Niqab

¿Prohibir el Burka y el Niqab?

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Niqabbcn

Catalunya se plantea la prohibición del uso del Burka y el Niqab.

Leo la noticia, la pienso. Como mujer, me parece denigrante que haya mujeres contemporáneas mías que sigan ocultando su rostro y todo su cuerpo al salir a la calle. Como ciudadana, no comprendo que alguien por la calle pueda ir ocultándose y eso pueda llegar a afectar a la seguridad. Pero como ser humano, intento mirar más allá e intentar comprender las cosas.

Y las “cosas” son complejas. Porque detrás de estos “velos” hay una complejidad enorme.

¿se sienten obligadas por sus padres/maridos o es una decisión personal? ¿ellas se sienten más cómodas de esta manera al estar en la calle alejadas de miradas de hombres? ¿debemos aceptar en nuestra sociedad occidental este tipo de acciones? ¿va en contra de la libertad de la mujer? ¿tenemos derecho a negar su religión? ¿deben adaptarse cuando llegan aquí? ¿deben renunciar a sus principios?

Nada fácil la respuesta. Insisto, mi mirada de mujer reprueba TOTALMENTE esta práctica. Y de lo que estamos hablando aquí es de su prohibición en nuestro país no en el suyo, así que la discusión se limita a…¿Dónde está el límite entre el respeto a sus tradiciones religiosas y nuestro sistema de vida? Porque claramente aquí eso es aberrante, que una mujer se tape totalmente el cuerpo para dejar ver solo los ojos (niqab) o ni siquiera eso (burka). Eso es inadmisible para una mujer occidental, para un ser humano occidental. Principio de igualdad dixit.

burka-niqab

Dicho todo eso, cuesta mucho imponer una ley que en muchos casos irá en contra de principios personales irrenunciables. La religión es un concepto que tiene una fuerza inmensa en las personas, así que no es un tema fácil.

Pero dejarme decir, que pasear por las calles de nuestras ciudades, ir a comprar al mercado, sentarse en un banco público, llevar a los niños al colegio, hacer nuestras obligaciones cotidianas con alguien a nuestro lado del que no podemos ver nada, ni sus ojos, ni sus manos, ni su nariz, ni saber de su mirada. Esas miradas que lo dicen o lo callan todo, es duro. Duro porque intentas ponerte en su lugar, duro porque tenemos empatía, duro porque las mujeres hemos luchado mucho por avanzar en nuestros derechos, duro porque están negando su propia personalidad, duro porque no entiendes si detrás de ese traje hay más negaciones personales. Duro, duro.  Cuesta aceptar esas mujeres negadas a ser vistas y también a mirar la vida desde otra perspectiva, mucho más insignificante.

Niqab en bcn

Y entonces me pregunto ¿lo prohibimos? ¿podemos hacerlo? ¿es justo que lo hagamos? Creo que nadie acertará del todo. Pero hay que tomar una decisión definitiva. Hablar con los consejos islámicos de aquí y con los partidos políticos, con las Asociaciones, con los Servicios Sociales. Entre todos, se debe buscar una solución a este problema. Venir a un país nuevo, instalarse en una nueva comunidad con reglas distintas requiere algunas renuncias si los planteamientos son tan alejados en algunas cosas. Hemos de intentar no prohibir o imponer, intentar consensuar.  En la medida de lo posible.

Niqab bcn

Al final, también me queda una pregunta en el aire….¿estas dudas en el mundo occidental sobre si prohibir el niqab y el burka existirían igual en el caso que fuesen los hombres y no las mujeres las que van tapadas, negadas de su personalidad? Como imagináis, la respuesta es clara.

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De velos y desvelos….

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Os invito a leer este artículo escrito por un periodista catalán sobre la historia del velo. Hacía dias que queria escribir sobre este tema, pero he encontrado este escrito y me ha parecido que puede hacernos reflexionar.

Una vez más, parece que la confusión y la falta de información están en el origen de cualquier polémica. En el caso del velo o del pañuelo islámico esto no podía ser una excepción.

Alguien podría apostillar: y la mala intención. Quizás, pero no será éste el camino por el que vayamos a transitar. Posiblemente, la ignorancia sea la peor consejera en estas situaciones. Esa ignorancia que, decía Voltaire, afirma y niega rotundamente frente a una ciencia, más prudente, que duda antes de sentar cátedra.

