se concreta con la intervención de una persona malvada que con un simple gesto, una palabra o más concretamente con una mirada celosa puede generar una acción negativa sobre nuestro estado de bienestar psico-físico. En este punto, interviene la mano de Fátima que, según las creencias populares, frena literalmente las influencias negativas.

Es la simbología de la mano derecha levantada, de cara, que transmite la potencia, la protección, la bendición. Símbolo antiguo es una de las representaciones mitológicas más conocidas del mundo árabe que juega todavía hoy un papel de protección contra la mala suerte. Los asirios la asimilan a los 5 personajes sagrados del Libro: Mohamed, Alí, Fátima, Hassen y Hussein. Existía, en la antigua Babilonia, una torre soportada de una mano derecha consagrada a Anú, la torre Zida, que simbolizaba el “giro de la mano derecha”. En Marruecos todos creen y por eso llevan la mano de Fátima encima, una creencia popular muy interiorizada y llena de simbolismo precioso que casi raya lo profano, trascendiendo el lado puramente religioso de la imagen.

En las puertas de las casas, tatuada con Henna en las manos, colgada como collar en el cuello, pintada en las paredes, es un símbolo que acompaña cotidianamente a las personas que confían en su protección sincera y leal de la Hija del Profeta Mahoma, Fátima.

Ceuta y Melilla, repoblación demográfica ?

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El envejecimiento de la población en Ceuta y Melilla, asociado a una tasa de fecundidad excepcional por parte de los habitantes de origen marroquí comienza a invertir las tendencias demográficas en los enclaves españoles del Norte de Marruecos. Para la prensa española, estamos asistiendo a un fenómeno de “marroquinización del paisaje”. Tal vez, sea el final (por la fuerza de las cosas) de la eterna guerra que libran españoles y Marroquíes sobre la soberanía de los dos territorios.

 

Mohamed, es ya el nombre más frecuente en Ceuta i Melilla. Su población es ya, mitad de confesión musulmana y de origen marroquí y la fecundidad de los musulmanes de origen marroquí es superior a la de los Españoles (no musulmanes). En efecto, según los datos del Instituto Español de Estadistica (INE) en 2008, el 34% de los nuevo nacidos en Melilla tenían una madre Marroquí. En paralelo, la población española está envejeciendo. EN 1975, la media de edad de los Españoles era de 33 años mientras que en el 2009 es de 41 años.

 Melilla será el primer enclave amenazado por el peligro demográfico. Además, los datos ofrecido por el INE, explican que la tasa de fecundidad de los habitantes de origen marroquí de Ceuta y Melilla es mucho más elevado (con una media de 4,5 hijos por mujer ) que en Marruecos, donde la media es de 2,5 hijos por mujer. Los Españoles ven en esta situación, una política de re-población casi voluntaria. Más que una política de re-población, se puede pensar que la tasa de fecundidad de los enclaves es elevada porque el nivel de vida es mejor y permite una pujanza demográfica más elevada. Seguramente una buena parte de los musulmanes de Melilla prefieren quedarse bajo soberanía española mientras el que nivel de vida será superior al Marroquí. La opinión pública española en los enclaves cree que se está perdiendo influencia católica en provecho del Islam. Un grito justificado por el futuro de la fuerza política de los electores musulmanes inscritos en Melilla.

En efecto, el aumento continuo de los habitantes originarios de Marruecos, creará un equilibro político y social a favor de la mayoría. Los políticos de confesión musulmana van creciendo y  por tanto un gobierno de mayoría musulmán podría no estar lejos. Por eso, el retorno indirecto de Ceuta y Melilla bajo soberanía Marroquí se ve con otra dimensión.

España ejerce la soberanía sobre Melilla desde 1496 y sobre Ceuta desde 1580. Consideradas como villas autónomas ( Status similar a las 17 Comunidades autónomas Españolas que pueden ser comparadas a Estados Federales ), son la fuente de tensiones recurrentes entre Marruecos y España. Puede ser que la tendencia de la evolución demográfica haga que finalice un día para poner a todo el mundo de acuerdo.

 

Fuente: Afrik.com

Riesgos laborales y Ramadan

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Un sindicato agrario de Lleida será el primero en hacer firmar un contrato a los temporeros musulmanes en el que exime al empresario de cualquier afectación en la salud derivada de la práctica del Ramadán en condiciones extremas de calor, como puede ocurrir este verano, ya que el ayuno empezará el 11 de agosto. El portavoz de AEALL-ASAJA, Pere Roqué, justifica la medida porque “queremos prevenir antes que curar”, en referencia a los riesgos que supone para la salud no comer ni beber nada durante todo el día mientras se trabaja en pleno agosto en la recogida de la fruta.

Este verano no es el primero en el que el Ramadán coincide con la campaña de la fruta, aunque nunca antes había sido en agosto sino en periodos en los que el calor no es tan acentuado, como por ejemplo el año pasado, cuando fue en septiembre. Precisamente entonces “dos o tres” trabajadores ya sufrieron bajadas de tensión.

Esta circunstancia, sumada a la fuerte crisis de precios del sector y a la incertidumbre que ha provocado este año el retraso en el inicio de la campaña por culpa del frío, que puede perjudicar la comercialización de la fruta, ha hecho decidir al sindicato. “No podemos correr más riesgos”, asegura Roqué, quien afirma que lo único que supone su medida es cumplir la ley de riesgos laborales. “La normativa tiene un punto específico sobre golpes de calor en el que aconseja beber al menos medio litro de líquido diario“, recuerda.

