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El Ramadán en Marruecos podría comenzar el 3 de abril

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El experto marroquí en astronomía, Hicham El Aissaoui, ha anunciado las fechas del comienzo y del fin del ramadán 2022 en Marruecos.

Según los cálculos astronómicos, el primer día del Ramadán 1442H-2022 corresponderá al 3 de abril. Hicham El Aissaoui predice que el ramadán va a durar 29 días por la quinta vez consecutiva en Marruecos. Además del inicio del ramadán, el experto marroquí en astronomía también afirma que se celebrará el Aid El Fitr el 2 de mayo.

Desde la aparición del Covid-19, los Marroquíes han tenido que celebrar el mes del ramadán bajo restricciones sanitarias. En 2021, las autoridades marroquíes habían anunciado un toque de queda nacional desde las 20H00 horas hasta las 6H00 de la madrugada, obligando así a los fieles a cumplir sus oraciones de tarawih en sus casas. Además, algunos comercios como los restaurantes y los cafés tuvieron que cerrar a las 19H30 horas. Queda por saber si las autoridades volverán a anunciar medidas sanitarias para el ramadán 2022.

(os informaré en breve de la fecha exacta)

Granero Id Aissa, en Amtoudi

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Este post nos lo envía José Javier Lanzarot y forma parte de su investigación de los graneros que se encuentran en la zona del Anti Atlas. Si queréis conocer de primera mano esta expresión ancestral de los bereberes, no dudéis en contactar con él para programar un viaje inolvidable.

Web            www.atarexperience.com
Email          jota@atarexperience.com

En el desierto al sur de Marruecos, entre las poblaciones de Akka y Bouzakarne, encontramos una carreterita que se interna por el Anti Atlas para llegar al oasis de de Amtoudi. Precisamente aquí, existe uno de los graneros más bonitos y mejor conservados del magrib aunque hay unos cuantos más por la zona. Se encuentra situado justo en la salida de un estrecho cañón, en una pequeña llanura entre las abruptas y erosionadas mesetas que componen esta región del anti Atlas.

Lo primero que divisamos conforme nos acercamos a este pequeño pueblo, es la imponente silueta del granero Id Aissa coronando la cumbre achatada de una alta colina rocosa, que se eleva un par de centenares de metros por encima del oasis. Es una pequeña construcción amurallada, concebida con una clara vocación de inexpugnabilidad, formando un conjunto impresionante y de gran belleza, que recuerda a las fortalezas medievales. 

Se accede al granero de Id Aissa a través de cualquiera de los dos caminos muleros que ascienden la empinada subida por ambos flancos de la montaña y se tarda unos veinte minutos en su ascenso pero cuando llegas arriba, el ver  la silueta recortada contra el cielo, merece la pena. Para entrar hay que pagar una pequeña cantidad de 40 dh por persona y luego se le da una propina al amín, el cual, aunque no habla español y a penas francés, se hace entender para explicar algunas cosas durante la visita.

Inutilizado desde hace algunos años al acabar la época de las razzias y las guerras tribales, el ighrem de Id Aissa, como la mayoría o su vecino el granero de Aguelluy, estaba abocado a una ruina lenta e inexorable. Afortunadamente, la iniciativa de los habitantes de restaurar su patrimonio artístico y cultural encontró el respaldo de las autoridades, tanto regionales como del Ministerio de Cultura, y bajo la dirección de la arquitecta marroquí Salima Naji, defensora de la arquitectura del sur marroquí. Se procedió a la restauración, tanto del granero de Id Aissa como del cercano Aguelluy, aprovechando los conocimientos de los artesanos locales, utilizando los mismos materiales originales y siguiendo las técnicas tradicionales.

Numerosas fuentes  datan su origen sobre los primeros siglos del primer milenio para fechar la construcción de la fortaleza original, que posteriormente fue objeto de múltiples añadidos y extensiones con el paso del tiempo.

Hace siglos y debido a la hidrografía del territorio, del clima y de las luchas tribales, las tribus locales bereberes se vieron forzadas a guardar sus provisiones en graneros que construían y cuidaban entre todo el pueblo. Aunque generalmente se les llama graneros colectivos o comunitarios, en realidad no se trata de que las familias pongan en común las cosechas o los bienes que tengan guardados, si no de una serie de compartimentos o pequeños almacenes individuales en el interior de un edificio que se guardan colectivamente.