La costumbre de cubrirse tiene una larga tradición en Oriente. Una costumbre que arranca mucho antes de la llegada del Profeta Mahoma y que va más lejos de los territorios que, posteriormente, serían de influencia musulmana. “De ahí que no fuera nada extraordinario que el uso del velo se extendiera también en el judaísmo y en las comunidades judeocristianas”, nos explica el conocido teólogo cristiano Hans Küng en su ‘enciclopédico’ libro sobre el Islam (1).

Dado el sentido de ‘protección’, de ‘búsqueda de intimidad’ que tiene el uso del velo, Küng nos explica los problemas del mismo San Pablo (cf. 1 Cor. 11, 2-16) con las mujeres de la comunidad de Corinto. Eran mujeres de cultura helenística y el velo tenía otras funciones relacionadas con las bodas o como elemento de moda.

Todavía más instructivo resulta observar la evolución de esta costumbre en los primeros siglos del cristianismo. Después de un cierto relativismo paulino, llega a principios del siglo III el teólogo cristiano Tertuliano que, en su escrito De virginibus velandis, exige que las mujeres vírgenes utilicen el velo en todo momento y no sólo en la Iglesia.

Pero dejemos, ahora, el cristianismo y hagamos un salto de cuatro siglos para ver que nos dice la Revelación islámica. Siempre que aparece un debate alrededor de alguna cuestión relacionada con el Islam, en nuestros medios o en la calle, me gusta, antes todo, buscar qué nos dice el Corán.

 

Hete aquí que al buscar las referencias al llamado velo islámico nos encontramos con que sólo encontramos algunas aleyas en dos Suras que hacen referencia, de manera explícita, al uso del velo para cubrir el cuerpo de la mujer. Cabe señalar, que en todos los casos más parece una recomendación que una obligación:

«Y di a las creyentes que bajen la mirada y que guarden su castidad, y no muestren de sus atractivos [en público] sino lo que de ellos sea aparente [con decencia]; así pues, que se cubran el escote con el velo [jimar]. Y que no muestren [nada más de] sus atractivos a nadie salvo a sus maridos, sus padres, sus suegros, sus hijos, los hijos de sus maridos, sus hermanos, los hijos de sus hermanos, los hijos de sus hermanas, las mujeres de la casa, aquellas que sus diestras poseen, aquellos sirvientes carones que carecen de deseo sexual, o a los niños que no saben de la desnudez de las mujeres; y que no hagan oscilar sus piernas [al caminar]a fin de atraer la atención sobre sus atractivos ocultos. Y [siempre], ¡Oh creyentes, volveos a Dios – todos – en arrepentimiento, para que alcancéis la felicidad!»

[An-Nur (La luz) 24:31(2)]

En palabras del traductor, lo que sucede es que se aprovecha una pieza llamada jimar (un tocado utilizado habitualmente por las mujeres de la época) para cubrir de manera pudorosa ciertas partes del cuerpo de la mujer.

En la misma Sura, un poco más adelante, encontramos una aleya que parece ir en la misma línea de guía o recomendación, a partir del uso de piezas de la época:

«Y [sabed que] las mujeres de edad avanzada, que no sientan ya deseo sexual, no incurren en falta si se quitan las prendas de vestir [más externas]. Siempre que no pretendan exhibir [sus] adornos. Pero [aun así] es mejor que se abstengan [de ello]: y Dios todo lo oye, es omnisciente.»

[An-Nur (La luz) 24:60]

Fijémonos que, hasta el momento, en realidad se habla de un velo pero sin ninguna referencia a cubrir los cabellos tal como lo vemos y lo entendemos hoy en día. Será en otra Sura, Al-Ahsab (La Coalición), dónde encontraremos la referencia al hiyab, en un pasaje referido al comportamiento ante las mujeres del Profeta. Aquí sí aparece el término hiyab en el sentido de ‘cortina’, ‘protección’, ‘separación’ o ‘pared divisoria’.

«Y [en cuanto a las esposas del Profeta] si tenéis que pedirles algo que necesitéis, hacedlo desde detrás de una cortina [hiyab]: esto contribuirá a la pureza de vuestros corazones y de los suyos. Además, no debéis causar ofensa alguna al Enviado de Dios – ni casaros jamás con sus viudas una vez desaparecido él: eso ante Dios sería, ciertamente, una atrocidad.»

[Al-Ahsab (La Coalición) 33:53]

Dice Assad, en sus notas a la traducción, que el término hiyab se refiere a cualquier cosa que se interpone entre otras dos. También representa aquello que esconde una cosa de otra o las protege de ellas mismas. De aquí que no nos resulte difícil imaginar la evolución que ha seguido el vocablo hasta convertirse, hoy en día y por extensión, en el equivalente de aquel tipo de velo que cubre la cabeza y, en muchas ocasiones, el cuello y los hombros de la mujer musulmana.