AEALL-ASAJA es el tercer sindicato en representatividad de Lleida, aunque ya ha hablado con los mayoritarios, Unió de Pagesos, y el segundo, JARC, para hablar de la medida. “Aquí somos Europa“, ha asegurado Roqué, “y las normas están para cumplirlas“. Según el portavoz sindical, la situación de los agricultores ya es lo bastante precaria “como para tener que hacer frente a accidentes laborales” como estos.

El contrato no será la única medida para prevenir las consecuencias negativas del ayuno, sino que antes de empezar la recogida el sindicato ofrecerá charlas a los temporeros para explicarles la importancia de hidratarse correctamente mientras trabajan.

El Burka, hagamos una pequeña reflexión …

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El burka (o niqab , es decir, el hecho de ocultar por completo dentro de un auténtico vestido-reja al ser de la mujer, guiado por dos agujeros a la altura de los ojos para poder caminar) está de actualidad en Europa no sólo porque, ya sea por voluntad propia o por obligación, lo lleven algunas mujeres, sino también y sobre todo porque muestra los profundos vínculos entre la norma jurídica, las tradiciones y las culturas. De este modo, se encuentra en el centro de la problemática multicultural. Desplaza las relaciones entre el espacio privado y el espacio público, porque quiere fundamentalmente redefinir las fronteras entre ambos.

Producto de su propia historia, cada sociedad dispone evidentemente de un cuerpo de doctrinas que rige esas fronteras. Existen, sin embargo, lo que podríamos llamar comunidades de pertenencia que trascienden las diferencias culturales y fundan el arraigo a una compartida condición universal. Agredir al otro, exhibir el sexo en público o profanar a los muertos, está proscrito en casi todas las culturas contemporáneas.

El caso del burka es interesante porque atañe a una interpretación esencialmente asiática del islam, que tiende en nuestros días a propagarse por los países arabo-musulmanes y por Europa (de momento, un centenar de casos). Refleja una práctica de la religión de la que no hallamos fundamentos doctrinales coherentes dentro de las distintas interpretaciones del islam.

En realidad, la velación generalizada de la mujer se convirtió en un problema político internacional a raíz de la victoria en los años ochenta de la revolución religiosa iraní, acontecimiento central que transformó el islam mundial. Por otra parte, el burka pertenece sobre todo a la tradición afgana.

Preocupadas de fundamentar en derecho la prohibición o la aceptación de ese hábito de vestimenta ligado a la práctica radical de la religión, las sociedades occidentales vacilan entre la repulsa cultural y el respeto por la libertad individual. En Francia, el asunto está ahora en manos del Consejo de Estado, ya que el poder legislativo ha sido incapaz de pronunciarse. La prohibición general de llevar el burka puede fundamentarse en derecho a partir del principio de defensa del orden público. Como no se puede discriminar entre una mujer que pretende sustraerse por convicciones religiosas a la mirada de otra persona y otra (o un hombre) que lleva explosivos ocultos bajo un burka, podemos alegar legítimamente que existe, en efecto, un riesgo potencial para el orden público. El Estado tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos. Existen, por supuesto, vías de impugnación, particularmente en el derecho internacional, y el asunto puede llegar lejos.

Pero la situación es insólita sobre todo desde el punto de vista filosófico: el hecho de vestir el burka entra en conflicto flagrante con el principio de convivencia, según el cual, en la interacción social, yo necesito saber quién eres tú porque tú necesitas saber quién soy yo, pues nuestro contrato colectivo se basa en el principio del reconocimiento mutuo. Doy a conocer mi identidad porque la sociedad es un encuentro de identidades. De este modo, mostrar el rostro expresa el fundamento esencial del vínculo social, algo que afecta por igual a hombres y mujeres.

El conflicto se produce en este caso porque la tradición integrista oscurantista rechaza esa igualdad en el cuerpo social. Las mujeres son las que, en el islam radical, sufren la peor parte de esta exclusión. No hay diferencias de fondo entre llevar el burka por consentimiento religioso y llevarlo por imposición patriarcal, ya que, una vez se convierte en mayoritario, el consentimiento de unas sirve con frecuencia para justificar la sumisión y la servidumbre de otras.

Ahora bien, si consideramos que se producen logros de la civilización en términos de igualdad y de libertad de la persona, está claro que no podemos poner al mismo nivel a una cultura que afirma ese principio y a otra que lo rechaza. La mayor paradoja está en que cuando la mujer se oculta bajo el burka, se cubre con el velo, en realidad se descubre del todo como objeto (un objeto del hombre). Difícilmente convertida en las sociedades occidentales en sujeto de derecho, resulta que ahora queremos rebajarla a la categoría de cosa anónima animada. Apelando al relativismo cultural, algunos intentan en nuestros días hacer aceptar, con una estrategia cínica, esa aberrante idea de que, por respeto a sus creencias, hay que acostumbrarse a ver a seres humanos deambulando bajo ese atuendo tenebroso.

Traducción de M. Sampons de un texto de Sami Naïr (Tlemcen, Argelia, 23 de agosto de 1946) politólogo, filósofo, sociólogo y catedrático argelino nacionalizado francés, especialista en movimientos migratorios y creador del concepto de codesarrollo.