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Los compartimentos fueron construidos por las familias que se quedan con la propiedad y se ocupan de la conservación aportando a la comunidad su parte proporcional para el mantenimiento de los equipamientos comunitarios. Además del guarda, llamado Amín, y que es seleccionado por los propietarios, asegurándole la subsistencia, a veces montaban guardia ellos mismos por turnos durante el día y la noche. También eran las despensas y las mujeres subían prácticamente cada día para tomar o dejar cosas. No solo los alimentos u objetos eran guardados en las dependencias, sino cualquier cosa que fuera importante como los contratos de matrimonio, compras, sentencias, etc, que eran escritas en tablillas de madera y que cada cual custodiaba.

No se llega hasta aquí tan solo para ver unos edificios bonitos que nos sorprenden al entrar, sino para descubrir que estos son la expresión de una sociedad, costumbres y leyes plasmadas en piedra y adobe, hay que entender que es una forma de vida ancestral que, aunque se va perdiendo, todavía perdura en valles y cañones del Atlas occidental. Los pocos viajeros que acceden a estos lugares podrán contemplar una forma de vida bereber desconocida en el resto del país que tarde o temprano, se extinguirá y ni siquiera quedarán los graneros para recordarla.

Pero los graneros no son el único motivo para viajar hasta este lugar lleno de belleza e historia. Pasando el pueblo de Aguelluy en un corto paseo, penetramos en un estrecho cañón donde un frondoso palmeral tapizado de huertos y frutales ocupa la estrecha franja del seco lecho del río, encajonado entre paredes verticales, a cuyos pies se establecen algunas casas de piedra, el material de construcción tradicional en la zona. Los huertos se riegan por una red de acequias que, pegadas a los muros rocosos, trasladan el agua desde las fuentes situadas cañón arriba, y la distribuyen por todo el oasis.

Continuamos por el río siguiendo los caminos que van bordeando los huertos cañón arriba y tras una hora de andar, traspasando un cerrado recodo del cañón, llegaremos a las estrechas y profundas pozas de aguas verdosas o azules según la luz, comunicadas entre si por pequeñas cascadas y toboganes angostos de apenas un par de metros. El susurro del agua en el cañón es una constante.

Otro de los atractivos que nos ofrece el lugar, son los yacimientos de grabados rupestres que se esparcen por diversos puntos en las inmediaciones de Amtoudi. Se trata principalmente de representaciones de animales propios de la sabana como leones, jirafas elefantes y antílopes, utilizando en la mayoría de los casos la técnica del punteo.

Cuando llegas hasta Amtoudi, lo mejor es aparcar en la puerta del albergue “L´ombre d´argan” donde Abdoul, el propietario os atenderá encantado Podéis hospedaros allí pues tiene dos habitaciones dobles con baño y un par más sin baño dentro. Las comidas locales que prepara, son realmente deliciosas. Recomiendo pasar una noche por lo menos para que de tiempo de verlo todo. Además, os dará la información necesaria para que lleguéis al granero y avisará al amín para que esté allí para abriros la puerta. También os conseguirá alguien que os muestre los grabados u os pueda acompañar por el lecho del río hasta las pozas.

Los graneros del Anti Atlas-los Agadirs

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Marruecos no es solo ciudades imperiales.

Marruecos no es solo el circuito de Marrakech, Ourzazate, Merzouga, Erg Chebbi.

Marruecos no es solo Tanger y Chefchaouen.

Marruecos tiene mil opciones, mil paisajes y mil cosas a ver.

Es verdad que como decía mi amigo Dani, ahora el mundo va tan deprisa que los turistas quieren conocer todo en 4 días. Y que no hay más tiempo. O simplemente, que vivimos adictos a la velocidad. Vivimos acelerados, todo debe ser ahora e inmediato. ¿Visitar Marruecos? Venga, 4 días y quiero verlo todo. Y claro, eso es imposible. Luego ya quieren otro destino porque creen que ya conocen el país. Pero Marruecos es inabarcable.