Finalmente, por lo que refiere a las citas coránicas, unas aleyas más adelante encontramos la última recomendación directa. En este caso, sí, al conjunto de las mujeres:

«¡Oh Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las [demás] mujeres creyentes, que deben echarse por encima sus vestiduras externas [cuando estén en público]: esto ayudará a que sean reconocidas [como mujeres decentes] y no sean importunadas. Pero [aun así,] ¡Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia!»

[Al-Ahsab (La Coalición) 33:59]

Pero visto lo leído y dicho lo anterior, es absolutamente necesario contextualizar la recomendación coránica en un lugar, Medina, y en un tiempo en el que las mujeres consideradas esclavas eran objeto de vejaciones y humillaciones. El hiyab identificaba a las mujeres libres y las protegía de cualquier agresión al reconocerlas como “1) no esclavas (conseguían su derecho a actuar libres y sin vigilancia); 2) no aristócratas (en un sistema social igualitario donde la estirpe, linaje o condición social no condicionaba el trato)”(3).

Así, como apunta la arabista Jacqueline Chabbi, Profesora de Historia y Pensamiento de l’Islam, en la Universidad de París, “desde un punto de vista histórico, en el Corán, la forma de vestirse es una cuestión social, no religiosa (…) La prescripción supuestamente islámica de usar velo no puede fundamentarse de ninguna manera en pasajes coránicos” (4).

Una convicción que me lleva a sentir una honda preocupación y repulsa ante manifestaciones como las de la diputada italiana de Alianza Nacional, Daniela Santanchè, cuando manifestó al Corriere della Sera que “El velo es un símbolo de sumisión de las mujeres”, al hilo de una fuerte controversia con el, también ciudadano italiano, imán Ali Abu Shawaima – al que tampoco habría que escatimar críticas por su comportamiento -, a raíz de un debate televisivo (5).

Explicitada mi aceptación del hiyab, puedo añadir que no entiendo ni comparto esta obsesión desatada en forma de prohibiciones de símbolos religiosos en nombre de una laicidad mal entendida y permitiendo en cambio mil y un otros símbolos o declaraciones que, como poco, son manifiestamente desagradables.

Pero esta comprensión no me impide mostrar el mismo tipo de preocupación ante el uso de otras prendas – pretendidamente símbolos de l’Islam – pero cuyo uso en nuestras sociedades europeas genera percepciones encontradas y que en nada ayudan a la comprensión y a la convivencia. Me refiero, en concreto al niqab, al burka o al chador.

Por ejemplo. Hace unos días leía la transcripción de una entrevista del diario francés Libération(6) a una profesora de inglés en una escuela católica en el condado de Leicester. Su nombre es Sumeia y es musulmana. Este hecho, por sí solo, no sería noticia si no añadiéramos que Sumeia da las clases vistiendo el niqab, una prenda que solamente deja los ojos al descubierto. La profesora se muestra preocupada por la presión constante contra el uso de esta prenda.

Y bien, a mí me preocupa que una mujer, educada en el Reino Unido y que ha derivado su vocación profesional al terreno de la enseñanza, haga declaraciones – en el transcurso de la entrevista – como: “Algunas mujeres no pueden enfrentarse al mundo sin maquillaje. Para mí, el niqab es un escudo. Me granjea el respeto de los demás, y al identificarme como musulmana me impone ser ejemplar en mi comportamiento”. Me da la sensación que el resultado es, precisamente, el contrario del esperado. ¿El niqab un escudo? ¿Para qué o frente a quién? ¿El respeto de los demás en una sociedad acostumbrada a la ‘transparencia visual’ y traumatizada hoy por el fantasma del terrorismo? ¿Y el respeto a los demás?

Sí, me preocupa que diga cosas como que “Llevar el niqab no cambia la calidad de la enseñanza. Simplemente es más agotador, pues estás obligada a ser más expresiva, a abrir bien los ojos cuando los niños cometen errores, a reír con fuerza, a opinar con vigor”. Curiosa manera de entender la normalidad.

Sinceramente, con este tipo de manifestaciones no creo que se esté trasladando una imagen correcta de l’Islam y, por el contrario, transmiten un mensaje difícilmente comprensible para nuestra sociedad. Un comportamiento considerado por algunos un paradigma del Islam cuando no deja de ser una opción muy personal – y desde esta vertiente totalmente legítima – pero que no es coherente con el espíritu ni con la letra del Islam.

