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Las cinco oraciones diarias

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En el Islam existen cinco oraciones (Salât) diarias obligatorias, estas oraciones están compuestas por ciclos (raka’at). Cada oración tiene un número determinado de ciclos, el cual varía en dependencia del tiempo establecido para cada oración. Así, existen oraciones de dos, tres y cuatro ciclos.

Las cinco oraciones son:

1. Salátul Fayr: la oración de la madrugada, consiste en dos ciclos, las suras del Corán se recita en voz alta. El tiempo estipulado por Aláh para realizar esta oración comienza poco antes del amanecer y finaliza con la salida del sol.

2. Salátul Dhuhur: la oración después del medio día, consiste en cuatro ciclos. Durante los dos primeros, se recita en voz baja las suras del Corán, luego se realizan los pasos 18 y 19, y se vuelve a la posición de pie para iniciar los dos últimos ciclos. En estos ciclos solamente se recita Al Fatiha en voz baja también, y se los realiza completos. El tiempo estipulado por Aláh para realizar esta oración comienza poco después del medio día, y dura hasta la entrada del tiempo de la oración del ‘Asr.

3. Salátul ‘Asr: la oración de la tarde está compuesta de cuatro ciclos, y se realiza de la misma manera que la oración antes mencionada. El tiempo estipulado por Aláh para esta oración comienza con la llegada de la media tarde y finaliza con el comienzo del ocaso del sol.

4. Salátul Magrib: la oración del ocaso se compone de tres ciclos. Durante los dos primeros se recita en voz alta las suras del Corán, luego se realizan los pasos 18 y 19, y se vuelve a la posición de pie para iniciar el último ciclo. En el tercer ciclo sólo se recita Al Fatiha en voz baja y se continúa hasta finalizar el ciclo incluyendo los pasos 20, 21 y 22. El tiempo estipulado para realizar esta oración comienza cuando el sol desaparece bajo la línea del horizonte, y se extiende hasta que el último destello rojo desaparece del cielo.

5. Salátul Ishá: la oración de la noche está compuesta de cuatro ciclos, y se realiza como la oración del medio día o de la tarde, con la excepción que en los dos primeros ciclos se debe recitar en voz alta las suras del Corán, y en los otros dos se recita en voz baja. El tiempo de la oración del Ishá dura hasta la media noche.

Llamada a la oración

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Quien haya visitado un país musulmán, habrá escuchado el Adhân ( la llamada a la oración ) cinco veces al día desde los minaretes de las mezquitas.

El Adhân es el anuncio de que el tiempo de un Salât (oración) en particular ha comenzado. Este aviso se hace con palabras específicas, y con el propósito de llamar a las personas a orar en congregación. Es un rasgo distintivo de la sociedad islámica y su práctica religiosa.

 

Las palabras del Adhân son:

Allahu Akbar, Allahu Akbar ; Allahu Akbar, Allahu Akbar ,

“Allah Es El más Grande” (se repite 4 veces)  

Ash-hadu an la ilaha illa-Allah, Ash-hadu an la ilaha illa-Allah

“Doy fe que nadie tiene el derecho de ser adorado salvo Allah” (dos veces)

Ash-hadu an-na Muhammadan Rasul-ullah, Ash-hadu an-na Muhammadan Rasul-ullah

“Doy fe que Mahoma es el Mensajero de Allah” (dos veces)

Haiya ‘ala as-Salâh, Haiya ‘ala as-Salâh

“Venid de prisa hacia el Salât” (dos veces)

Haiya ‘alal-Falâh, Haiya ‘alal-Falâh

“Venid de prisa hacia el éxito, la felicidad” (dos veces)

Allahu Akbar, Allahu Akbar,

“Allah Es El más Grande” (dos veces)

La ilaha illa-Allah

“Nadie tiene el derecho de ser adorado salvo Allah” (una vez)

Nota: En la llamada para la oración del Fayr (del alba) se agrega luego de Haiya ‘alal-Falâh:

As-Salatu Jairum minan naum , As-Salatu Jairum minan naum

“El Salât es mejor que dormir” (dos veces)

Incienso en el mundo árabe

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“No tengo ningún deseo de escribir versos
así que enciendo un incensario
voy a quemar mirra, incienso y jazmín
y los versos floreceran en mi corazón como  las flores en un jardín “

Allievo de  Hafiz (Siglo XIV)

En los paises árabes esta resina se quema no solo en las mezquitas y en los lugares sagrados como las Zaouias, sino también en los hogares y sirve como desinfectante en curas o, mejor aún, en contra de las influencias negativas ( como Baraka).