Este post se comenzó a escribir en la terraza del Café de la Post, una tarde de noviembre mientras tomabamos una cerveza con mi amigo, José Javier Lanzarot. (En realidad, no fue una cerveza porque como no comíamos nada y con la nueva normativa Covid no te pueden servir alcohol-pero eso si acaso, me da para otro post). En ese encuentro, José Javier nos explicó que llevaba meses en una especie de cruzada personal. Él se dedica a los viajes a medida en Marruecos y durante largos años ha hecho la ruta estándar y que todo el mundo que sueña con los paisajes del sur del país quiere hacer. Llegar a las dunas del Erg Chebbi. Esa tarde, nos explicaba que esa ruta circular y todo lo que hay alrededor está demasiado explotado y por tanto masificado y demasiado turístico (masificado en condiciones normales). Compartí su comentario, pero también comprendo el hechizo que produce visitar esa zona para los ojos del que lo ve por primera vez. Fue entonces cuando nos explicó que se está dedicando a elaborar una especie de catálogo de todos los graneros del sur de Marruecos. ¿Graneros? Y eso que es, le pregunté.

Y con su respuesta, mi visita a uno de de ellos, uno que se encuentra entre Tata y Guelmim, en el precioso pueblo de Amtoudi. Definitivamente debéis ir a verlos, uno, dos o una buena ruta. Ha sido uno de los descubrimientos del viaje (y ha habido muchos).

Los graneros o Agadirs son un rico patrimonio arquitectónico y cultural. Un Agadir es un granero colectivo fortificado. Muchos de ellos se encuentran en la zona del Anti Atlas, dispersos por toda la cordillera, principalmente en el noroeste de la región. Algunos de estos graneros fueron abandonados y reutilizados con otras funciones, sin embargo, muchos de ellos se mantienen en buenas condiciones, incluso, conservan una parte de su funcionalidad. Tienen vocación defensiva y de almacenamiento de los bienes (cosechas familiares, manuscritos, actas …) de una comunidad. Básicamente, es el “banco” de las tribus de Souss Massa pero sobre todo el símbolo de una organización tribal armoniosa. Cada família disponia de una pequeña habitación cerrada bajo llave que se heredaba de padres a hijos. Destaca la figura del Amin, que era el guardián del granero que abría y cerraba el granero colectivo y que accedía a los habitáculos en altura.

Gracias a José Javier visité en Amtoudi el agadir Agelluy, que está perfectamente reformado por una Organización internacional, pero bajo tutela de una arquitecta marroquí. Me quedé con ganas de visitar el otro Agadir de Amtoudi, el llamado de Id Aysa, pero ya no teníamos más tiempo. Los días de noviembre son muy cortos y la luz solar escasa. Demasiadas cosas a ver y hacer.

Durante el camino de acceso, las vistas del pueblo y del cañón son espectaculares.

En ese cañón, encontraréis piscinas naturales aptas para el baño. Un complemento ideal en verano.

El Amin nos acompañó y nos enseñó todo el Agadir explicando multitud de detalles. Sinceramente, vale mucho la pena la visita. Es uno de esos secretos que guarda la cordillera del Anti Atlas y Marruecos. No dejéis de visitar, como mínimo uno.

Si queréis saber más, contactad con José Javier Lanzarot.

jota@atarexperience.com

Insta @atarexperience

Sidi Ifni y la vida pequeña

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Una vez más, os voy a hablar de Ifni, de este rincón del sur de Marruecos.

A veces la felicidad es solo una suma de pequeñeces, de momentos, de risas, de miradas, de anécdotas. No grandes cosas, solo eso, detalles. Muchas veces ni sabes en ese instante que eres feliz, simplemente estás viviendo todo eso y nada más. Momentos en los que no puedes dejar de sonreir.

Sidi Ifni es mi particular lugar de la felicidad. Ese rincón del mundo, un poco aislado de todo, que no tiene casi nada, pero que me parece uno de los lugares perfectos en el planeta.

La vida en Ifni va a poco a poco, sin grandes aspavientos. Tampoco no puede ir deprisa porque no hay mucho que hacer. Esta pequeña población de pasado netamente español, es un refugio de felicidad para mí.

Como sabéis, el lugar para alojarse es la casa de Patrick, Maison Xanadú. Una casa parecida a los Riads de las ciudades imperiales, pero aquí no se llaman Riads. Solo, una casa. Esa casa, es mi casa en Ifni.