El País(7) recogía recientemente unas palabras de Ndeye Andújar (Vicepresidenta de Junta Islàmica Catalana) y de Mansur Escudero (Presidente de Junta Islàmica) pronunciadas en el marco del II Congreso de Feminismo Islámico celebrado en Barcelona del 3 al 5 de noviembre y que se avienen perfectamente con lo que estamos diciendo.

Al hablar de las razones por las que una mujer puede usar el velo, Ndeye nos dice que “Las respuestas son tantas como mujeres existen, porque ningún versículo del Corán habla de ello. Tan sólo dice que la mujer debe ocultar su atractivo humildemente, pero no explicita cómo”. Y añade una apreciación que me parece muy importante a la hora de encontrar un equilibrio ente la confesión personal y el respeto por las normas y usos de nuestra sociedad europea: “Hoy debemos utilizar los ojos del siglo XXI”.

Para ver la realidad del siglo XXI, añadiría yo. Una realidad plagada de hechos que, a veces, contradicen lo que muchos piensan. Alain Blomart(8) hace referencia a esta situación al hablar del uso del hiyab en Francia(9), por ejemplo. Los sociólogos detectaron que, en la mayoría de las ocasiones y a diferencia de lo que pensaban la mayoría de franceses, el uso del velo es una opción personal no impuesta.

Pero hay más. Porqué esta opción puede ser la consecuencia de distintos tipos de motivaciones y puede tener, por tanto, distintos significados. Obviamente, el religioso es uno de ellos. Pero también lo son la voluntad de afirmación cultural y de identidad, especialmente, en contextos migratorios. Me ha llamado poderosamente la atención un significado de tipo psicológico “para las adolescentes puede ser una manera de expresar el sentido de pudor, su voluntad de ser respetadas, sobre todo en el contexto machista y violento de las ‘banlieues’ francesas”(10), un párrafo que nos retrae a la página 3 en la que hablábamos de la necesidad de contextualizar el uso del velo.

No vamos a negar que existan casos en que se den situaciones de imposición y de alienación. Sería ingenuo y faltaría a la verdad. Pero lo importante es no confundir la infracción por la norma y, como dijo el periodista Francesc-Marc Álvaro(11): “no nos confundamos: el problema no es el velo, sino la ideología totalitaria que transforma una prenda en cárcel”.

( Carles Ruiz-Feltrer – Fuente: UNED / Experto profesional en Cultura y Civilización Islamicas )

 

Referencias bibliográficas

 

(1) Hans Küng (2006): El Islam. Historia, presente, futuro. Editorial Trotta. Madrid. Páginas 686-691

 

(2) Las citas del Qur’an están extraídas de la versión de Muhammad Asad (2001): El Mensaje del Qur’an. Centro de Documentación y publicaciones islámicas Junta Islámica. Almodóvar del Río (Córdoba).

 

(3) Yaratul.lah Monturiol (2006): Términos clave del Islam. Colección Shahada. Centro de documentación y Publicaciones de Junta Islámica. Almodóvar del Río (Córdoba).

 

(4) Citada en: Hans Küng (2006): El Islam. Historia, presente, futuro. Editorial Trotta. Madrid. Página 690.

 

(5) Italia pone escolta a una diputada amenazada por criticar el velo. María-Paz López. Artículo publicado en el periódico La Vanguardia, Sección Internacional, el Martes 24 de Octubre de 2006. Página 7.

 

(6) Karine Le Loet. Miedo bajo el niqab. Artículo publicado en El Periódico Cataluña, el sábado 4 de noviembre de 2006.

 

(7) ¿Feminismo bajo el velo islámico? Ander Ruiz. Sección Mujer. El País, sábado 4 de noviembre de 2006.

 

(8) Alain Blomart es Doctor en Antropología e Historia de las Religiones por la Sorbona, y coordinador del Curso de Postgrado Immigració, religions i identitat en la Universitat de Barcelona.

 

(9) Artículo publicado en la revista Dialogal bajo el título Migracions i religió (Migraciones y religión). Quaderns de l’Associació UNESCO per al Diàleg Interreligiós. Tardor 2006. Núm. 19. Página 11.

 

(10) Ibidem Op. Cit.

 

(11) Artículo publicado en el periódico La Vanguardia bajo el título Identidad velada. El martes 24 de Octubre de 2006. Página 27.