También las mujeres  los usan para completar sus abluciones y para perfumarse exponiendo sus cuerpos y ropa a los humos del incienso. Los nómadas del desierto, como un signo de bienvenida a los invitados, suelen quemar pequeñas briznas de incienso en las hogueras encendidas frente a sus tiendas. Un antinguo refrán árabe dice, que no sólo oler bien procura placer, sino que también protege al corazón del mal de ojo. Las poblaciones bereberes de Marruecos (de origen animista), reconocen a esta sustancia como una de las mejores maneras de ganar el favor de las fuerzas invisibles, capaces de  influir en la vida humana y en los ritos de posesión. Son siete las variedades de incienso que se queman en favor de los Dijn, los espíritus invocados durante la ceremonia de Lilla. En la noche de bodas en Marruecos y en todo el Magreb es costumbre que el novio queme madera de sándalo y de benjuí para alegrar los espíritus benignos. En todas las oraciones y sobre todo en la 27 ª noche del Ramadán (la más negativa del año) se quema una mezcla de muchos ingredientes para eliminar toda la negatividad y apaciguar los espíritus.

Mahoma, profeta del Islam, menciona las tres cosas que en este mundo terrenal más le gustan: las mujeres, los perfumes y la oración. Su aroma favorito era el almizcle que está prohibido a día de hoy, ya que proviene de la secreción de las glándulas de un venado parecido al corzo. Incluso los sufíes conocían y conocen bien los poderes místicos de los aromas, incienso y aceites esenciales, que aún utilizan para sus ejercicios espirituales. En sus ritos,  los sufíes utilizan más el ámbar de origen animal (la secreción intestinal del cachalote) que la de fósil, enterrada durante millones de años y que se utiliza para quemar en pequeñas porciones (el ámbar más valioso es el de Afganistán).

La Sandaracca es uno de los inciensos más utilizados en Marruecos y en Túnez, en obstetricia, hay  la creencia de que sus propiedades relajantes son útiles en los partos difíciles.  La variedad producida en Marruecos se denomina gomma sandaracca y también es excelente para unir diferentes inciensos durante la quema. La madera de Ud (Oud) es gracias a los expertos en especies raras muy extendida en el mundo árabe. Proviene del árbol Jinkoh (Aquilaria agallocha Roxb) y su aroma es único e indescriptible. Recuerda vagamente a la madera de sándalo, pero como he dicho, es el mejor y más precioso de los perfumes de madera. Disfrutar de su aroma es un tesoro destinado a  una pequeña élite, y, en combinación con otras esencias, se reserva en la religión musulmana para la celebración del nacimiento del Profeta. En la tradición marroquí, el día en que se asigna el nombre al hijo (7 º día después del nacimiento) es costumbre quemar esta madera para dotar de buena fortuna al recién nacido. Los sufíes como comenté,  lo usan para dar una mayor profundidad a su meditación y a sus ejercicios espirituales, ellos hacen un amplio uso de esta madera preciosa que combinada con el ámbar logra transmitir los misterios ocultos de la fe. Muchas son las esencias que diariamente se queman, no solo incienso… tambien el azafrán, que es considerado por los pueblos árabes como una sustancia mágica que asocian a ritos particulares y entre los nómadas se ofrece a la novia antes de la boda, con piezas de incienso. O incluso la tan llamada assa  gomma que en Marruecos se utiliza para inducir a la entidad maligna a abandonar el cuerpo de “Bewitched” (por lo general las personas con epilepsia), en casos de shock y contra tensiones internas.

Páginas y páginas se han escrito sobre los perfumes de las Mil y Una Noches, cientos son las esencias que pueden ser utilizados, y que pueden dar grandes momentos íntimos de paz interior en el agitado mundo de hoy.
Yo recomiendo el libro de Susanne Fischer “incienso y perfumes“” – Ed.Tecniche Nuove