Desde aquí, vas andando a todas partes. Vas andando a la «Plaza España», o al paseo encima del mar, o a la playa, o al mercado, a los cafés, o a las terrazas donde asan sardinas.

Sidi Ifni está lleno de edificios art-deco, pero lleno. Algo inusual en esas latitudes. Pero nadie los mantiene ni los conserva. Puedes dar una vuelta por el centro admirando esas fachadas que algún día fueron y hoy solo son una sombra de ello. En Ifni, es tu imaginación la que trabaja. Tu capacidad para trasladarte a ese pasado colonial. Me imagino a los españoles de los años 40 y 50 paseando por la plaza España, pisando los azulejos andaluces en el centro y sentados en los bancos mientras la fuente borbotea agua y viven la sensación de frescor. O yendo al Cine, o al Club Twist o a los cafés. viviendo a la española cuando a escasos 10 kms de la ciudad, el mundo era totalmente distinto.

Cierro los ojos mientras me encuentro en la terraza mirando al mar desde el comienzo del paseo y puedo sentir como Ifni respira historia y olvido. Recordad que Ifni fue la provincia 51 española hasta el año 1969. Ifni es esa decadencia hermosa, como Trieste en Italia. Yo soy una enamorada de la decadencia arquitectónica y de esa “tristeza” que arrastran algunos lugares.

Si visitáis Ifni, no dejéis de ir al mercado. La zona de pescadería es una fiesta visual. Muchos de los pescados que veis ahí, son completamente desconocidos para nosotros. Pero si preguntáis, con la típica amabilidad de Ifni, os dirán exactamente como se llaman. Y con un poco de suerte, os lo dirán en castellano ya que muchos de los actuales ciudadanos tienen cierto pasado español. Muchas calles siguen estando rotuladas en español.

La zona del mercado donde puedes comer sardinas a la brasa es una delicia. De una forma sencilla degustas una docena de sardinas a la brasa con una ensalada marroquí y una hogaza de pan por solo 3 euros. Si además tu bolsillo permite un dispendio, te acercas al mercado y compras el pescado que prefieras y ahí mismo te lo asan. Tres terrazas en donde se mezcla toda la sociedad de Ifni que en algún momento del día pasa por ahí. Tenéis el parquing muy cerca y la parada de los taxis. Si tienes los ojos abiertos, desde ahí podrás darte cuenta de todos los detalles importantes del día, las transacciones de los pescadores con los dueños del restaurante, los pequeños camiones que llegan para entregar mercancía, la venta de pan…esos momentos que te sitúan realmente en Ifni.

No vengas a Ifni con prisas. Intenta pasar mínimo 2 noches. Las vas a necesitar para tomar el pulso a la ciudad. Toma un café en las terrazas, mira el lento devenir de las cosas, degusta las sardinas, quédate hipnotizado con las telas de las mujeres, con la agitación de algunos, con lo intenso del sol. Si tienes suerte, comparte con ellos una noche de Champions o solo de fútbol, en la terraza de sus bares. Las risas, las anécdotas y la vida pequeña se apoderan de ti…para siempre.

Vida pequeña=felicidad

Nota al margen: Nos cuenta Patrick, que la incidencia de la Covid en Ifni es cero. Que se ha vivido con cierta tranquilidad la pandemia. Que ha sido mucho peor la afectación de la cochinilla en las chumberas de la zona. Eso ha sido una tragedia. Desde hacía unos años, la explotación para fines comerciales de las chumberas había hecho que muchos ifneños hubiesen dedicado enormes esfuerzos económicos y personales en esas explotaciones, pero la llegada de esta plaga que ha matado casi la totalidad de las chumberas ha dejado auténticos dramas personales y colectivos. Ahora mismo, la pesca y la administración publica (hace pocos años que se creó la provincia de Ifni) son la fuente principal de ingresos de la zona.

Sidi Ifni.

Nota mental: Sidi Ifni, volveré pronto. Lo prometo. De camino a Dahkla o de camino a Sidi Ifni.

Ziko y el arte de buscarse la vida

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No sé aún si llamar a esto, capacidad de supervivencia, imaginación, picaresca o sencillamente, este país es distinto.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Viajando por el sur de Marruecos, pude apreciar que, en las entradas y salidas de los pueblos y ciudades, me iba encontrando los coches 4L con las puertas abiertas y mucha gente alrededor. Mi amigo Jose ya me había avisado que me iba a encontrar con esta especie de cafetería ambulante por todas partes.