Con Niqab no hay Ginecólogo

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La negativa a retirarse el niqab, la prenda que cubre toda la cabeza menos los ojos, para identificarse ha hecho que la tunecina residente en Vitoria Nadia Chahbi no pudiera acudir al ginecólogo. Dispuesta a denunciar al médico de familia que rehusó facilitarle un volante para el especialista si no se descubría, Chahbi presentó una denuncia, pero la jueza exigió que se descubriera al declarar. Como Chahbi se negó, la denuncia fue retirada y la mujer, embarazada, se quedó sin ginecólogo y sin juicio.

La historia comenzó el pasado 4 de junio cuando la joven de 25 años, y residente en Álava desde hace tres, acudió a un ambulatorio de la capital alavesa y pidió ser atendida por el jefe de la Unidad de Atención Primaria. Dada la aparente urgencia de la joven, se accedió a su petición.

Ella relató las circunstancias de su embarazo, considerado de alto riesgo, y solicitó al médico un informe y un volante para ser atendida en el servicio de ginecología. A partir de ahí, las versiones difieren. La de Nadia Chahbi es que el facultativo le exigió retirarse el velo para ver su cara y comprobar la identidad, a lo que ella se negó, mientras que fuentes del ambulatorio precisaron que el médico rechazó extender el informe porque la joven no está adscrita a ese centro.

Poco después, Nadia Chahbi regresó al centro acompañada de su marido quien, a gritos y visiblemente enfadado, exigió ver al médico, llegando a aporrear su puerta mientras atendía a otro paciente. El altercado acabó con la intervención policial y un largo atestado con tres denuncias: la de Nadia Chahbi contra el facultativo; la de este contra la pareja por amenazas, y la de la policía contra el matrimonio por insultar a los agentes.

Estos hechos motivaron un juicio de faltas que se vio el martes en un juzgado de Vitoria y en el que la denuncia de la mujer fue desestimada por su reiterada negativa a declarar sin niqab después de que la jueza se lo solicitara tres veces. La joven se negó por «motivos religiosos» y pidió declarar sin público y sin velo. La jueza se negó y pidió a la denunciante que abandonara la sala.

La carrera contra el Burka, ahora Tarragona

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El Ayuntamiento de Tarragona, se convierte en un frente unitario contra el burka, aunque con algunos matices en función de los colores políticos. El concejal popular, Alejandro Fernández, destapó la caja de los truenos al anunciar hace una semana su intención de presentar una moción para prohibir el uso del velo integral, fuera burka o niqab, en cualquier espacio público, sea un edificio municipal o la calle. Ni PSC, en el equipo de gobierno junto a ERC, ni CiU parecieron inmutarse. Pero nacionalistas y socialistas, que habían criticado la iniciativa del PP, han acabado por pactar una moción que en la práctica supondrá la prohibición del burka estrictamente en los edificios municipales.

 

Para rizar el rizo, en el próximo pleno municipal no se discutirá –y aprobará– únicamente la moción de PSC y CiU. Los republicanos no tienen intención de secundar la iniciativa de sus socios de gobierno y han anunciado una moción propia en contra de las prohibiciones y a favor de la convivencia. Y en medio del enredo, el PP ha asegurado que no retirará su moción, que pide la prohibición generalizada del burka, a pesar de que votará a favor de la presentada por PSC y CiU.

El resultado final es que en Tarragona, ciudad en la que el burka sonaba a algo extraño y casi desconocido antes de que Lleida tomara cartas en el asunto, se presentarán hasta tres mociones en un solo pleno. A no ser que se produzcan cambios antes de la celebración del pleno, previsto para el próximo lunes, posibilidad que no debería descartarse.

Mientras tanto, en Barcelona, se reclama de nuevo la prohibición del burka y el niqab en la capital catalana, tras comprobar cómo otras ciudades han tomado la delantera, Barcelona hubiera sido pionera en la materia de haber prosperado alguna  propuesta del 2007. “Ahora se trata de no ser la última”.

Definitivamente, se ha desatado en Catalunya la carrera del burka.

Fuente: La Vanguardia

Moción en el Senado para prohibir el burka y el Niqab ?

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La presidenta del PPC, Alícia Sánchez-Camacho, presentará próximamente una moción en el Senado para prohibir el uso del burka y el niqab en toda España. Sánchez Camacho ha hecho este anuncio esta mañana en Santa Coloma de Gramenet.

 “Ya he acordado los términos de la moción con los responsables del PP sobre temas de inmigración”, ha asegurado Sánchez-Camacho.

El PP, dice Alicia Sánchez Camacho, quiere regular el uso del burka y del niqab porque “afecta a los derechos de igualdad de las mujeres en Catalunya y España”.