El coche/cafetería al aire libre comienza como solución al cierre de las cafeterías durante la pandemia. De esta forma, se acercaba el café a los consumidores para un take away desde espacios exteriores. Supongo que algo que nació espontáneamente y con la idea de durar durante los meses duros del confinamiento o de las restricciones, se ha alargado y puede que sea ya definitivamente.

Me paré en uno de ellos a probar el café, ver como lo tenia montado y charlar un poco. Fue en Guelmim, en una de las salidas más importantes de la emergente ciudad.  Una amplia avenida que conduce a Tan Tan. En esa avenida y delante de un colegio encontré, LA cafetería/coche.

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Resulta que el propietario, es el simpático Ziko. Un joven de Guelmim que se esmera en ofrecerte un buen café. Como veis en las fotos, tiene su máquina bien instalada en el maletero. A fuera, el molinillo de Cafés Valiente y amplia la oferta con los pastelitos típicos. Café con leche, cortado, solo…sacarina y azúcar. Pero él, también ha creado merchandising propio porque quiere darle un toque distinto a su negocio. Personalizarlo. Sinceramente, me rindo ante tanta imaginación, derroche de ingenio y practicidad. ¿Cómo no hacerlo? Me dice que ha pedido permiso al colegio y al edificio oficial que está detrás para poder instalar el coche ahí, pero no consigo saber si tiene la actividad legalizada. ¿Y a mí que me importa? Pues eso. Nada.

Curioseando en su instalación, aprecio la placa solar en le techo para la electricidad, una bombona de gas y el depósito de agua en el asiento trasero. No quiero pensar que va a pasar cuando en esa zona lleguen a los 50 grados de temperatura habitual del verano. Espero que todo vaya bien.

Los que viajéis a Marruecos en cuanto abran de nuevo el espacio aéreo, os recomiendo una visita a una de estas cafeterias take away.

Y a ti, Ziko. Gracias por tu simpatía y espero que el negocio te vaya muy bien.

Puede ser una imagen de una persona, barba, de pie, carretera y cielo

¿Qué significa el Desierto?

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¿ Que es  el desierto? ¿ que significa ? ¿ que nos sugiere ?  Mi respuesta, “El desierto es un ser poético”.

No puedo comenzar el escrito sin explicar la primera cosa que me viene a la mente cuando evoco la palabra desiertoVACIO.

Imagino el espacio, el espacio infinito, imagino la inmensidad del vacío. Imagino también su vacuidad y su extensión. En el inconsciente colectivo universal, el desierto es siempre un lugar de perdida, de seres errantes. Sin duda esa es la metáfora de la solitud y del aislamiento. Pero a veces, el desierto aunque previsiblemente vacio, es un espacio poblado. Poblado de secretos y de metáforas que definen al ser enigmático que es simplemente  el espacio expuesto ante nuestros ojos. Fenomenológicamente hablando, para comprender el desierto, necesitas conocer y vivir la experiencia del desierto. Necesitas entrar en empatía con él para comprender el sentido y el significado. Todos los significados y todos los conocimientos son experiencia. Esta es una experiencia extrema que emana libremente de otro, sobre nosotros mismos. En esta perspectiva, el desierto, el objeto de reflexión, es considerado como un libro, como un texto por descubrir, a seducir para  ganarse su confianza, su intimidad y su fe.

El desierto se expone a nuestra mirada como si fuese una cara, la prueba del infinito. En la inmensidad del desierto, nosotros ( el Ser )  redescubrimos nuestra pequeñez y nuestra modestia, en su imperturbabilidad descubrimos su pureza y su virginidad. El desierto permite al Ser poetizar su solitud, crear una joya estética que juega con el deseo de eternidad. Todo pasa como si la vacuidad desértica existiese por necesidad, sin la cual todas las posibilidades de conocerse son nulas. El desierto se convierte en una experiencia a través de la cual el Ser es invitado a alquilar el espacio, a llenarlo. Como una isla desierta, el desierto es una separación, una distancia.

Hace falta llegar al desierto para reconciliarse con uno mismo. Tal vez, somos ya una duda perdida, tal vez, la naturaleza nos rechaza. La reconciliación con el desierto es como una metáfora de la sensación de ser errante y nómada, de la necesidad de libertad que todos tenemos dentro. De no tener ataduras, de no sentirnos ligados a nada material. De la ligereza  del Ser Humano, de los pocos lastres que deberíamos arrastrar.

La experiencia del desierto, se hace a través del arte de la meditación, como un ejercicio espiritualmente reconfortante. Como mirar fijamente un fuego encendido, que te atrapa, te mantiene con los ojos fijos en las llamas, que te hace sentir el calor del fuego en tus mejillas y que te reconforta el corazón.

Entrar y penetrar en tu parte espiritual, eso hace el desierto. Entra a ti a través de ejercicios espirituales que ni siquiera practicas ni conoces. Comienzas a sentir tu propia respiración, los latidos de tu corazón, te observas desde dentro y comienzas a comprender como funciona tu propio Ser.

La experiencia del desierto es sobrecogedora, a veces incomprensible con un dolor metafísico ininteligible. Su misterio radica en su capacidad para maravillarnos, para dejarnos sin aliento.  El desierto es la reinterpretación del Mundo. El ser que vive la experiencia del desierto, nunca volverá sin sentir la experiencia de la propia libertad. Poéticamente hablando, la experiencia del desierto es la experiencia de la propia libertad. Vaciar el desierto de esta dimensión mística y mítica será reducir nuestra experiencia, la experiencia del Ser a una mirada mecánica y técnica que mata el sentido poético de la vida natural.

El desierto es poesía en el sentido más amplio, puro y libre que pueda existir.

Marrakech tiene un color especial

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Es indiscutible, Marrakech tiene una luz particular. Aún no entiendo el porque de esa magia, tal vez sea la limpia atmosfera invernal,  o el color ocre de las paredes, o la mezcla del verde de las palmeras y la nieve del Atlas, o todo sea mucho más fácil y simplemente sea la mirada con la que ves todo ello. Es decir que el secreto sea tu actitud ante esa luz, que la luz sea igual en todas partes y que seas tú el que cambias. ¿que os parece esta teoría?

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En todo caso, una tarde en la terraza del Café de France viendo el crepúsculo detrás de la Koutobia y otra la tarde en la terraza del Dejeneur a Marrakech.

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Juzgar por vosotros mismos la belleza de la luz.

Denuncia de la Sanidad en Ouarzazate

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Nuestra corresponsal en Ouarzazate, M.Carmen Sánchez nos envía una denuncia sobre la Sanidad en Ouarzazate. Todo ello derivado de un caso real que sucedió ayer.

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Desde que resido en Marruecos he vivido unos cuantos episodios en los que he tenido que acudir a los servicios sanitarios del país. Mientras que en Marrakech pude comprobar que los medios por lo menos en el ámbito de la sanidad privada estaban a un nivel prácticamente europeo no puedo decir que en Ouarzazate ocurra lo mismo.

No olvidemos que Ouarzazate es una ciudad de unos 70.000 habitantes que está a 200 kms. de Marrakech, pero que la distancia en tiempo real es de 4 horas debido a que hay que atravesar el Atlas por el puerto de Tichka de 2.260 mts.

Pues bien, en dicha ciudad la sanidad privada deja mucho que desear. Hace cosa de un año pudimos comprobar que en el hospital privado el escáner no funcionaba, pudimos observar como el servicio de urgencias de urgencia sólo tenía el nombre, pero ahora hemos vivido cómo en Ouarzazate te puedes morir por un ataque cardiaco ya que no hay trombolíticos y que te derivan ¡¡¡ a Marrakech !!!   eso sí tampoco pidas que la ambulancia venga rápidamente mejor busca un transporte privado y corre hacia el Tichka e Insallah que no esté cortado por mal tiempo como también ha ocurrido en las dos últimas noches. Y estamos hablando de sanidad privada….de la pública ya ni hablamos.

Y todo esto en la ciudad que se autodenomina el Hollywood de África (cuenta con tres estudios cinematográficos), la puerta del desierto (no quiero pensar en la sanidad más al sur),y donde se ha anunciado a bombo y platillo que se va a instalar la primera central  termosolar de Marruecos.

Así que aplicando el decir popular de los autóctonos  “si toca toca…” pues mejor que no toque y si toca que no sea en Ouarzazate.